No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)
A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.
A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.
Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.
"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)
Veintidós de mayo de dos mil veintiséis.
Ya de madrugada siento los primeros síntomas de un cierto desasosiego.
Sensaciones contradictorias que ralentizan una nueva incursión en la realidad
tras unas horas de sueño. Me rebelo contra los azares que afectan a mis
entrañas y me inclino por resistirme a la perversa inercia que brota de la
melancolía. Mis entrañas son a veces un escenario saturado por fuerzas que
tiran en diferentes direcciones. No es una evasiva, sino una descripción. Es lo
que llamo mi “Naturaleza”: extraña porque a veces me arrastra en una dirección
opuesta a aquello que he fijado como objetivo
Mi amigo Joaquín Jareño presentó ayer
su libro A PROPÓSITO DE ÉTICA. Paco Jarauta se ha convertido en un fijo en las
presentaciones de sus libros. Después de más de cuatro décadas, sigo
escuchándolo con la devoción de aquel joven que asistió a sus clases universitarias.
Jarauta habló de la
amistad como un don o un regalo sin concretar quien la dona o la regala. Disiento
del maestro: la amistad no pertenece al orden de la naturaleza, sino del
artificio, de los signos sobre los que se construye y del ritual que los
enmarca. A diferencia de Eros, Philia no entiende de renuncias -dice Luca
Tornatore en la página 134 de su libro FILOSOFÍA DE LO COTIDIANO. Philia racionaliza
la pulsión de trazar rutas, en connivencia con la vida, en este devenir
incesante que conjuga necesidad y contingencia. Philia forma parte del conjunto
de estrategias vitales que el ser humano pone en juego para despistar al absurdo.
Y como
ocurre con el resto de Grandes Palabras en las que creemos (libertad, amor…),
la amistad es una ficción real que nos permite domesticar la realidad, hacerla
menos espesa y menor turbia mediante la alquimia y la magia del lenguaje, de la
complicidad, de la lealtad…
Ocurrió hace ya veinte años. Todo que se puede contar
de La ruta del sosiego
comenzó una mañana del mes de julio de 2005. El origen del viaje fue la risa.
O, más bien, la carcajada que provocó nuestra pretensión de recorrer la ruta 66
en moto. Ni más ni menos. Conscientes del carácter peregrino de nuestra
apuesta, decidimos recoger velas y formular un proyecto más realista de
nuestros anhelos e inquietudes. El viaje se ceñiría a la geografía hispánica y
no llevaría más cinco o siete días. Decidimos que nuestra imaginación no era de
las que vuelan, sino de las que reptan, no aspiraba al cielo, sino a vivir unos
días a ras de suelo.
La ruta del sosiego -Paco Alcolea (Honda CB 500) y
Paco Fernández (Yamaha Drag Star 600-, se inició con un axioma de los que suele
formular mi compañero de desventuras: en los viajes hay que ser como el junco en la tormenta.
Y un corolario: en los viajes hay que romper el ritmo a nuestro ritmo.
Día 1:
Murcia-Cuenca
Yo, epítome del rigor y la disciplina,
preparo el viaje siguiendo la normativa vigente: 1) revisión de los elementos
esenciales de la moto: aceite, frenos, presión de neumáticos, etc. 2) botas,
chupa, guantes, pulpos, equipaje, etc. 3) comprobación de papeles: carnet,
seguro, itv, etc.
Cuando llego a Archena -lugar de
encuentro- me encuentro a Alcolea. Le pregunto sobre si ha hecho las
comprobaciones pertinentes y me responde que sí. Pero sé que no lo ha hecho, su
aspecto anti-motero lo revela: Calza unas chanclas de playa, camiseta de manga
corta y pantalón corto. Justo lo que mandan los protocolos para iniciar un
viaje. Paco es un anarcomotorista que se confía a la suerte y a la diosa
Fortuna. Alcolea is different.
Fanfán aguanta estoicamente las embestidas del hongo maldito. No sin
manifestar cierta incomodidad por tener que convivir con semejante
microorganismo. Una primera parada en Albacete motiva en Alcolea proponer un
giro en el plan trazado: vamos a Alcalá del Júcar, me dice. Previamente, en
Jorquera, un pueblo sobre un valle seco y árido, donde parece un milagro que
florezca la vida, tras un alto en el camino para reponer fuerzas y el humo que
falta en los pulmones, la Honda no arranca. Inútiles para cualquier tarea
relacionada con la reparación de motores u otros ingenios fruto del progreso
del ser humano, decidimos echar un vistazo a la máquina. Tras un repaso visual
exhaustivo de la moto, optamos por subirla a empujones de los de lengua fuera
hasta lo más alto del camino en el que habíamos encallado. Moto hacia abajo,
culazo en segunda y la bestia arranca.
Doscientos kilómetros
más tarde, llegamos a Alcalá y constatamos eso que dicen los moteros: lo mejor
de conducir una moto ocurre cuando te bajas de ella. El calor aprieta, así que
fuera botas, fuera pantalón, fuera chupa y a zambullirnos en la playa-río que
cruza el pueblo. Después del baño, un
bocadillo de pan blanco y agua, y agua y más agua. Reanudamos la marcha y por Minganilla
llegamos al camping situado a las afueras de Cuenca. Pagamos catorce euros por
unos morteruelos en un bar de la Plaza mayor. Luego, Pub y mensajes, Pub y
llamadas, y más pub…y al camping a descansar. Como las neuronas de mi amigo no
descansan, me sorprende, de nuevo, con un teorema alcoleano:
lo mejor del camping es cuando no estás en el camping.
Y
su correspondiente corolario:
el camping te hace amar tu casa.
Y
aquí estamos, a la 1:45 de la madrugada: encogidos en la tienda de campaña,
pero contentos…mañana más. ¿He dicho mañana? Unos minutos después, cuando creía
que mi amigo dormía, se incorpora y suelta una tesis irrefutable:
los camping tienen algo especial a pesar de TODOS los
inconvenientes.
Día
2. Cuenca: sosiego y desasosiego
Nos levantamos tras escuchar el grito del ciervo conquense. En la
plaza, una morena inconmensurable, indiferente a nuestra mirada inocente, pasa
y se aleja mientras Alcolea plantea la posibilidad de reorganizar su vida a
partir de su conversión en monje cisterciense o, quizás, franciscano, por mor
de la retórica y el pleonasmo asociativo del nombre y la vocación. Me sorprende
(o no) con un nuevo filosofema:
Las mujeres tienen más curvas que las hoces del Júcar.
En la piscina, con hábitos edénicos, multiplicamos las
consideraciones sobre las mujeres y las curvas. Una hermenéutica ajena a los
protocolos de la racionalidad invita a Alcolea a extraer un nuevo enunciado de
su fuente inagotable de saber higádico:
Las curvas de una mujer son autopistas hacia la felicidad.
Continúa el día sosegado mientras escribo acostado sobre el césped
y Alcolea lee fragmentos de Puro humo. Una escena bucólica que alguien
podría interpretar como la interacción de dos homosexuales bien avenidos. Paco
no ceja en su empeño de producir sentencias glosadoras de la experiencia vital
del mundo motero:
La vida es puro humo que asciende ingrávido hasta convertirse en
recuerdo…
Compartimos confidencias al abrigo de una heladería italiana.
Fanfán ha dicho “hola” para requerir mi atención debido a los embates del hongo
maldito. Es mediodía y buscamos un hospital o ambulatorio. Fanfán exige un
diagnóstico y una terapia. En la sala de espera ojeamos una revista médica y
nos topamos de bruces con la expresión “Degeneración tapegtorretiniana”. Bromas
y comentarios no necesariamente obscenos. Me atiende una médica que emite un diagnóstico
sin ni siquiera ver al afectado. Fanfán no ha tenido ni que asomar el morro. El
tratamiento tiene un nombre: Canestén.
En la Plaza Mayor, Manolo, cantante de esquina y calimocho, nos
informa detalladamente sobre “la nuit” conquense. Grabamos su actuación, nos
liamos unos cigarrillos y nos habla de la abuela.
Decidimos darle un uso poliédrico al Canestén: alimento para
Fanfán y ungüento para la columna de Alcolea. Así pues, mientras Fanfán se
nutre del agente antimicrobiano, Alcolea emite para la historia una de sus más
inefables proclamas:
Solo ha habido un momento de desasosiego en este día: cuando ella,
obligada a ello, no ha hecho lo que debía…
Por la noche, cena en el restaurante del camping. Una camarera
interesante, simpática, alegre y llena de vida nos procura las viandas
necesarias para recuperar la energía. Después, el móvil y las ausencias, más
móvil y, por fin, el momento de la presencia…
Nota bene:
Por fin hemos conocido al auténtico pavo conquense manifestando
con su canto el carácter trágico-cómico de la vida.
Día
2. De Cuenca a Albarracín.
Salimos de Cuenca y en la primera
gasolinera repostamos y desayunamos. El camarero -gentil y amable- nos ilustra
sobre las posibilidades motoristas que ofrece la zona, los pueblos que invitan
a una parada y los accidentes geográficos que debemos visitar. De ahí, el
primer asombro hídrico en LAS LAGUNAS DEL HOYO. En las citadas lagunas, parada
y baño. En el centro de la laguna, una ninfa atrae nuestra atención. La
seguimos con la mirada hasta que se pierde en el horizonte. No lamentamos su
pérdida, sino que entre risas y comentarios completamos nuestro momento de
higiene corporal y de relajación ante los kilómetros que nos quedan por cubrir
hasta nuestro destino. Reanudamos el camino. Nos detenemos en Valdemorillo de
la Siera donde comemos “jamón al microondas” y platicamos con los lugareños. De
Valdemorillo a Albarracín, el paseo es apacible, a una velocidad adecuada a la
belleza del entorno, cruzamos la Serranía de Cuenca y la Sierra de Albarracín.
Llegamos al camping de
Albarracín, desplegamos la tienda y atendemos las necesidades hídrica de
nuestro cuerpo con unas cervezas. Al rato, decidimos hacer deporte: un partido
de frontenis con unas palas de playa -único utillaje deportivo del que disponemos.
Los mosquitos mutantes nos fríen a picotazos, más no cejamos en nuestro empeño
de terminar el partido. Tras el mismo, nos cruzamos con dos especímenes humanos
lorquinos con los que Alcolea confraterniza -es su especialidad-
espontáneamente. Se produce un concierto de rebuznos en el que Alcolea pone un
toque de calidad y distinción.
Un revuelto de setas, morcilla,
carne y huevos, en las Plaza Mayor, nos introduce en las cultura gastronómica
del pueblo. Después, al Molino del Gato, café, whiskey y divagaciones sobre lo
humano y lo divino.
Día
3. Moscas y mosquitos en Albarracín.
Al día siguiente, tras una noche
de calor casi insoportable, desayuno compartido con un grupo de moscas que se
han unido a los embates de los mosquitos. Vuelta por el pueblo hasta la hora de
la comida. Una siesta breve, tanto como un orgasmo olvidado por inapreciable.
Más calor y Paco leyendo a Cabrera Infante. La lectura le da motivos para
insinuar su proyecto de escribir una hermenéutica del desasosiego fundamentada
en la divisa:
De la ropa que colgué, un calcetín ha desaparecido, ya que lo que
la vida te da, la vida te lo quita.
Por la tarde, jogging desde el camping hasta no sé donde y vuelta.
Cena, paseo y más divagaciones hermenéuticas hasta el momento de desconectar de
la vigilia y conectar con Morfeo.
Día
4. Albarracín, again.
Dormí poco y mal.
Alcolea, mucho y bien. En mis notas encuentro lo siguiente: “Un fracaso en el
intento de responder a la emergencia de…’y surgió la lavadora’. No me
entretendré en descifrar el misterioso apunte. Visitamos, de nuevo, el pueblo
perseguidos por un guía y su comitiva. Alcolea:
Albarracín es indescriptible (apunte para una hermenéutica del
situacionismo existencial).
Alcolea se ha impuesto la tarea de ilustrar gráficamente el viaje.
Armado de su cámara de fotos, recorremos las empinadas calles que nos llevan
hasta la tienda de artesanía LA PARRA. Fumo un cigarrillo en la puerta y
entablo conversación con un señor y dos señoras. Una de ellas vivió en Caravaca
hace ya algún tiempo. Después, vivió en Francia. La conversación no da para que
me informe dónde vive actualmente.
Vuelvo a fumar en la calle Del chorro. El viento es agradable e
invita a conversar con Alcolea mientras luchamos contra las moscas. Las casas
de estas calles son como lenguas que buscan juntarse a medida que se estiran
buscando el cielo. Alcolea exhibe su impronta filosófica y exclama:
Este sí que es el pueblo del sosiego.
Son las doce y
cuarenta minutos. Nos encontramos frente a la Casa Azul o casi violeta. Una
construcción que destaca sobre el resto de las casas. De nuevo, Alcolea:
Ella camina y no
sabe que la hemos mirado. ¿O sí?
A juicio de
Alcolea,
Albarracín es un lugar donde la ropa tarda menos en secarse que en
ser lavada. Pero como todo tiene su precio, se cobra un calcetín. Este y no
otro es su mecanismo de supervivencia en los límites que abarcan el espacio
entre el Castillo y los Abismos.
Dos jóvenes músicos ensayan con sus vibráfonos en la antigua
ermita de San Juan. Solo dos espectadores, Alcolea y yo, contemplan su modo de
crear belleza mediante los sonidos. Alcolea, como un verdadero reportero,
grabadora en mano, levantó acta del momento: un documento sonoro que pasará a
los archivos de Tierra de Nadie, una prueba de su eficacia y eficiencia como
pilar incombustible de la radiodifusión contemporánea.
Inmunes al desaliento intentamos vencer al calor y a las moscas
armados de cubitos de hielo. No lo conseguimos, pero continuamos instalados en
el sosiego, mucho sosiego. La quietud, alimento específico de la singularidad
creadora de Alcolea, genera un nuevo filosofema de filiación estoica:
Ármate de sosiego y vencerás al tiempo y al destino -también a las
moscas.
En la tienda de campaña, iniciamos una conversación que
transcribimos sin cortes ni censuras:
¿Han picado?
No sé, acabo de conectarlo.
No hay red, no hay cebo.
Ni mar, ni río, ni caña, ni arpón.
Ni pez ni pescado.
Y, sin embargo, la pregunta mantiene intacta toda su carga de
sentido.
¿Han picado?
Entramos en cuestiones que no referiré por motivos ajenos a la
racionalidad inherente al comportamiento humano. No obstante, transcribo ahora
la conclusión de la conversación que podría interpretarse como el trasunto de
una jaculatoria:
No se puede inventar la vida de otro, la de uno mismo ya es
demasiado trabajo, demasiado esfuerzo para organizar el poliedro existencial.
Ergo, cada cual a los suyo, en su singularidad y especificidad propias.
Deberíamos dormir, decimos, pero se ha puesto en marcha una cierta
incontinencia verbo-confidencial que encuentra en la noche su aliada más
vehemente. Continúo con la transcripción de la verborrea que nos habita y
solicita permiso para traspasar las fronteras que definen la interioridad:
Al principio siempre está la soledad o su aliado, el amor propio.
No conócete a ti mismo, sino cuida de ti mismo y de los demás. Una puerta, dos
puertas, tres puertas… ¿A quién? ¿Cuándo? Solo tú eres el garante de tu soledad
y en esto no se pueden hacer concesiones. ¡Ah!, mas no te derrames sobre otra
vida pues corres el peligro de quedarte seco, de que te falte el aire y mueras
de un ataque de aridez o sequedad. Ya está bien de exhibicionismo
existencialista. No me cuentes, otra vez, que amar es como intentar caminar
sobre el agua. No me digas, de nuevo, que al segundo paso ya te estás
hundiendo. No somos ingrávidos por muy hídricos que seamos. Y, Alcolea
concluye:
En cuestiones afectivas no pasamos de ser meros aprendices.
Por la noche, a pie de barra, conocemos a la Tusca (Existe
documento sonoro gracias a la feliz intervención del reportero Alcolea). Antes
de dicho acontecimiento, paseo-carrera hasta las pinturas rupestres. Trayecto
algo caótico, pues nos perdimos. Solo gracias al genio topo-carto-gráfico del
ínclito Alcolea logramos salvar la situación y volver al camping antes de que
nos tragase la noche preñada de peligros “naturales”: riachuelos, piedras
sueltas, gritos de animales, etc.
Ya en el camping, una breve conversación con los murcianos, una
ducha y engalanados volvemos a Albarracín, al Rincón del Chorro. No sé si fue
aquí o en algún garito que nos salió al paso en pleno desvarío que conocimos a
la Tusca, sus vinos y sus quesos. Compramos todo aquello que la Tusca nos quiso
vender: veleidades de machos venidos a menos.
Alcolea, en un arranque de imaginación deslocalizada firma el
siguiente documento:
Yo, Paco Alcolea, juro por el asfalto que pisan las ruedas de mi
moto que llevaré a Paris, para compartir con mis amigos, una de las botellas de
vino compradas a la Tusca.
Día 5. Albarracín-Teruel
Imbuidos de infinita satisfacción por los días vividos, protegidos
por el sosiego que nos embarga, iniciamos la ruta motorista, no sin antes dejar
unas galletas y un mensaje a nuestros amigos de Murcia que habían salido a
primera hora de la mañana a la caza de la mariposa. Emulando a los indios americanos que formaban
una unidad indisoluble con su caballo, subimos a las motos de un modo
plotiniano y salimos, tras una breve consulta con un lugareño acerca de qué
ruta escoger, hacia Teruel. El viaje a Teruel fue de una placidez que debería
cotizar en bolsa, un éxtasis sosegado sin parangón en nuestra vida. Visita
breve a la plaza de la ciudad que suscita en Alcolea la reflexión siguiente:
¿Qué sería una ciudad o un pueblo sin su plaza? Lo mismo que un
ser humano sin amor.
Tras la obligada cerveza, emprendemos la búsqueda de un camping.
Excurso cronológico desfasado: antes de salir de Albarracín
conocimos a un francés (o suizo o belga) que montaba una Harley. Hablamos de
motos y, cómo no, de filosofía. Una conversación agradable y sorprendente:
constatamos que podíamos hablar en francés con cierta fluidez… (Siempre he
tenido la duda de si hablábamos correctamente francés o el tipo de la Harley
hacía como que entendía lo que decíamos).
El peor camping del universo se encuentra en Teruel y nosotros en
él (Me quedé sin palabras, de ahí que el relato sobre nuestra estancia queda a
la libre imaginación de quien cometa la imprudencia de leer esta crónica).
Sin embargo, encuentro un apunte en el que dejé constancia del
lema alcoleano que sintetiza dicha estancia:
A falta de sentido, al embutido.
Día 6. Teruel – Benicassim.
Preguntamos a un nativo qué ruta seguir: por la carretera -llana y
apta para acrófobos- o por la Sierra de Gúdar. Nos aconsejó la carretera, lo
cual supuso que decidiéramos ir por la sierra -no apta para acrófobos como yo.
Ciento y pocos kilómetros en los que nos cruzamos con un solo vehículo.
Ascensos y descensos, puertos y más puertos, y yo a punto de decidir acabar con
todo y lanzarme por un barranco. Llegamos a Castellón, nos bajamos de la moto,
nos sentamos en una acera y una señora se acerco a nosotros a interesarse por
nuestro estado de salud. Jamás olvidare el nombre Gúdar.
Aquí dejé de tomar notas. Recuerdo que fuimos a un camping en el
que el encargado nos trató como si fuésemos amigos de toda la vida. Salimos a
vivir la noche benicassiana y tuvimos la suerte de ir a parar a un lugar donde
había conciertos de música, sobre todo, uno de Ska.
Al principio siempre está
la soledad o su aliado: el amor propio. No conócete a ti mismo (Sócrates), sino cuida de
ti mismo y de algunos que forman parte de ese colectivo indefinido llamado "los demás". Una puerta, dos puertas, tres puertas… ¿A cuál llamar? ¿Cuándo?
Solo tú eres el garante de tu soledad y en esto no se pueden hacer concesiones.
¡Ah!, mas no te derrames sobre otra vida pues corres el peligro de quedarte
seco, de que te falte el aire y mueras de un ataque de aridez o sequedad.
Qué manera tan poco elegante de decir gilipolleces. Ya
está bien de exhibicionismo existencialista. No me cuentes, otra vez, que amar
es como intentar caminar sobre el agua. No me digas, de nuevo, que al segundo
paso ya te estás hundiendo. No somos ingrávidos por muy hídricos que seamos.
Monika Zgustova: La intrusa
-
Idioma original: español
*Año de publicación:* 2018
*Valoración: *recomendable
Aunque el tiempo se empeñe en enterrar ciertos iconos, en especial a med...
SOCIEDAD / EL ASESINATO DE BAMBI
-
A estas alturas no voy a hablar de algo tan meridiano como que los nuevos
golpes de estado de este país ya no necesitan de triunviratos como los de
Mo...
1978: Cantemos todos con la Michael Zager Band
-
Contenido de esta entrada:
Introducción
Comienzos
Let's All Chant
Introducción
En este artículo traemos los comienzos y primer álbum del músico y
p...
1978: Cantemos todos con la Michael Zager Band
-
Contenido de esta entrada:
Introducción
Comienzos
Let's All Chant
Introducción
En este artículo traemos los comienzos y primer álbum del músico y
p...
1978: Cantemos todos con la Michael Zager Band
-
Contenido de esta entrada:
Introducción
Comienzos
Let's All Chant
Introducción
En este artículo traemos los comienzos y primer álbum del músico y
p...
La Patrulla X: Más allá del cómic.
-
https://www.cccb.org/es/multimedia/videos/jordi-costa-eloy-fernandez-porta-albert-fernandez-y-enric-cucurella/221938
AVISO · NOTICE · AVÍS · ABISUA · ADVARSEL
-
Estimados lectores, amigos, músicos... Motivos personales y laborales me
obligan a tomarme un descanso de este blog. Demasiados proyectos sobre la
mesa req...
Juan Gómez Jurado
-
Mencionar a Juan es sinónimo de éxito literario. Está considerado como el
autor que más libros del género thriller ha vendido en la historia de
España, su ...
El náufrago errante
-
Me baño en el rocío de tus ojos infantes,
-tiernos e ingenuos- que desmigan
cada quiebro de mi cuerpo
como quien mira por primera vez y reconoce
lo que ...
50 AÑOS DE UNA REGATA DE LOCOS
-
(artículo publicado en la *Gaceta Náutica*)
Las cifras redondas tienen una importancia relativa, pero al menos son una
excelente excusa para rememorar pr...
CUENTO DEL MES
-
DE CURAS Y OTROS OFICIOS.
Nico Zanja, de profesión sacerdote nació en Riobamba, Ecuador, oficiaba sus
dotes de buen predicador en una pequeña parroquia has...
ASEBEIA
-
Asebeia es la transcripción del término griego ασέβεια (compuesto de alfa
privativa y σέβας, *sébas* = cosa sagrada) literalmente resultaría entonces
re...
Mañana de domingo en rue de la Cerisaie
-
Hoy ha vuelto ese viento
espeso y tropical
que lo inunda todo
que me sumerge en esa tristeza serena,
en ese oleaje tranquilo,
en mis campos de amapolas negr...
AMISTADES, UNA COLUMNA DE DESPEDIDA
-
La vida de un diplomático por definición está llena de idas y venidas, de
encuentros y despedidas. Esa es la esencia de nuestro camino escogido. Cada
año,...
KEEF HARTLEY - HALFBREED
-
Era un baterista que a cualquier banda de blues le gustaría tener. Si bien
no era un virtuoso, tenía un estilo mesurado, económico, con un impecable
sent...
ÓSCAR PISTORIUS
-
Antes de saber a ciencia cierta si Óscar Pistorius es culpable del
asesinato premeditado de su novia, la modelo Reeva Steenkamp el día de San
Valentín y ...
La oscuridad de Riga
-
Debía estar ya muy lejos del centro antiguo pero seguí alejándome de él.
Miré el reloj: casi medianoche.
Lo que en Vecriga eran catedrales majestuosas, res...
Nuevas publicaciones
-
Nunca encuentro nada interesante que contar por aquí pero por fin me
gustaría compartir la alegría de tener dos álbumes ilustrados esperando
llegar a las l...
El País (Der Stürmer)
-
El periódico El País de España publicó la siguiente caricatura. Aquí va una
respuesta aparecida en la revista "Seminario Hebreo" de Uruguay. Para
contactar...