El váter
En el váter es donde leo / Aunque mire a la pared / En el váter se está bien
(Porretas)
A la espera del correspondiente contrapecio y su poder regenerador de pecios apresurados, evidencio con más voluntad que arte o ingenio que es el váter un espacio doméstico donde vivo singulares odiseas. No es un viaje físico la singladura que implica esta necesidad fisiológica que atañe a toda especie animal con un sistema digestivo más o menos desarrollado. Es un viaje metafísico, pues no hay locomoción en la actividad que ejecuto, la más de las veces, de un modo riguroso, preciso y satisfactorio. En el váter, de repente, la ideas que se resisten a ser modeladas, adquieren vida, contornos definidos, surgen en mi mente pertrechadas de la correcta sintaxis y según las implacables leyes de la gramática, se yerguen estructuradas según la doble dimensión que configura la articulación del significado y el significante, de la forma y el contenido. Se presentan como un relámpago. Debo aprehenderlas con rapidez, pues se esfuman con la misma velocidad que aparecen. Todo ello no es óbice para que el proceso fisiológico continúe según los cánones establecidos. Hay un cierto isomorfismo estructural entre la defecación y la producción de ideas. Ambos procesos comienzan con la nutrición: nos alimentamos con comida o con las ideas que otros formularon, a través de la ingesta de ciertas sustancias admisibles por nuestro cuerpo o mediante la lectura y la experiencia. Leer con atención es como masticar con diligencia y paciencia. Digerimos el alimento como incorporamos las ideas ajenas a nuestro particular background intelectual. En el proceso digestivo, de ideas o alimentos, estos son atacados por diferentes tipos de sustancias (ácidos, enzimas o sales) o por diferentes tipos de dispositivos incorporados en nuestras estructuras mentales (claves hermenéuticas, prejuicios, filias y fobias). Una vez que los nutrientes materiales o eidéticos pasan a nuestros órganos fisiológicos o mentales, las sustancias de desecho deben ser evacuadas. Por eso, digo, que en el váter vivo mis más singulares odiseas, una de las cuales es producir ideas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario