Encontré a Orlando eufórico, exultante y satisfecho de sí mismo. Había encontrado a la pareja ideal, su alma gemela, su alter ego, su sentido, su placer y su dicha. Me contó que había vencido a la soledad, que era la relación perfecta. Orlando me confesó que pasaba las tardes frente al espejo con ella, su imagen, disfrutando de su compañía.
2*1: Buen chico de Neil McRobert y La madriguera de Melanie Cheng
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Analizamos hoy las dos últimas novedades de Muñeca Infinita, dos novelas
que parten de una premisa más o menos similar, pero que tienen desarrollos
opues...
Hace 16 horas
