All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


miércoles, 24 de junio de 2026

PECIO 1911: EL BESO

El beso

 

 

I just want your extra time and your kiss

  I want to be your fantasy, maybe you could be mine 

 

(Prince and the Revolution) 

 

En el principio fue un beso, un beso profundo. Un beso profundo diagrama un espacio imposible de localizar, un tiempo que ya no se mide en horas, minutos o segundos. No hay fenomenología, noesis o noema que pueda desvelarlo. Quien lo probó, lo sabe.  Después, la entropía lo transformó en otro tipo de beso. Un beso en el que los labios se encuentran como ocurre en la cita de la ITV o en una consulta médica: cita obligada por las condiciones que impone la DGT o las disfunciones del cuerpo. Un beso cuyo único sonido es un tétrico y desolador silencio. El silencio que impone el hábito de besar sin beso. La implacable sumisión a la praxis protocolaria de juntar los labios cuando la ocasión lo exige sin una pizca de cuánto te echo de menos. Un beso entrópico ya no es un beso esférico o un beso-verso o un beso escrito digno del final de un buen verso. Un beso en el que ya no se sabe qué sabor tiene un beso. Un beso entrópico exilia al beso ciclópeo que fundía la mirada hasta cerrar los ojos para gozar con intensidad del instante en el que se cancelaba el mundo y solo existía el profundo beso. 

 


 

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