All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


sábado, 27 de junio de 2026

PECIO 0803: EL VÁTER

 El váter

 

En el váter es donde leo / Aunque mire a la pared / En el váter se está bien

 (Porretas)

 

A la espera del correspondiente contrapecio y su poder regenerador de pecios apresurados, evidencio con más voluntad que arte o ingenio que es el váter un espacio doméstico donde vivo singulares odiseas. No es un viaje físico la singladura que implica esta necesidad fisiológica que atañe a toda especie animal con un sistema digestivo más o menos desarrollado. Es un viaje metafísico, pues no hay locomoción en la actividad que ejecuto, la más de las veces, de un modo riguroso, preciso y satisfactorio. En el váter, de repente, la ideas que se resisten a ser modeladas, adquieren vida, contornos definidos, surgen en mi mente pertrechadas de la correcta sintaxis y según las implacables leyes de la gramática, se yerguen estructuradas según la doble dimensión que configura la articulación del significado y el significante, de la forma y el contenido. Se presentan como un relámpago. Debo aprehenderlas con rapidez, pues se esfuman con la misma velocidad que aparecen. Todo ello no es óbice para que el proceso fisiológico continúe según los cánones establecidos. Hay un cierto isomorfismo estructural entre la defecación y la producción de ideas. Ambos procesos comienzan con la nutrición: nos alimentamos con comida o con las ideas que otros formularon, a través de la ingesta de ciertas sustancias admisibles por nuestro cuerpo o mediante la lectura y la experiencia. Leer con atención es como masticar con diligencia y paciencia. Digerimos el alimento como incorporamos las ideas ajenas a nuestro particular background intelectual. En el proceso digestivo, de ideas o alimentos, estos son atacados por diferentes tipos de sustancias (ácidos, enzimas o sales) o por diferentes tipos de dispositivos incorporados en nuestras estructuras mentales (claves hermenéuticas, prejuicios, filias y fobias). Una vez que los nutrientes materiales o eidéticos pasan a nuestros órganos fisiológicos o mentales, las sustancias de desecho deben ser evacuadas. Por eso, digo, que en el váter vivo mis más singulares odiseas, una de las cuales es producir ideas.

 



 

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