All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


lunes, 10 de junio de 2019

Aforema 0857

Esbozo de una antropología negativa

Vivir es una tarea de ingeniería (tecné) en la que el ser humano tiene que construir SU mundo a partir del materia que le proporciona EL mundo al que es arrojado. Un muro, un obstáculo se alza ante dicha exigente tarea: nos falta imaginación para inventar el argumento de nuestras propias vidas.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

I guess I'm just a lucky so and so...



As I walk down the street
Seems everyone I meet
Gives me a friendly hello
I guess I'm just a lucky so and so

Siempre quise evitar la idea de que vivir es componer un puzle sin un modelo que adoptar como referencia. Pasa el tiempo y las piezas se acumulan y la idea se impone. Si una pieza no encaja, entonces se lima, se recorta y se adapta. No sabemos de dónde proceden las piezas y cuál será el resultado final. Insistimos en colocar piezas con la esperanza de que la composición nos indique hacia dónde nos dirigimos, mas siempre vivimos en una relación sagital con nosotros mismos. A veces, nos gustaría que alguien nos ayudase con la pieza siguiente. Pero estamos solo en este juego de expectativas frustradas que se diluyen en un horizonte definido por la incertidumbre. Fruto del azar, nacemos desnudos, y cuando creemos que hemos confeccionado la vestimenta adecuada, constatamos que la imagen que nos vomita el espejo no se corresponde con la idea que tenemos de nosotros mismos. La pieza no encaja. Hay que limarla, recortarla y adaptarla. La tarea concluye el día en que no hay ninguna pieza que colocar. Entonces, uno se muere, sin darse cuenta, solo. Igual que ha vivido. No obstante, vuelvo a escuchar la vieja pieza interpretada por enormísimo cronopio, y con él entono el estribillo que me ayuda a seguir limando-me, recortando-me y adaptando-me: I guess I’m just a lucky so and so…  



domingo, 2 de diciembre de 2018

Aforema 0752 Una verticalidad infinita Parte 1



Fragmento de L.C.

Aforema 0752. Una verticalidad infinita. Parte 1. 

"El coño es la manifestación de un misterio cuyo desciframiento resulta, al mismo tiempo, imposible e inevitable. El coño es una vocación: su perfecta arquitectura subyuga y su olor, su sabor y su tacto hacen de algunos sus devotos más fieles y entregados. Fieles a sus flujos y reflujos. Como un instrumento musical, el coño es finito y limitado en su estructura, pero ofrece la posibilidad de un número infinito de variaciones. El coño es el lugar de la improvisación creativa. Podemos transitarlo, dedicar nuestra vida a ello y, no obstante, jamás llegaremos a encontrar los límites de esta verticalidad inifinta."

domingo, 14 de octubre de 2018

Aforema 1928 El rostro (Revisited)

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Eres Otro, muestras tu rostro: ¿mera figura plástica sometida al disgusto o a la aprobación? No, el rostro es esa parte de tu cuerpo en la que se inscriben las claves de tu biografía y se exponen al desciframiento. Borges acierta de lleno en su poema La suma:



"Ante la cal de una pared que nada

nos veda imaginar como infinita

un hombre se ha sentado y premedita

trazar con rigurosa pincelada

en la blanca pared el mundo entero

(...)

En el preciso instante de su muerte

descubre que esa vasta algarabía

de líneas es la imagen de su cara"



Tu cuerpo, tu rostro, se presenta como enigma, como misterio que me exige el constante trabajo de descifrar los signos que manifiesta. Como una obra de arte, los rostros captan nuestra atención porque exigen que veamos en ellos lo que nunca hemos visto. Un rostro no se reduce a una cara, como el cuerpo no se resuelve en un mecanismo en el que se articulan órganos y conjugan funciones. El rostro no coincide nunca con la imagen que de él nos hacemos, la perspectiva es infinita, los gestos inabarcables, indefinibles, escapan a la representación de la mirada. Desalman al ojo escrutador, condenan al fracaso cualquier intento de fijar sus cualidades. El rostro impugna la reducción que sobre la realidad ejerce la mirada. Y esto posibilita el que pueda salvarme de ser considerado como mero objeto, como instrumento. Soy cuerpo, el rostro me humaniza, es el lugar donde me convierto en persona. Y el otro lo sabe. 

Todo intento de posesión está condenado al fracaso. El rostro del otro confirma mi derrota. La imposibilidad de representarlo, de hacerlo objeto impide ejercer el poder que somete y anula. Omnipotencia del rostro, y sin embargo, qué vulnerable. Desnudo se ofrece a la mirada, se exhibe desvelado porque él mismo es un jeroglífico; no necesita velos lo que en sí se encuentra velado. Rostro bello, complejo, simple, repugnante o seductor, no se esconde. Lugar sin barreras, sin muros, se ofrece. Y en este ofrecimiento, lo estético es secundario, y lo ético viene primero. Antes de ser odiado, amado, querido o despreciado, es rostro, y me prohíbe la indiferencia al sacarme de mí mismo. Tal y como ha dicho Lévinas en El humanismo del otro hombre: "El rostro se me impone sin que yo pueda permanecer sordo a su llamado u olvidarlo, quiero decir, sin que yo pueda dejar de ser responsable de su miseria.”



jueves, 4 de octubre de 2018

Microaforema 2251 I Don't Want To Talk About It

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  Confesiones sin concesiones, 
o al menos, las palabras que espontáneamente rompen, atropelladas, 
el ritmo monótono que impone el tráfago diario y cotidiano que olvida lo importante para extenuarse en lo urgente. 
Palabras y silencios, tras los cuales hay alguien, que es carne, pero también, sueño y deseo. Tú, yo, tú, mujer de alma y verso.