All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


lunes, 25 de julio de 2022

Aforema 1036 Fobias y filias

Aforema 1036. Fobias y filias

                                    "Somos una especie en viaje / No tenemos pertenencias / Sino equipaje / Estamos vivos porque estamos en movimiento."  (Jorge Drexler)

    Rechazo todo intento de monopolizar las ideas, el uso indiscriminado de las etiquetas ideológicas y el auge de los totalitarismos e integrismos contemporáneos, intelectuales, políticos, religiosos o filosóficos. Mi espacio intelectual se erige sobre el pluralismo y el principio de precaución: intento adoptar la perspectiva que otorga al otro la posibilidad de tener parte de razón en la defensa de sus ideas. 

    Sé que la reflexión es un instrumento, no una finalidad, que el escepticismo metódico es una exigencia, no una frivolidad. Sé que no existe el pensador omnisciente, que la perspectiva es una condición del pensamiento y la asepsia intelectual no es más que una evasiva. 

    Toda idea es provisional. La verdad es un proceso, no un estado. Todo nuestro conocimiento es un conjunto de conjeturas cuya singularidad reside en la posibilidad de ser refutadas. “Todo fluye”: la realidad –el constructo ficticio a partir de la inefabilidad de lo real- y su espejo, el saber –que selecciona, simplifica e, incluso, distorsiona-. 

    Defiendo, frente a la voracidad de la masa o las peregrinas ideas sobre el destino debido al origen, la etnia o el ADN, a otro de los grandes constructos de la modernidad: el individuo, su materialidad y su espiritualidad frente a los “ismos” que inventan taxonomías que lo diluyen en un magma colectivo homogeneizador de deseos y conductas. 

    Soy conservador con respecto a aquello que considero digno de ser conservado. Tenemos la historia, la tradición y la capacidad de utilizarlas para intentar, al menos, encajar las piezas de un puzle –nuestra vida- sin modelo de referencia. Si la pieza no encaja, siempre podemos limarla, recortarla y adaptarla. De la nada, nada surge. La crítica destructiva se anula a sí misma si no se inscribe en una tarea de reconstrucción que en el presente no olvida el valor de lo pretérito a fin de despejar los obstáculos que impiden proyectarnos hacia el futuro. 

    Soy consciente de que la realidad es tozuda, de que el mundo es indiferente a nuestro modo de relacionar las palabras y las cosas, los discursos y los hechos, de que el universo es un constructo fabricado a partir de fragmentos de trozos de tiempo quemado, de piedras, de calles, de cuerpos, de sueños, de ideas y pensamientos. La escritura es nuestra excusa para no celebrar el ensimismamiento extático que confunde el ser con el tener. Una vieja idea, lo sabemos. Pero el tiempo no la ha vuelto obsoleta. Tenemos un deber con la tradición: hacerle justicia. Esto significa, abundar en lo aceptable y descartar lo inadmisible. En ello estoy.

  


 

 


domingo, 24 de julio de 2022

Aforema 817 El gusano invisible (Revisited)

Aforema 817

El gusano invisible (Revisited)

Paco Fernández Mengual


 

1. Primero: la Eternidad de W. Blake -que tantas veces he repetido-

He who binds himself to a joy /  Does the winged life destroy; / He who kisses joy as it flies / Lives in eternity's sun rise

Quien a sí encadenare una alegría / malogrará la vida alada. / Pero quien la alegría besare en su aleteo / vive en el alba de la eternidad (Versión de Marie Montand)

2. Segundo: a propósito de The Sick Rose,

O Rose thou art sick.

The invisible worm,

That flies in the night

In the howling storm:

Has found out thy bed

Of crimson joy:

And his dark secret love

Does thy life destroy.2

 

(Estás enferma, ¡oh rosa!

El gusano invisible,

que vuela, por la noche,

en el aullar del viento, tu lecho descubrió

de alegría escarlata,

y su amor sombrío y secreto

consume tu vida). (Versión de Marie Montand)

 

3. Sigo repasando papeles, notas y apuntes. Y encuentro un poema de Charles Baudelaire titulado “La muse malade”. Transcribo, por su semejanza con el de Blake, los primeros versos:

Ma pauvre muse, hélas! Qu’as-tu donc ce matin?

Tes yeux creux sont peuplés de visions nocturnes,

Et je vois tour à tour réfléchis sur ton teint

La folie et l’horreur, froides et taciturnes.

 

Mi pobre Musa, ¡ah! ¿Qué tienes, pues, esta mañana?

Tus ojos vacíos están colmados de visiones nocturnas,

Y veo una y otra vez reflejados sobre tu tez

La locura y el horror, fríos y taciturnos.

 

El marco conceptual es bastante parecido al de Blake. La noche es el espacio propicio

para que los espíritus se vean sometido a las más poderosas tentaciones, de las cuales, ni siquiera las rosas o las musas se libran. En otro poema de Baudelaire, llamado “Remords posthume”, aparece la figura del gusano. Aquí también con un sentido negativo, vinculado al remordimiento y a la culpa, a la conciencia. Selecciono el último verso: “Et le ver rongera ta peau comme un remords.” (Y el gusano roerá tu piel como un remordimiento).

 4. La rosa, palabras del poeta que no son ya sus sueños, ni el gesto burlón de la insensata prudencia, palabras del poeta que son laberintos inventando el verso. Y en la encrucijada, el instante imprevisto, la contingencia improbable nos arranca una promesa eterna. ¿Cesó el sueño cuando supo que soñaba? Los sueños no mueren, se nutren de la palabra poética de Borges:

La rosa,

la inmarcesible rosa que no canto,

la que es peso y fragancia,

la del negro jardín en la alta noche,

la de cualquier jardín y cualquier tarde,

la rosa que resurge de la tenue

ceniza por el arte de la alquimia,

la rosa de los persas y de Ariosto,

la que siempre está sola,

la que siempre es la rosa de las rosas,

la joven flor platónica,

la ardiente y ciega rosa que no canto,

la rosa inalcanzable.”

¿Cómo hablar tras sentir las palabras del poeta?

¿Qué es la rosa?

Debemos guardar silencio.

Se impone la palabra:

“No sé qué es esto.

Es algo que no se ha dicho nunca...

¿Qué es la rosa?

5. Epílogo.

 
Ah! Nuestras entrañas,

qué geometrías de lo imposible,

qué sutil mixtura de dolor y sexo,

qué enigmas alberga el corazón para hacer de un instante algo eterno.

Callo, quiero el silencio que mece la palabra poética. La impostura y el desatino revelan

el hecho de haber mezclado mis torpes palabras con las palabras del poeta.

 

jueves, 14 de abril de 2022

Aforema 0735 Arcadio o la tentación de ser único

Aforema 0735 Arcadio o la tentación de ser único
 
¡Qué decepción! -Exclamó Arcadio cuando creyéndose único se descubrió normal y corriente, pues su singularidad no pasaba de ser una pretensión que la realidad refutaba en cada instante de su vida y su idiosincrasia no era más que un trampantojo del estereotipo, una ficción desmentida por la fuerza de la adhesión soterrada a los estándares de la sociedad en la que se encontraba cómodamente instalado. Su desencanto devino contrariedad cuando constató que su peculiar rebeldía, de la que se sentía tan orgulloso, no era más que el velo que encubría sus inumerables servidumbres voluntarias. 
 
Quizás, Arcadio -le respondió el barman- es que empezaste a construir tu casa por el tejado. Es la mirada del otro la que te singulariza, la misma que te distingue del resto de los mortales, aquella que nace de unos ojos en los que te atreves a mirarte sin temor ni temblor, la que refuta -o corrobora- la afirmación de Sartre: "el infierno son los otros".
 
 

 

 

domingo, 10 de abril de 2022

Aforema 2050 Acuarela

Aforema 2050      Acuarela

Hay una imagen que se multiplica por los lugares habituales que me habitan y que habito. La descubro en los espejos que me devuelven su rostro cuando soy yo el que se mira, en la canción de aquel crooner que hablaba de un piano ebrio de alcohol y soledad, en la portada de un libro de Cortázar en la que no aparece la Maga, en algunos versos de Ángel González que la mecen con sus rimas, en las frases que pronuncia el protagonista en la novela negra que estoy leyendo, en las voces amigas que me cobijan cuando la mía se hiela por el efecto de algún infortunio, en la mirada de unos ojos que no son los suyos, en el humo de un cigarrillo elevándose ingrávido hasta confundirse con su ausencia, en la ceniza que se disuelve antes de tocar el suelo, en una carretera mil veces transitada pero que ahora me desconcierta, en el eco que se instala en mi mente al escuchar una voz parecida a la suya, en las teclas del ordenador que se reorganizan para formar su nombre, en la alucinación transparente que invento cuando deambulo sonámbulo por el laberinto de mi existencia, en el sonido casi imperceptible que nace del acto de pasar la página de un libro, en el punto en el que se cruzan las cuatro perspectivas del Cuarteto de Alejandría, en la mirada agradecida de un perro cuando lo acaricio, en las historias de cronopios y famas –de nuevo y siempre Cortazar-, en el silencio de la página que se resiste a mis intentos por desentrañar su enigma, en la ráfaga de aire que me ha dado un susto de muerte cuando he puesto la moto a una velocidad excesiva, en la arena de la playa que he pisado esta mañana, en el mismo viento que nos lleva -que nos llevará a tararear “Je n'ai pas peur de la route, faudrait voir, faut qu'on y goûte, des méandres au creux des reins, et tout ira bien là, le vent nous portera”-, en un avión que desaparece y del que solo me queda la melodía que inventó Toquinho cuando pintó su acuarela: “Entre as nuvens vem surgindo um lindo avião rosa e grená, tudo em volta colorindo com suas luzes a piscar”.