This Machine Kills Fascists
We talk and we talk
until my head explodes
I turn on the news and my body froze
The braying sheep on my TV screen
Make this boy shout, make this boy scream!
Going underground, I'm going underground!
(The Jam)
La guitarra de Woody Guthrie tenía inscrito un lema: This machine kills fascists (Esta máquina mata fascistas). No es que Guthire fuese reventando las cabezas de los fascistas a golpes de mástil o estrangulándolos con las cuerdas de su guitarra, sino que el poder del instrumento residía en su capacidad de desactivar las perversiones políticas y sociales del fascismo, de combatir la opresión y la explotación del obrero estadounidense. Aunque nunca perteneció al partido, Guthrie defendió los ideales del comunismo. Eran los años 40 del pasado siglo y los crueles y perversos excesos del bolchevismo, o no se conocían o se omitían para no dar argumentos al infame sistema capitalista: ese fue el caso, por ejemplo, de Jean Paul Sartre y su actitud tolerante ante la barbarie del Gulag.
Si Guthrie cantaba en su pieza This Land Is Your Land (compuesta en 1940 y grabada en 1944)
Nobody living can
ever stop me
As I go walking that freedom highway
Nobody living can ever make me turn back
This land was made for you and me
su discípulo Bob Dylan recogía el espíritu del maestro y grababa en 1963 Blowin' in the Wind, una canción que se convirtió en el himno de los movimientos por los derechos civiles y en un canto al pacifismo:
How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
how many times must the cannonballs fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend
Is blowin' in the wind
Parece ser que ni la máquina de Guthrie ni las retóricas preguntas de Dylan llegaron a trascender la época en la que manifestaron sus inquietudes. Mucho menos la nefelibata y meliflua letra de Imagine de John Lennon:
Imagine all the people
Livin' life in peace
You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
Guthrie se dejó la piel y la tinta y las notas musicales en su lucha contra la explotación y la opresión. Por el contrario, Dylan y Lennon transitaban los diversos tipos de espiritualidad que ofrecía el mercado mientras se hacían millonarios, sin el más mínimo respeto a lo que vendían en sus propias composiciones:
No need for greed or hunger
A brotherhood of man
Imagine all the people
Sharing all the world
Ni Guthrie, ni Dylan, ni Lennon han podido evitar que hoy vivamos una involución sociopolítica en la que los neofascitas-neoliberales-neobolcheviques-neonazis hacen resurgir de unas cenizas que no debieron apagarse como se debía un nuevo totalitarismo que se inscribe en el corazón mismo de las democracias actuales. La música pop nunca ha podido cambiar las cosas, pero sin ella serían mucho más aburridas. Así que, al menos, durante unos segundos, permitámonos la licencia de imaginar un mundo en el que se hiciese efectivo el mensaje de Wind of Change de Scorpions:
The wind of change blows straight
Into the face of time
Like a stormwind that will ring
The freedom bell for peace of mind
Cuando pasan esos segundos, uno se da cuenta de que cada vez que despierta la implacable realidad sigue estando ahí.

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