Encontré a Orlando eufórico, exultante y satisfecho de sí mismo. Había encontrado a la pareja ideal, su alma gemela, su alter ego, su sentido, su placer y su dicha. Me contó que había vencido a la soledad, que era la relación perfecta. Orlando me confesó que pasaba las tardes frente al espejo con ella, su imagen, disfrutando de su compañía.
CINE / 2000 METROS HASTA ANDRIIVKA, DE MSTYSLAV CHERNOV
-
Vuelve el director de *20 días en Mariupol* a narrar desde las tripas esta
guerra interminable y absurda que se libra en el centro de Europa entre una ...
Hace 18 horas
