Optimismo
Hoy puede ser un gran día donde todo está por descubrirSi lo empleas como el último que te toca vivirSaca de paseo a tus instintos y ventílalos al solY no dosifiques los placeres, si puedes derróchalosSi la rutina te aplasta dile que ya basta de mediocridad
(Joan Manuel Serrat)
Ayer me llevaste de la mano hasta las alambradas que llegan hasta el cielo, sólidas murallas que protegen el capital, el negocio, el mercado y el dinero, muros eternos que van de las nubes hasta suelo, defensas construidas para neutralizar o animar nuestros sueños.
Hoy me pregunto: ¿Quién soy yo para hablar de alambradas que agrietan los cuerpos, de muros que rompen los huesos, de empalizadas que destruyen los sueños, de mentiras que nos precipitan al infierno? ¿Quién soy yo sino el cómplice del más tétrico y desolador silencio?
Hoy me miro al espejo y observo que mi rostro se asemeja a un círculo sin centro, a un vértice que evita la confluencia de líneas rectas, a una mirada sin objeto, a un cuadrado sin diagonales que lo sostengan, un enigma sin misterio, un jeroglífico que no nació de las estrellas, un bosque sin sendas, un deseo que no descansa.
Hoy me inclino ante el silencio de los gritos que callan, de las palabras que giran sobre ejes inexistentes de soledad y nostalgia. Me rebelo contra los versos desdentados, contra las rimas que se construyen al borde de un acantilado, contra los corazones dibujados en hojas secas, contra el pálpito áulico de una rama seca a punto de ser quemada.
Hoy me refugio en la flor que nadie pintó y se convirtió en un sueño no soñado, en la nota que jamás toco el músico que decía “…esto lo estoy tocando mañana”, en la musa descarnada que calla, en un reloj que no marca las horas, en mis entrañas, que no paran…
No hay comentarios:
Publicar un comentario