All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 1 de enero de 2026

El dilema. Aforema 1131

 

 El dilema. Aforema 1131             ¿AÑO NUEVO?

     Los términos “apocalípticos” e “integrados” fueron propuestos por Umberto Eco para diferenciar dos actitudes ante la eclosión y consolidación de la cultura de masas, un fenómeno social, económico, cultural y político, propio y específico del siglo XX. El apocalíptico es pesimista con respecto al advenimiento de la cultura de masas, pues, a su juicio, ésta ha democratizado lo que es esencialmente aristocrático. El integrado es optimista, la cultura de masas borra el carácter elitista de los productos culturales y los pone al alcance de todos los ciudadanos. Para el apocalíptico, la cultura de masas es la anticultura. Para el integrado, es la extensión de la cultura al pueblo. 

    Si yo fuese un miembro del grupo apocalíptico, diría que un nuevo año es la misma mierda, pero con un número diferente. Si, por el contrario, fuese un integrado, diría que un nuevo año marca un tiempo de nuevas oportunidades para evitar, en la medida de lo posible, remover la mierda de la que hablan los apocalípticos. Como no pertenezco a ninguno de los grupos mencionados (o, mejor dicho, tengo tanto de apocalíptico como de integrado) diré, como Karl Kraus, que entre las dos opciones -fruto de un dilema trivial y estúpido- elijo la tercera.