El cigarrillo (Revisited)
Voy a parar en el camino
Y en lo que dura un cigarrito
Voy a pensar en estos años
Todo lo que ha pasado
(Platero y tú)
Me levanto cada día con la idea de dejar de fumar. Pero las ideas no cambian el mundo y mucho menos mi vicio persistente (aunque no es menos cierto que sin ideas no puede realizarse ningún tipo de cambio). Me gustaría que llegase ese momento en el que echase de menos el tiempo-cigarrillo, el que agota los últimos segundos de un encuentro, el que paradójicamente anuncia ya una ausencia. El tiempo-cigarrillo, dividido en tiempos-calada y en tiempos inspiración-espiración, es también tiempo-ceniza, porción grisácea de una solidez aparente, siempre cayendo tras los equilibrios que previamente ha mantenido para evitar desprenderse del cilindro de alquitrán y nicotina del que procede: metamorfosis de la materia generando la ilusión que dota de continuidad a nuestros actos, a nuestras vivencias, a nuestros sueños. El tiempo-cigarrillo conjuga la caída de la ceniza y el ascenso del humo, sutil diagrama en el que se citan cada día la memoria y el olvido. No obstante, me levanto cada día con la idea de dejar de fumar y que llegue ese momento en que el cigarrillo sea solo un recuerdo.
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