LITERATURA
Me felicito por estar con
hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y
fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por
haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con
algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
(G. B.)
No sé si existe una literatura eminentemente femenina o masculina. No lo sé. No sé si se podrían estipular los criterios que permitiesen distinguir entre escritura masculina y femenina, atendiendo, por ejemplo, a los temas que se eligen o al modo de desarrollarlos. ¿Hay estilos literarios masculinos y femeninos? No sé qué debería tener un poema sin firma para ser adjudicado a un hombre o a una mujer. Creo que la poesía habla y no habla del Yo: entelequia indefinible e inefable, escurridiza y permeable. Y la práctica de la escritura no se somete a la humana voluntad de clasificar y etiquetar, no se determina por el sexo o el género del que escribe. No diferencia entre apéndices y oquedades. Cada poema, cada poeta es un universo inefable de potencialidad creadora, único, singular e irrepetible. En ello reside la grandeza de la poesía. A diferencia de los teoremas o axiomas de las ciencias, que pudieron ser enunciados del mismo modo y al mismo tiempo por diferentes personas, el poema sólo acata el principio leibniziano de la identidad de los indiscernibles. No sé si hay literatura femenina, no sé si hay literatura masculina, sé que hay literatura y poesía hecha por mujeres o por hombres. Poco más sé sobre el asunto.