All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


sábado, 27 de junio de 2026

PECIO 1741: BLUES 6 (ICEBERG)

 Iceberg

 

Hi you, it's time that we began
To laugh and cry and cry and laugh about it all again

(Leonard Cohen)

 

No, no quiero darte. Quiero que nos demos. No quiero besarte. Quiero que nos besemos. Quiero tu sonrisa porque con ella se intensifican los sonidos que me encuentro en el camino. Somos carne, aceptemos nuestras cicatrices. Ellas son el mapa de nuestros sentimientos. Alguien me enseñó que cada Titanic tiene su Iceberg. Yo aprendí que cada laberinto, su minotauro; cada Jekyll, su Hyde; y cada Don Quijote, su Sancho Panza. Cada grandeza, su miseria; cada momento de claridad, su propia oscuridad. Ahora voy tras la destreza del piloto, la maestría del espadachín, la templanza del pensador y el coraje de la cordura. Es el momento de sortear el iceberg, de encarar al minotauro, de atemperar la intensidad de las pulsiones y de poner molinos donde imaginé gigantes. Pues no basta con localizar el iceberg, confraternizar con el minotauro, aceptar los excesos o desmitificar la gigantomaquia. Hay que poner toda la atención y todo el empeño en trazar la estrategia que, aunque solo sea de un modo provisional, los desactive. Es lo que se me ocurre para oxigenar el aire envenenado por la cópula de prejuicios y malentendidos que a veces respiro:

“…la respuesta a la angustia es la comunicación, la comunidad, el amor, la participación, la poesía, el juego, todos los valores que constituyen la textura misma de la vida.” (Edgar Morin).   

 


 

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