All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


viernes, 18 de septiembre de 2026

PECIO 1002: RESISTENTES Y CAMBALACHES

 Resistentes y cambalaches

 

El mundo fue y será una porquería, ya lo sé
En el 506 y en el 2000 también
Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafá'os
Contentos y amarga'os, valores y dublé

(Enrique Santos Discépolo) 

  

    Enrique Santos Discépolo denunció en los años treinta la caótica situación política de Argentina en su canción Cambalache. Aunque hablaba del siglo XX y de un país concreto, la letra tiene un carácter universal, aplicable, por ejemplo, a nuestro siglo XXI, al estado actual de la política concreta de cada Estado y al entramado político que conforman los mandamases del orden mundial. A pesar del desencanto que muestra la canción, Discépolo fue un ferviente militante del peronismo al que defendió con convicción y vehemencia desde su programa de radio A mí me lo vas a contar (https://www.todotango.com/historias/cronica/98/Mordisquito-Discepolo-y-el-peronismo/). Extraña paradoja discepoliana que conjuntaba la decepción y la desilusión con respecto al statu quo con la esperanza de un futuro mejor asociado a la praxis de un movimiento político. Quizás esta paradoja sea un universal de la especie humana: tan pesimistas en la teoría, tan optimistas en la práctica, desengañados con lo que hay, pero esperanzados con el porvenir. Y es que esta afección singular y absurda no tiene cura: “Vivimos revolca'os en un merengue / Y, en el mismo lodo, todos manosea'os”. 

 

 

    Sin acta de nacimiento e instalada en la orfandad, Bella Ciao es una canción emblemática que contribuyó y contribuye a reforzar los mitos creados tras la Segunda Guerra Mundial vinculados a la noción de “resistencia”. Parecería que, durante la guerra, en todos los países invadidos por el ejército alemán, “todo el pueblo” se hubiese levantado en armas contra el invasor. La realidad es que fueron pocos los resistentes y mínimo el apoyo popular que tuvieron. No obstante, el mito del resistente, del partisano, del maquis…se instaló de tal modo tras las diferentes “liberaciones” que pasó a ser una referencia nostálgica y un ideal perseguido por la juventud de diferentes épocas. Da igual en qué siglo vivamos, la necesidad de mitos fundacionales no pasa de moda. Mitos en los que se encarna la pasión revolucionaria puesta al servicio del advenimiento de una nueva era cuyo protagonista es el resistente. Leonard Cohen así lo versificó y lo cantó: “Freedom soon will come / Then we'll come from the shadows”. Hoy, instalados en el cambalache, desengañados y con las ilusiones heridas de gravedad, seguimos comprando camisetas del Che Guevara y cantando con paradójica sinceridad el estribillo de Bella Ciao. El espejo diseñado con reactualizaciones de la nostalgia es una disfunción para la que no existe tratamiento que ofrezca ciertas garantías de éxito:

E quest'è il fiore del partigiano
Morto per la libertà