All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


domingo, 24 de mayo de 2026

PECIO 0830: LA CIENCIA. CAPÍTULO 1.

 La ciencia. Capítulo 1. 

 

I was just guessing at numbers and figures
Pulling the puzzles apart
Questions of science, science and progress

(Coldplay) 

 

Entramos en el laberinto cuando intentamos una definición de algo que no existe: la ciencia. Dicho intento me sugiere la imagen de Ariadna y Teseo en un mercadillo pretendiendo vender la piel del minotauro antes de cazarlo. Existen las ciencias -diversas y diferentes en cuanto a su objeto y metodología-, no la ciencia. El canon metodológico viene dado por el hilo de Ariadna que todo científico que se precie sigue con precisión y rigor: observación, elaboración de hipótesis, contrastación o refutación de las mismas, elaboración de leyes, teorías, modelos, etc. Ninguna ciencia se adecua a este ideal metodológico: el minotauro es un híbrido y el laberinto no es una autovía. Es notorio que las elucubraciones de los filósofos de la ciencia apenas importan a los científicos. Tanto como las quimeras de la filosofía política a los políticos. No obstante, aquí estamos, no como filósofos, sino como, en el mejor de los casos, como peciósofos. El inductivismo propuso el hilo de Ariadna como “Highway to Haven”: He sido verificado, luego existo -se dice a sí mismo el enunciado con pretensiones de cientificidad-. El falsacionismo, sin embargo, pensó el hilo mencionado como “Highway to Hell”: “He sido falsado, luego existo”. El principio de falsación no es otra cosa que la espada de Teseo dando muerte al minotauro. No faltaron nuevas ariadnas y nuevos teseos, nuevos intentos de domesticar al minotauro a fin de recluirlo en un zoo donde estuviese vigilado y controlado: programas de reconstrucción (Lakatos), materialismo filosófico (G. Bueno), etc. A diferencia del zorro de El principito, el minotauro no se dejaba domesticar. La ciencia reclamó para sí el ideal de objetividad, precisión y rigor que faltaba a la metafísica. Con el advenimiento de la mecánica cuántica, la cosmología y la teoría de cuerdas, las fronteras con la metafísica se han diluido. No obstante, ni Ariadna olvidó a su hilo, ni Teseo su tarea. La visión acumulativa de la ciencia invitaba a acumular verificaciones, mientras que los falsacionistas acumulaban refutaciones. Dos paradigmas enfrentados y resueltos en “…verificar que esta vida son cuatro días” frente “…por mucho que verifiques nunca podrás encontrar una verdad irrefutable.” Teseo no pudo con el minotauro y Ariadna se quedó en el paro. La bestia resurgió con la impronta del relativismo, Kuhn jugaba a comparar paradigmas científicos inconmensurables mientras Argo seguía navegando en busca del vellocino de oro.   

To be continued…

 

 


 

PECIO 0743: DEFINIR

 Definir

 

 Now don't you forget what I say      (Python Lee Jackson) 

 

Definir no es solo describir. Definir es el intento más exitoso de controlar y dominar aquello que se define.

No me fío de las definiciones, es decir, de las respuestas a las preguntas que se inician con un “qué”: ¿qué es la vida, la persona, el amor, el átomo…? Vivimos de paradojas, cuando no de contradicciones, que nos sitúan en un laberinto de palabras y conceptos que saturan el espacio reflexivo de la inquietud humana. Así, si la cuestión formulada es un punto de partida, también lo es de llegada. Es decir, la fórmula interrogativa es al mismo tiempo inicio y final, premisa y conclusión, espacio abierto que anima una reflexión cuyo final es siempre provisional, porque ninguna respuesta sirve para mitigar el desasosiego que genera la voluntad de clausurar el sentido y el significado de una palabra. Pregunto: ¿qué es la vida? Y tras un repertorio extenso de respuestas, la cuestión sigue vigente.

Toda definición es paradójica. Definir es señalar lo que algo es, su esencia. Tiene, pues, pretensiones de intemporalidad y de permanencia. Sin embargo, toda definición se realiza en un momento histórico que traza el horizonte de sentido que limita las posibilidades. Sabemos que la definición será modificada e, incluso, transformada. El universo griego era finito, el newtoniano infinito, el einsteiniano finito pero ilimitado. Hoy ya no sabemos si hablar de universo, de pluriverso o de universos paralelos. Desde que el átomo era lo indivisible, los científicos no han hecho otra cosa que dividirlo. Toda definición se ve afectada por los vaivenes de la historia.

Toda palabra tiene su historia. Es una perogrullada, lo sé, pero, en ocasiones, hay que recordar lo evidente para no caer bajo el embrujo de lo que Nietzsche llamaba el fetichismo del lenguaje. Uno pronuncia la palabra “ciencia” y, de repente, se dan cita otras palabras, no menos problemáticas, que la que caracterizan: objetividad, fiabilidad, racionalidad, verdad, etc.

Toda definición forma parte de un dispositivo integrado en las relaciones sociales de poder/saber integrada en una red de leyes, normas, modelos, teorías, instituciones, dogmas y jerarquías cuya finalidad es transformar el caos -ontológico, político, social…-en orden. Las definiciones son artefactos epistemológicos y políticos que cumplen su función en el interior del sistema económico en el que se encuentran instaladas. Todo saber implica poder y todo poder exige saber. Las definiciones, junto con otras mitologías contemporáneas, son el cemento que suelda el elenco de convenciones sociales que dan lugar al universo simbólico que nos otorgarle un sentido a la vida y a nuestros actos.  

 


 

Pecio 0931: Novela negra

 Novela negra (policíaca, criminal, noir…) en 10 puntos y 1 definición

 

La definición 

 

 “…un intento de definición…una literatura narrativa, con origen en los Estados Unidos durante los años 20 y con desarrollo típica y primordialmente norteamericano, ceñida al enfoque realista y sociopolítico de la contemporánea temática del crimen, encauzada paulatinamente como un género determinado, y practicada mayoritariamente por especialistas…la contemplación crítica de la sociedad capitalista desde la perspectiva del fenómeno criminológico por narradores habitualmente especializados…” (Javier Coma, La novela negra, El viejo topo, 2001, p. 15).

 

Los 10 puntos (Ref. El canon de la novela negra y policiaca. Juan José Galán Herrera)

 

1.      La novela negra es un género ficcional que coquetea con la idea de verosimilitud. No es que los hechos narrados describan una realidad efectiva, sino que generan una posibilidad armada de probabilidad.

2.     El lenguaje de la novela negra suele ser realista, duro en ocasiones, violento en otras, coloquial y, a veces, callejero. Es una prosa cargada de verbos de acción y breves descripciones con una potencialidad visual extrema.

3.     Tiene una impronta cinematográfica.

4.     La narración suele ser en primera persona y corre a cargo del protagonista. Raramente el narrador es un personaje secundario y excepcionalmente es en tercera persona.

5.     El personaje principal es un detective o policía que tiene sus propios métodos y su propio código moral. Es solitario, duro, desencantado de la vida y configura el retrato de un perdedor. Su oficina suele ser un espejo de su situación personal y existencial.

6.     El tiempo es lineal. La historia se suele narrar en pasado.

7.     El contexto en el que se desarrollan los hechos es urbano, social, opresivo y realista. Se abandonan los escenarios aristocráticos de las novelas enigma y se adentra en la “jungla de asfalto”. Los espacios protagonistas son la noche y la ciudad.

8.     Adquiere relevancia la violencia cotidiana. El crimen no es una excepción que puede diseccionarse en un laboratorio, sino una constante del alma humana.

9.     Son tratados de sociología de la vida cotidiana que promueven una crítica social desde una narrativa realista.

10.  Las características socioculturales y económicas del siglo XIX propician su nacimiento: a) Aumento de la población, las ciudades se convierten en grandes urbes en proceso de industrialización; b) Aumento de la criminalidad y creación de los primeros cuerpos de policía; c) Surge la literatura de entretenimiento. Aumento de las tiradas de los periódicos que incluyen fragmentos de novelas o folletines entre sus páginas; d) Una ideología positivista y racionalista.