All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


domingo, 21 de junio de 2026

PECIO 0740: BLUES 1 (EL BLUES Y LOS CRONOPIOS)

 Blues 1 EL BLUES Y LOS CRONOPIOS

 

El blues tuvo un hijo que se llamó Rock and Roll

Porque el blues es dinamita, nena, que explota en mis venas

(Bluesfalos)

 

Quizás sea el principio de una serie de pecios motivados por un feliz acontecimiento: un libro (RUTA 61, UN VIAJE SONORO SIGUIENDO EL MISISIPI) que me regaló mi amigo, el etimólogo y contrapecista Antonio Lorente. He aquí el primero, espero que no sea el último.

Imagino tu casa que no conozco y la mía que siempre está más allá de donde alcanza tu mirada, la revolución soñada que ya ni siquiera es deseable, los de siempre con sus canalladas que miran con desprecio a los de siempre con sus desdichas, la sensación de no tener respuestas y la certeza de que las preguntas están mal formuladas, el ocaso de la simpleza y el crepúsculo de la ramplonería de los que reducen la policromía de este pluriverso a un aburrido en blanco y negro, el valor de no utilizar las armas, la ingenuidad de seguir creyendo en las palabras. Porque hay días y hay noches en las que la tristeza se adueña de las calles, en las que el ritmo del blues se arrastra por sus aceras y va dejando un reguero de lágrimas sin ojos y de sollozos de quiméricas desesperanzas en las que el tedio impregna las plazas y un cierto hastío tiñe de languidez las piedras y las almas.  Hay noches en las que uno se puede encontrar con el rostro desnudo de la indiferencia, con la aséptica mirada de una mujer que cree haber llegado al cielo, con el rumor insoportable de una calle sin gente y sin ruido. Entonces, los cronopios, que saben hasta nuestros más secretos pensamientos, bailan la danza del BLUES en el interior de nuestros cuerpos, los nutren de nuevos sueños y otorgan un nuevo sentido a nuestros besos. 

 


 

PECIO 0717: Y, SIN EMBARGO, "TE QUIERO"

 Y, sin embargo, “te quiero”

 

 Y si te vas, me voy por los tejados Como un gato sin dueño Perdido en el pañuelo de amargura Que empaña sin mancharla tu hermosura Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina Y baile sin orquesta Y ramos de rosas, con espinas Pero dos no es igual que uno más uno

 (Joaquín Sabina)

 

 Qué decir de la extravagancia de ciertas expresiones de uso cotidiano. Por ejemplo, “te quiero”. No se ciñe al paradigma comunicativo de transmisión de ideas, ni se limita a informar de un determinado sentimiento. Su significado es ambiguo: ni siquiera quien quiere sabe exactamente cómo quiere. ¿Quiere? ¿Qué quiere? Quien quiere, quiere como quiere o puede o sabe o cree querer. No obstante, creemos entender qué nos quiere decir quien nos dice “te quiero” y creemos saber qué queremos decir cuando decimos “te quiero”. Digo que suponemos un significado general que comparten tanto el emisor como el receptor, digo que si no fuese así no llegaríamos a emocionarnos cuando somos aquellos a quien va dirigida tal expresión. Intentemos un acercamiento matemático y digamos que la expresión “te quiero” es inteligible porque supone la intersección entre dos formas de interpretarla: la del emisor y la del receptor. Dicho conjunto intersección se definiría como el conjunto de ideas o creencias que emisor y receptor tienen con respecto a la citada expresión. El planteamiento exige la introducción de un tercer elemento: el hermeneuta, un observador externo que examina el contenido del conjunto resultante de la intersección y sabe qué entiende y cómo quiere cuando quiere el emisor y cómo quiere el receptor cuando quiere. Y debe, además, en virtud de su honestidad intelectual, no permitir que su singular modo de entender la expresión perturbe el proceso cognitivo en el que asume un papel activo. Constatamos que nuestra estrategia ha duplicado el problema al convertir el segmento cuyos extremos eran un emisor y un receptor en un triángulo en el que uno de sus vértices es el propio hermeneuta. ¡Qué extraños nudos forman las palabras y la expresión de los sentimientos! ¡Qué vanos intentos de encontrar un sentido a este laberinto sin salida en el que olvidamos cuando entramos y en el que no disponemos de mapa alguno para orientarnos!  

 


 

PECIO 1702: EL PERIÓDICO

EL PERIÓDICO 

 

I'll be what I am
A solitary man

(Johnny Cash) 

 

Imagino un lugar en el mar donde se encuentran instalados toda suerte de pecios venidos de todos los lugares del mundo, de todas las personas que han ido dejando jirones de su espíritu sin saber adónde los llevaba el tiempo. Imagino un lugar llamado Criptoamnesia por el que pululan personajes de todo tipo. Unos fingen leer el periódico (en Criptoamnesia siguen existiendo los diarios en papel) para olvidarse de sí mismos. Otros, para olvidarse del mundo. El periódico, entre tanto, va y bien, de la barra a cualquier mesa, del suelo a una silla que ha quedado vacía, alguien lo ha pisado, un tipo lo recoge, lo sacude, lo hojea intentado evitar las machas de café y la ceniza adherida a sus páginas. El periódico es un especialista del tacto, lo tocan, lo doblan, unas veces con suavidad, como cuando se acaricia el rostro de una mujer, otras, lo hacen con violencia, como si fuese el responsable de las malas noticias que contiene. El periódico es dócil, se deja manipular sin exigencias ni condiciones. Miro los titulares sin prestar demasiada atención. Una pareja llama mi atención. Se besan apasionadamente sin importarle la mirada del resto de la clientela. El beso sella una alianza, se expande en el aire, nada puede detenerlo salvo la tristeza del tipo solitario que busca en su memoria la pregunta informulable. Detecta en el aire un signo de ausencia, una falta, un vacío que debería estar ocupado. No es el placer ni la dicha, es el rayo que no cesa, la persistencia de una inefable inquietud, aquella que nos hizo ser expulsados del paraíso y que jamás nos permitirá volver a él. Que el paraíso nunca haya existido no es una objeción a esta última afirmación. Me tomo la licencia de finalizar este pecio apresurado con una cita de Borges: “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballo y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara”.