All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 18 de noviembre de 2010

PSOE DESMEMORIADO: un CUENTO mal CONTADO

Tanto bregar con la memoria histórica ha dejado desmemoriados a ciertos personajes del PSOE.

Short Story:

Once upon a time el PSOE, cuyo líder, Felipe, reivindicaba el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Corría el año 1976 y en Tinduf reclamaba, el citado, solidaridad con este pueblo oprimido por los "gobiernos reaccionarios" de Marruecos y Mauritania. Finalizaba con una frase: "Nuestro partido estará con vosotros hasta la victoria final". Trini no le iba a la zaga en sus exigencias.

Hoy, el partido fanlangista-socialista, con Zapatero a la cabeza, no sabe no contesta. Felipe ya no se acuerda. Rubal-cava se cita con el delegado del dictador marroquí, y no sabe no contesta. La trini ya no se acuerda de lo que dijo, pidió y exigió. Ahora, parece que no sabe y no contesta. Demasiada memoria histórica acusatoria para tan poca memoria.

¿Dudan de mi breve relato? Vean este video y opinen.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Declaraciones de la Minis_Trini de Exteriores española -no vomitar en la silla, por favor-.

16 Nov., 2010.
"Pese a las reiteradas denuncias de los grupos de la oposición ante la pasividad del Ejecutivo en el conflicto entre Marruecos y el Sáhara, Jiménez subrayó que Naciones Unidas no considera a España «parte en conflicto» porque renunció unilateralmente a «toda responsabilidad internacional» sobre el Sáhara al abandonar su territorio en febrero de 1976 «España no es la potencia administradora y no tiene responsabilidad en el Sáhara», indicó tras destacar que «guste o no guste» Marruecos es el «administrador de facto» reconocido por la ONU".
(http://www.larazon.es/noticia/6765-jimenez-esperara-a-que-se-aclaren-los-hechos-para-pedir-explicaciones-a-marruecos).

(Spitfire).

Anónimo dijo...

La Minis_Trini afirma que "España está desligada de toda responsabilidad en el Sahara".
En que fuera embajador español en la ONU, Jaime de Piniés -difunto hace varios años-, escribió un libro dedicado exclusivamente a la cuestión saharaui con el título: "LA DESCOLONIZACIÓN DEL SAHARA: UN TEMA SIN CONCLUIR".
Desde la óptica de la legitimidad internacional, el Sahara es un territorio NO AUTÓNOMO que sigue en la lista de los territorios objeto de DESCOLONIZACIÓN. Marruecos NO TIENE SOBERANÍA sobre ese territorio.
El "Informe Corell" -aludido también por la Minis_Trini- aclara que debido a que Marruecos no está incluido como potencia administradora del territorio en la lista de ONU de territorios NO AUTÓNOMOS, España SIGUE RECONOCIDA COMO LA POTENCIA ADMINISTRADORA DE IURE, y como tal, RESPONSABLE DE CONDUCIR EL TERRITORIO A SU PLENA DESCOLONIZACIÓN.
(Al alcance del interesado lector el artículo que hoy 19 Nov., publica en EL MUNDO -ediciones de papel y digital- el hijo del arriba citado embajador español en la ONU, Jaime de Piniés, quien vivió el lamentable y fatídico momento "descolonizador" y testigo de la funesta Declaración de Principios de 14 Nov., 1975, de Madrid).

(Spitfire).

Paco Fernández dijo...

Estimado Spitfire, Gracias por sus siempre oportunas y atinadas contribuciones. La información que aporta me hace reconsiderar el "no sabe no contesta" del gobierno español. Sí saben, por supuesto, pero nos toman el pelo. Sí saben, pero su pasividad les hace reos de delito contumaz y persistente.

Un saludo.

Paco f.

Anónimo dijo...

Los socialistas españoles llegaron al poder con la mano tendida a Mohamed VI y dejando claro que habían cambiado radicalmente de rumbo en el asunto del Sáhara. En abril de 2004 Zapatero realizaba su primer viaje oficial a Marruecos con la intención declarada de no sacar el tema a relucir, algo que sí había hecho en una entrevista en El Mundo, pero para resaltar la necesidad de un nuevo acuerdo para el contencioso, lo que equivalía a decir que había que arrojar a la papelera el denominado Plan Baker II, que contemplaba una autonomía temporal de cuatro o cinco años del Sáhara dentro de Marruecos y un posterior referéndum de autodeterminación. Por si Marruecos no había entendido a Zapatero, Moratinos se apresuraba a afirmar en julio de aquel año que un referéndum en el Sáhara causaría una crisis en todo el Magreb.
La excusa del Sáhara ha permitido a la monarquía marroquí afianzar un régimen dictatorial con el aplauso de las potencias occidentales, que han comprado su mensaje de que la perdida de la antigua colonia española desestabilizaría al trono, presentado como el dique de contención más efectivo contra el fundamentalismo islámico. La consecuencia más evidente es ninguno de los aliados de Marruecos, especialmente Estados Unidos y Francia, con España de convidada de piedra, se han molestado en exigir a Rabat avances democráticos significativos.
Lo cierto es que la tesis de la excepcionalidad marroquí, o lo que es lo mismo, la presunción de que el país, gracias al omnímodo poder de sus monarcas, ha conseguido convertirse en un islote ajeno a la influencia del islamismo, viene demostrándose una más de sus falacias. De hecho, el islamismo ha avanzado precisamente por el déficit democrático y la represión a la que ha sido sometida la oposición laica al régimen y por la pobreza, una derivada tanto de la corrupción como de la distracción de recursos con los que se ha tratado de afianzar la colonización del Sáhara. La organización islámica mayoritaria en Marruecos es Justicia y Caridad, prohibida en 1989, cuyo control en los barrios más pobres y en las universidades de las principales ciudades es casi absoluto.
El resto de los argumentos de Marruecos para tratar de apropiarse de la ex colonia son igual de inconsistentes. Si como se ha llegado a afirmar, una inmensa mayoría de los saharauis está encantada de pertenecer a Marruecos no se entiende esa resistencia numantina a la celebración del referéndum. Se menciona, asimismo, que el conflicto es una invención argelina, interesada en obtener una salida al Atlántico. Basta mirar un mapa para comprobar que Argelia mira al Mediterráneo, donde goza de centenares de kilómetros de costa, y es ahí donde vuelca su actividad comercial, especialmente centrada en el gas y en el petróleo.

(Spitfire)

Anónimo dijo...

Los socialistas españoles llegaron al poder con la mano tendida a Mohamed VI y dejando claro que habían cambiado radicalmente de rumbo en el asunto del Sáhara. En abril de 2004 Zapatero realizaba su primer viaje oficial a Marruecos con la intención declarada de no sacar el tema a relucir, algo que sí había hecho en una entrevista en El Mundo, pero para resaltar la necesidad de un nuevo acuerdo para el contencioso, lo que equivalía a decir que había que arrojar a la papelera el denominado Plan Baker II, que contemplaba una autonomía temporal de cuatro o cinco años del Sáhara dentro de Marruecos y un posterior referéndum de autodeterminación. Por si Marruecos no había entendido a Zapatero, Moratinos se apresuraba a afirmar en julio de aquel año que un referéndum en el Sáhara causaría una crisis en todo el Magreb.
La excusa del Sáhara ha permitido a la monarquía marroquí afianzar un régimen dictatorial con el aplauso de las potencias occidentales, que han comprado su mensaje de que la perdida de la antigua colonia española desestabilizaría al trono, presentado como el dique de contención más efectivo contra el fundamentalismo islámico. La consecuencia más evidente es ninguno de los aliados de Marruecos, especialmente Estados Unidos y Francia, con España de convidada de piedra, se han molestado en exigir a Rabat avances democráticos significativos.
Lo cierto es que la tesis de la excepcionalidad marroquí, o lo que es lo mismo, la presunción de que el país, gracias al omnímodo poder de sus monarcas, ha conseguido convertirse en un islote ajeno a la influencia del islamismo, viene demostrándose una más de sus falacias. De hecho, el islamismo ha avanzado precisamente por el déficit democrático y la represión a la que ha sido sometida la oposición laica al régimen y por la pobreza, una derivada tanto de la corrupción como de la distracción de recursos con los que se ha tratado de afianzar la colonización del Sáhara. La organización islámica mayoritaria en Marruecos es Justicia y Caridad, prohibida en 1989, cuyo control en los barrios más pobres y en las universidades de las principales ciudades es casi absoluto.
El resto de los argumentos de Marruecos para tratar de apropiarse de la ex colonia son igual de inconsistentes. Si como se ha llegado a afirmar, una inmensa mayoría de los saharauis está encantada de pertenecer a Marruecos no se entiende esa resistencia numantina a la celebración del referéndum. Se menciona, asimismo, que el conflicto es una invención argelina, interesada en obtener una salida al Atlántico. Basta mirar un mapa para comprobar que Argelia mira al Mediterráneo, donde goza de centenares de kilómetros de costa, y es ahí donde vuelca su actividad comercial, especialmente centrada en el gas y en el petróleo.

(Spitfire)

Anónimo dijo...

Y final -por ahora-.

Conociendo todo lo anterior y con evidente menosprecio de esa legalidad internacional de la que el PSOE siempre ha hecho bandera, el Gobierno ha roto el equilibrio entre los intereses y los principios a favor de los primeros, aunque no esté muy claro que la defensa de éstos sea la adecuada. España no puede colocarse de perfil respecto al Sáhara Occidental ni puede sostener sin sonrojo que se trata de un problema de la comunidad internacional, siendo como es la antigua potencia colonizadora y aún responsable de iure del territorio, como se explicitaba en enero de 2002 en el informe del que fuera subsecretario de asuntos jurídicos de la ONU, más conocido como dictamen Corell. Pero es que agradar a Marruecos no garantiza tampoco que Mohamed VI y sus sucesores vayan a olvidarse de reclamar Ceuta y Melilla, ya que la legitimidad del trono se ha basado fundamentalmente en la expansión territorial, por lo que no hay que ser Einstein para intuir que las relaciones entre ambos países nunca serán excelentes.

La cuestión saharaui es un tema especialmente sensible para la opinión pública en general y para la del electorado socialista en particular. Hay ocasiones en las que la decencia gana la partida a la razón de Estado. En esos casos, la obligación de las autoridades es evitar que los ciudadanos se avergüencen de quienes les gobiernan.

(Spitfire).