Génesis y Apocalipsis
This is the end
Beautiful friend
This is the end
My only friend, the end
Of our elaborate plans, the end
Of everything that stands, the end
No safety or surprise, the end
I'll never look into your eyes again
Can you picture what will be
So limitless and free
Desperately in need of some stranger's hand
In a desperate land?
(The Doors)
Dos límites, dos fronteras antropológicas -y no menos históricas o culturales- que siguen vigentes: la nostalgia del paraíso y la voluntad apocalíptica del ser humano, la quimera del origen y la violencia y brutalidad del destino, la inocencia primitiva y la némesis divina, la naturaleza y la historia, el alfa y el omega de una especie anómala. Dos claves para interpretar la historia de las grandezas y miserias del ser humano: insaciabilidad e instinto destructivo, Eros y Tánatos como pulsiones que adoptan el rostro de Prometeo y de San Juan, Atenas y Jerusalén. El deseo retrospectivo de pureza y el prospectivo de aniquilación: “No hay documento de cultura que no lo sea al mismo tiempo de barbarie", dice el filósofo. En definitiva, Paraíso y Apocalipsis no son sino dos grandes ideales cuyos símbolos y mitos “han envenenado el aire que nos ha tocado respirar” (Rafael Argullol).