All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


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lunes, 25 de abril de 2011

La puerta de mi casa

 

Nota a pie de página escrita por Alejandro Castillo a propósito de un verso de Ignacio Sotavento en su libro Inconvenientes de la edad.

Me dices que recuerde cerrar la puerta de mi casa, como tú haces cada noche, pero, yo, bien lo sabes, olvido, cada noche, cerrar la puerta de mi casa, y no entra nadie, incluso intento recordar, cada noche, que no debo olvidar cerrar la puerta de mi casa, y no entra nadie, además, cada vez pongo más atención en olvidar que no debo recordar cerrar la puerta de mi casa, aunque no entre nadie, pero, como siempre sigo tus consejos, intentaré, esta noche, no olvidar cerrar la puerta de mi casa para que entre alguien.  


lunes, 29 de noviembre de 2010



Life is fine! Fine as wine! Life is fine! 

Langston Hughes

domingo, 14 de noviembre de 2010

Transcribo un extracto de la obra EN CAÍDA LIBRE del escritor Rodrigo Cienfuegos:    

“Otra vez hoy, me dices. Y ya es tarde, como cada día a esta hora.
Me hablas con una voz resignada que se apaga y se funde con el crepúsculo. Está anocheciendo y ya es tarde, no sé para qué ni para quién, pero lo es.

No. Mi voz no se resigna, pero un cierto “déjà vu” que se renueva día tras día me provoca la impresión de haber vivido lo suficiente para sentir en pretérito este presente crepuscular que me avisa de que ya es, otra vez, tarde, y me instala en lo que un día tú denominaste “estoicismo hedonista”: una percepción del futuro como un espejo demasiado cóncavo para reflejar el momento.

Nuevos días de viejas ceremonias, me repites cada día. Los mismos ritos, el mismo gesto anodino que acompaña a los movimientos que nos ponen de pie y nos empujan hacia un futuro espeso. Y continúas hablando, aún sabiendo que ya casi no te escucho: uno se levanta triste y no sabe porqué. Uno se levanta alegre y sigue sin saber porqué. Pero, uno se levanta, se mueve sin pensar, se mira al espejo y no se ve. Nos hemos acostumbrado tanto a vivir que el cómo cada vez importa menos. Nos hemos habituado tanto a simular que llevamos la vida que deseamos que hemos terminado por creer que realmente no es otra vida la que queremos. Nos enganchamos a los hábitos y nos colgamos en ellos, pasa el tiempo y pasa de largo lo que queremos que nos pase. Y seguimos fieles al personaje que para nosotros, ellos y yo y tú hemos inventado.

Mañana, una palabra que denomina una realidad ficticia. Una palabra fruto del cansancio que se ha instalado en nuestros ojos por haber visto ya demasiado y no haber visto casi nada, por la fatiga de nuestras manos, que tanto han tocado y echan de menos, tantas veces, ser tocadas. Mañana, un nuevo día de viejos fantasmas con las mismas sombras y con las inquietudes de siempre, las que no se escapan.” 


lunes, 1 de marzo de 2010

LAS ALAS EN SU SITIO



Mi compañero de café y conversación, en horas de hastío académico que pasan despacio en este cementerio de inquietudes, es un poeta. Su libro es el mejor testigo de mis palabras: LAS ALAS EN SU SITIO. Y lo firma Miguel Galindo Abellán. Ya se lo comenté una vez; no soy lector de poemas, me abismo en los versos, en la profundidad de sus símbolos, en la arquitectura de ese renglón que roba el espacio al silencio. Aquí os dejo algunas muestras de su arte y su ritmo, aquéllas que mi mirada secuestra ahora que es de noche y ya no hace tanto frío. Son fragmentos, sólo eso, ni más ni menos.


Un beso en tu frente, caricia temprana,
da vida a tu cuerpo de nácar y enero,
abriste los ojos...y amanecí.


He descubierto
que el tacto es la memoria
más amarga, cruel y duradera.




La sombra de una hormiga eclipsa el mediodía.



Y, de momento, mis favoritos:



Y ahora que la vigilia
duerme a mi lado
pinto en el techo
su nombre.




¡Que os aproveche!

martes, 5 de mayo de 2009

BANCARROTA

He abierto el libro de Juan Ramón Barat, al azar, como suelo hacer con estos pequeños objetos manuables y manipulables. Y la suerte me ha sonreído de nuevo al presentar ante mí este poema que transcribo a continuación.


En cualquier transacción del alma humana
la sombra se cotiza
lo mismo que la luz.
No hay moneda de cambio más valiosa
sin duda que la vida. Pero el hombre
se empeña en alerar
el orden natural del universo
y concibe mil modos
de usura camuflada
para contrarresar la oscuridad
a la que sordamente
se siente destinado.
Los altos dividendos que aseguran
olimpos, sueños y mitologías
acaban por sumir el alma humana
en la más insufrible bancarrota.

jueves, 16 de abril de 2009

A poet of Liverpool


WHEN YOU WAKE TOMORROW


I will give you a poem when you wake tomorrow.

It will be a peaceful poem.

It won’t make you sad.

It won’t make you miserable.

It will simply be a poem to give you

When you wake tomorrow.

It was not written by myself alone.

I cannot lay claim to it.

I found it in your body.

In your smile I found it.

Will you recognise it?

You will find it under your pillow.

When you open the cupboard

it will be there.

You will blink in astonishment,

Shout out, ‘How it trembles!

Its nakedness is startling!

How fresh it tastes!’

We will have it for breakfast;

On a table lit by loving,

At a place reserved for wonder.

We will give the world a kissing open

When we wake tomorrow.

We will offer it to the sad

landlord out on the balcony.

To the dreamers at the window.

To the hand waving

for no particular reasonWe will offer it.

An amazing and most remarkable thing,

We will offer it

to the whole human race

Which walks in us

When we wake tomorrow.


Brian Patten