All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


sábado, 10 de abril de 2010

Identidad judía: ¿Israel y/o la diáspora? 1

¿Sufre la Diáspora el Síndrome de Walter Benjamín?


Durante largos años, Walter Benjamín estuvo a punto de iniciar el viaje que le llevaría a Palestina, pero, siempre lo postergó con distintos pretextos. Jamás concretó su aliá, aunque no le faltaron oportunidades ni ayudas para llevar a cabo dicho proyecto. En una carta fechada el 1 de agosto de 1928 comunica a su amigo Gershom Sholem su firme decisión de ir a Palestina. Al año siguiente, y en otras ocasiones posteriores, vuelve a insistir en ello. Quiere aprender hebreo, estudiar los grandes textos de la literatura judía y dar forma a la idea sionista de que el renacimiento del pueblo judío, de que su reconocimiento como pensador, sólo es posible en la tierra de Israel. Walter Benjamín jamás viajó a Palestina, siempre fue consciente de una indecisión que calificaba de patológica. El 17 de septiembre de 1929 escribe a Sholem y le comunica que llegará a Jerusalén el 4 de noviembre. De nuevo, el viaje se frustra. En una carta dirigida a su amigo y fechada el 11 de febrero de 1937 muestra su deseo de efectuar, esta vez sí, el viaje. No tuvo lugar. Así hasta la última carta de 1939. Poco después se suicida en Port-Bou. Palestina era su única posibilidad de supervivencia y ni así Benjamín optó por ir allí.


Su voluntad y sus deseos fueron explícitamente manifiestos. Y, sin embargo, jamás los llevó a la práctica. Arnoldo Liberman lo ha llamado el SÍNDROME DE WALTER BENJAMÍN. Un “sí es no” que afecta a los intelectuales judíos diaspóricos de izquierdas y que se manifiesta en su posición singular ante el Estado de Israel. Evidentemente, no niegan el derecho a su existencia, pero sí manifiestan un énfasis especial, no exento de ambigüedad, ante su política, a fin de no ser excomulgados por la izquierda tradicional y encontrar las claves que les permitan digerir sus dificultades (¿contradicciones?) identitarias.


“Toda Diáspora...es reivindicación de lo universal y reivindicación de lo excepcional...el judío de izquierda...es el emergente de múltiples escisiones y reflexiones que singularizan su lugar en el mundo y su ejercicio de una libertad condicionada por su identidad...”


El Síndrome de Walter Benjamín expresa la duda ante las opciones últimas, la imposibilidad de una decisión transcendental, la característica consustancial al judío diaspórico que hace problemática su identidad.

Dice Liberman: “La metáfora de Benjamín nos sirve, creo, para pensarnos a nosotros mismos.” Ciertamente. ¿Pero, ese “nosotros mismos”, me pregunto, afecta solamente a la Diáspora, o ésta podría también funcionar como metáfora de la situación del hombre contemporáneo? ¿Es el problema de la identidad judía un trasunto del problema de la identidad del ser humano, del individuo, del ciudadano? ¿o es a la inversa?


Todas las citas proceden de LAS INQUISICIONES DE LA NOSTALGIA, de Arnoldo Liberman; concretamente, del capítulo “El síndrome de Walter Benjamín”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En "El Cultural" del 16-22 abril, que publica semanalmente "El Mundo", en su pág.,24 (Letras/Filosofía), un libro de Ricardo Forster (Buenos Aires, 1957): "LOS HERMENAUTAS DE LA NOCHE", (Trotta Madrid, 166 págs, 15 €), con un iluminador rasgo en común: el judaísmo.

Un judaísmo a cuya luz "lo judío" ocupa en nuestro mundo "un lugar extremadamente difícil y decisivo, un carácter políticamente disruptivo, inaceptable desde las lógicas de la identidad antológicamente afincadas". Duro enjuague descriptivo para el profano en tramposos códigos de trileros de pseudoculto embauque, afirmo.

Dice Jacobo Muñoz, quien nos presenta el obra y autor, que nada más lejos de la voluntad de Forster, dicidido siempre a tomar partido por lo políticamente incorrecto, que llevar a cabo una exégesis académicamente neutral de unos pensadores extraterritoriales -Benjamin, Steiner, Celan, Scholem, Adorno-, que representan lo mejor de la tradición crítica de la cultura europea. Su lectura es "absolutamente parcial e interesada".
Sigue Muñoz, "eso le ha permitido, por ejemplo, poner en diálogo a Benjamin con Carl Schmitt desde la consciencia de que en ciertos pensadores reaccionarios, confesos militantes de las causas de las derechas más duras de los siglos que acaban de cerrarse, se encuentran, muchas veces, intuiciones intelectuales sobre el carácter de la época que difícilmente podemos hallar en el mundo de los pensadores progresistas".

Y termina: Sea como fuere, si algo se desprende de esta reconstrucción propuesta en "LOS HERMENAUTAS DE LA NOCHE" es que el pensamiento de estos pensadores resulta incompatible con la soltura nihilista que declara el fin de la historia y la muerte de la memoria en una festiva y alucinada exaltación del aquí y ahora desprovisto de recuerdos y vaciado de sentido.

¡Buen provecho!

(Spitfire)

Anónimo dijo...

Obligatorio corregir y sofoco irremediable post lectura mi nota sobre libro de Ricardo Forster.

"LOS HERMENEUTAS DE LA NOCHE", es el título, y no como aparece tras mi error.

Copiaré 500 veces que la HERMENÉUTICA es el arte de interpretar textos y, en especial, el arte de interpretar los textos sagrados.

Disculpas pedidas.

(Spitfire).

Paco Fernández dijo...

Estimado Spitfire, le agradezco el apunte y el comentario bibliográfico. En cuanto al error, he de confesar que mi de-formación académica me llevó a leer la palabra como si se hubiese escrito correctamente. Sólo después de su comentario me di cuenta de la vocal que se cruzó en su camino. No se preocupe y no se exija tanto. 500 veces son demasiadas.

Un saludo.

Paco f.