All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 5 de noviembre de 2026

PECIO 1831: IZAN, UN NÉBULO

Izan: un nébulo 

 

Este es el cuento de los cronopios,
seres parecidos a ti.
Tú sabes que son sensibles,
tú sabes que los puedes herir.
Ellos no se quedan callados,
siempre dicen la verdad,
dibujan en las paredes la palabra "se acabó".
(Especimen)  


 

Nébulos izánicos o historias nebúlicas surgidas de ciertos detalles que mostraba la conducta de mi nieto, Izan, durante los años anteriores a la pandemia.

1-El movimiento de los nébulos izánicos.

La singularidad de los nébulos izánicos se advierte en sus movimientos y en los cánticos que los acompañan. Sus melódicas palabras sólo son inteligibles para los otros nébulos: seres algo estrafalarios que arrancan a los humanos un sí incondicional a la vida. Un ejemplo de dichos movimientos se observa en los giros de cabeza, cuerpo y extremidades, que experimentan cuando después de hacer pis, intentan que la última gota no quede presa de su calzoncillo, sino que se proyecte sobre la taza que espera impasible el fluido exteriorizado. Entonces, el cabello les cubre la frente, y como poseídos por un especial furor místico sincronizan melodía y movimientos hasta que acaban la ineludible tarea de guardar su preciado órgano en una destartalada estructura surrealista en la que se confunden pantalón, camiseta y calzoncillo. Durante el proceso, la melodía ha adquirido diferentes tonos, combinando sin prejuicios la armonía y la disonancia. Los nébulos izánicos, ajenos a la mirada de los humanos, continúan su camino sin detenerse, salvo si una pantalla se interpone en su camino. Se hacen con ella y lanzan gritos, que, tras varios meses de concienzudo análisis, algunos grandes investigadores del mundo nebúlico, han traducido como "volo-volo", "supensanto" y "elunoeunsondado".

2- El no de los nébulos izánicos y la alegría de la interrogación

Hay algunos nébulos izánicos que utilizan el NO unas veces como mecanismo de defensa, otras como estrategia de ataque. El NO izánico no es dicho, sino, más bien, vomitado como un escupitajo redondo y casi solidificado. Un NO que distorsiona el rostro y prende en el aire como una pequeña, pero incendiaria, bola de fuego. Un NO ensimismado, carente de maldad y sin otra finalidad que ser la expresión de un estado de ánimo en el que se fragua, quizás, una rebeldía futura cuyo desarrollo nadie debería obstaculizar. Es un NO asertivo cuya transformación en un SÍ sólo depende de una palabra, un gesto, un batido de chocolate o la canción del Dinotren. Los nébulos izánicos, a diferencia de los cenobios adultos, olvidan pronto, no conocen el resentimiento y dan pequeños saltitos que dibujan cabriolas en el aire cuando se dirigen a su próximo objetivo, que puede ser el inicio de una investigación sobre el movimiento de las aspas del ventilador, sobre el funcionamiento del giradiscos o la creación de un nuevo método de clasificar los discos de vinilo basado en el caos. Los nébulos izánicos no paran de moverse. Ni siquiera cuando cagan. Cabe, pues, incluirlos en la categoría de los "perpetuum mobile".

Los nébulos izánicos no preguntan, más bien se abandonan a lo que se ha dado en llamar la alegría de la interrogación. Una fingida inquietud acompaña a un gesto de estupefacción que lamina el continuo de la realidad presuntamente objetiva. Los nébulos izánicos son expertos en el arte del PING y en la realización de acrobáticos SUPERSALTOS: metáforas de los obstáculos que a la realización de nuestros deseos presenta la vida cotidiana. Se extasían ante las imágenes de amables y gentiles dinosaurios cuyo objetivo no es otro que viajar en tren y se suman, emitiendo sonidos en un lenguaje que no alcanzo a identificar completamente, a la fiesta y a la algarabía del placer que aún no distingue entre la realidad y la ficción. 

 


 

PECIO 0944: COMUNISMO

 Comunismo

 

 Qualcuno era comunista perché vedeva
La Russia come una promessa
La Cina come una poesia, il comunismo come il paradiso terrestre
Qualcuno era comunista perché si sentiva solo

(Giorgio Gaber) 

 

 

El libro es de Alain Badiou y lleva por título De un desastre oscuro. El primer capítulo se llama ¿Quiénes son los comunistas? Badiou responde: "...nosotros, los comunistas... los revolucionarios... fieles a la Revolución de Octubre del 17”.

"Comunismo" es un concepto intemporal, eterno, platónico, históricamente a-histórico, que se identifica con, y cito al autor, "la subjetividad rebelde" y adquiere su estatus de "acontecimiento" con la revolución. Así entendido, el comunismo no solamente no ha muerto, sino que no puede morir; ni siquiera cuando el término sea arrastrado, y cito al autor, "a la sangre y al lodo". Además, señala que es un pensamiento (y condición de continuidad del pensamiento) anterior e irreductible a sus figuras institucionales. Lo que ha muerto es, precisamente, una de esas figuras: el comunismo soviético. La muerte ocurrió cuando hablar de un "nosotros, los comunistas" -que sustentaba un pensamiento cuyos ideales eran la comunidad universal, el fin de las clases y el ideal emancipador -ya no tenía sentido. Fue ésta la muerte política del comunismo. También susceptible de ser fechada: las prescripciones leninistas que reducían el comunismo a su expresión histórica soviética. La muerte política del ideal y la muerte histórica de la institución no significan la muerte de la IDEA. La subjetividad política y la objetividad histórica no significan que no siga vivo, y cito al autor, "el semáforo del comunismo". Se pregunta Badiou: "¿Se habrá apagado todo...porque una tiranía mediocre decidió pronunciar ella misma que estaba muerta? Esto es lo que no creo en absoluto." Afirmar la muerte de la IDEA, concluye el autor, significa identificar la historia política con la historia de los ESTADOS, y dejar el camino libre al régimen liberal seudodemocrático que afirma el carácter Estatal de cualquier forma política. Si murió el comunismo estatal soviético -encarnación absurda de la IDEA en su forma estalinista- fue porque ya había muerto la militancia política que sustentaba el NOSOTROS, LOS   COMUNISTAS.  

La conclusión de Badiou es clara: la muerte del comunismo, la identificación de política y estatalidad, deja el camino libre al Estado liberal partitocrático. Es decir, la negación de los ideales que representa la IDEA comunista.

Badiou es platónico. La idea “comunismo” encarnada en la URSS es eterna, como todas las ideas. Una cosa son las ideas (mundo inteligible), otra las cosas (mundo sensible). Su tesis es una perogrullada. ¿Cómo va a morir lo que no tiene vida? Dice Badiou que lo que ha muerto es una de las encarnaciones del comunismo. ¿Cuáles son las otras? ¿China? ¿Cuba? ¿Corea del Norte? El problema del idealismo filosófico es que sus dogmas son inmunes a la refutación.

 


  

miércoles, 4 de noviembre de 2026

PECIO 0953: ¿POR QUÉ NO?

 ¿Por qué no?

 

 Why not, why not darling
I don't understand

 Why not, why not baby
You know you done me wrong

(T-Bone Walker) 

 

    En el compendio de cuestiones formuladas por sabios e ignorantes, de antaño y de hogaño, hay una que destaca sobre todas las demás: ¿Por qué…? El enormísimo nébulo, tras dedicar un instante de su tiempo a evaluar la cuestión, decidió completar la pregunta a fin de contribuir a la compleja trama que traza el devenir de lo real. En la esquina superior izquierda de la fachada de su casa hay una inscripción que reza del siguiente modo: ¿Por qué no? Un cardufo que pasaba por allí, al percatarse del semblante reflexivo del nébulo, le preguntó sobre el sentido de la vida. La respuesta no se hizo esperar:

 

Entre el azar y la necesidad

entre lo causal y la casualidad

entre lo contingente y lo necesario

entre el "ello" y el "superyó"

Entre la condena y la absolución

Entre el imperativo y lo hipotético

entre la tesis y la hipótesis

entre la escritura y la lectura

entre la vigilia y el sueño

entre la aceptación y el rechazo

entre la inmanencia y la transcendencia

entre lo empírico y lo eidético

entre el cuerpo y el alma

 entre la comedia y la tragedia

entre lo a priori y lo a posteriori

entre tú y yo

entre la voluntad y la razón 

 

    hay una apuesta en firme que se inclina por valorar todo aquello digno de admiración y se rebela contra todo aquello que es despreciable.

 


 

lunes, 2 de noviembre de 2026

PEIO 0456: INTERIORIDAD / EXTERIORIDAD

 Interioridad/exterioridad

(dermis y epidermis)

de la palabra poética

 

El sol nos olvidó ayer sobre la arena
Nos envolvió el rumor suave del mar
Tu cuerpo me dio calor
Tenía frío
Y allí, en la arena
Entre los dos nació este poema
Este pobre poema de amor
Para ti

(Joan Manuel Serrat) 

 

    No hay profundidad en la palabra poética. En ella todo es superficie, epidermis en contacto con el mundo. No hay interior en la palabra poética. En ella todo es exterior. No hay en la palabra poética más de lo que ella dice. No hay un sentido primero, un primer significado que quepa desvelar. La palabra poética no es un jeroglífico ni un enigma. Todo lo que dice lo expresa en su inmediato significante. Lo demás, el estremecimiento que recorre nuestro cuerpo ante la evidencia de un verso, el repliegue del alma sobre sí misma ante la inmediatez del poema, la nostalgia que proyecta una rima o la melancolía que transmite una metáfora, eso es y no es parte del poema. Muestra sobre todo la secreta y mágica complicidad que establecemos con la palabra poética. No hay profundidad en la palabra poética. Ella es toda epidermis, superficie heterogénea donde el sentimiento juega con el lenguaje para dislocarlo, para conjugar la expresión y el sentido con la experiencia estética y moral que el poeta tiene de sí mismo. Un sí mismo que nada es sin la presencia del otro en su radical alteridad. El poeta, al hablar de sí mismo, habla también de ti, de mí, de nosotros, de vosotros, de ellos.

    Interior de un verso que todo es exterior, como la piel. Dos versos que se cruzan en la intersección de dos rimas solitarias. Digo "yo", digo "tú", algo en el poema dice "nosotros". Somos líneas de fuerzas que se citan, se olvidan y se recuerdan, se afirman y se niegan, se atraen y se repelen. Tú, yo, nosotros: son más de dos. Tú, yo, nosotros y ellos, no son cuatro, son más de seis. Interior de una vida en la que todo es exterior, como la piel. Yo soy otro, yo soy dos o más. Quizás, tú también; y ya somos cuatro. En este baile de dobles y triples, Jekyll y Hyde sonríen mientras contemplan esta esquizofrenia orgiástica para la cual no se ha inventado guion o letra que la escenifique o la cante. Sólo un piano ebrio de soledad sabe que la vida no es un relato. La continuidad la pone la memoria. Yo lo aprendí en la música de Jarret, de Evans, de Powell, de Ellington, de Monk: si se renuncia a la tragedia buscando una solución salvífica, sólo queda la comedia.

 


 

domingo, 1 de noviembre de 2026

PECIO 0735: MELANTALGIA (Revisited)

 Melantalgia

 

There's a shadow hanging over me

(The Beatles)

 

Recupero un fragmento del Diario de Incertidumbre escrito por el poeta guatemalteco Primitivo Dosaguas. He aquí sus palabras:

"Me permito el acrónimo para nombrar un estado. Ayer tuve una mala noche y hoy ha sido un mal día. Anoche fue un mar de nostalgia, hoy, una soporífera melancolía que me arrastró hasta la playa. Nostalgia del sexo y de la intensidad de los afectos cuando este es una prolongación del sentimiento. Nostalgia de los afectos y de la intensidad del sexo, que no es otra cosa que una proyección íntima del tacto. Nostalgia del deseo recíproco que elimina cualquier obstáculo que se pone en su camino y pone las cosas en su sitio: piel con piel y sonrisas enfrentadas hasta que estallan de alegría y se transforman en un gemido o un te quiero. Melancolía por saber que no se puede actualizar el pasado. Melancolía por no poder dominar el desasosiego que frustra cualquier intento de realizar con éxito cualquier tarea cotidiana. Melancolía por no poder extirpar la desazón que me traspasa de lado a lado y de arriba abajo. Nostalgia de tus ganas de mí y de mis ganas de ti. No deseo introducir ningún tipo de inquietud en tu día a día con esta declaración de mi catástrofe mental. Pero ¿con quién voy a hablar de esto si no es contigo? Quizás toda nostalgia y toda melancolía no sea más que humo huyendo de la realidad. Centro mi atención en el último renglón escrito. La palabra “humo” permanece fija sobre el papel, extrañamente inamovible en el espacio que le ha robado al vacío. Digo “humo” y la palabra se desvanece una vez pronunciada, emulando, quizás, a aquello que representa. Disipación y evaporación de la palabra proferida, es decir, palabra-humo, golpe de voz que huye de aquel que en un instante fue su dueño, pues, al menos, tuvo la ocasión de no decir nada. Escribo “humo” y el signo queda perfectamente instalado entre dos espacios en blanco. Grito “humo” y ya no queda más que el eco o el recuerdo de una voz o de una vida. Grito “humo” y la palabra está y no está, como ciertas sensaciones, como ciertos sentimientos, como ciertas emociones, que una vez confesadas, inmediatamente nos hacen sentir ridículos. Quizás uno no debería jamás hablar de ellos, quizás uno debería tragárselos sin masticar para que las vísceras hiciesen el resto. Puede ser que todo no sea más que un estar y un no estar, y que todo lo que creemos y sentimos no sea más que humo que asciende ingrávido hasta perderse en el cielo o en el infierno. Puede ser que, en definitiva, todo nuestro ser, toda nuestra vida, no sea más que la memoria de unas cuantas palabras- humo, y que todo nuestro amor no sea más que el intento por evitar su inexorable disipación en el silencio del olvido o de la muerte".

 


 

 

PECIO 0939: LENGUAS Y ESDRÚJULAS

 Lenguas y esdrújulas

 

 L'univers a ses mystèresLes mots sont nos viesYou could kill a life with wordsSoul, how would it feelSi nos vies sont si fragilesWords are mysteriesLes mots des sentimentsLes mots d'amour, un temple

(Mylène Farmer & Seal) 

 

    Cuando los nébulos se enfrentan a una lengua que desconocen completamente, no se agobian ni emprenden la tarea de buscar diccionarios o gramáticas que le permitan comprenderla. En primer lugar, se reúnen en la plaza pública y entonan cantos himeneos para romper la fría coraza con la que se presentan las palabras extrañas a su idioma. A continuación, se sonríen unos a otros y acarician las palabras desconchadas para mitigar su dolor y sufrimiento. Así las domestican hasta hacerlas semejantes a aquellas que les son familiares. Las palabras dejan de tener las aristas cortantes de la incompresibilidad y comienzan a parecerse a inocentes y suaves peluches. En cuanto a la interpretación, inversa, directa, oblicua o hiperbólica, han ideado el método jintajafórico: menos hiriente y más tolerante con el totalitarismo semántico de los idiomas. Los cenobios, sin embargo, se matriculan en las facultades habilitadas para la conversión y la transformación de significados de unos significantes a otros. Sufren más que los nébulos, pues llegan, incluso, a dedicar sus fines de semana a la preparación de disparatadas pruebas, llamadas exámenes, en las que cambian tiempo y saber por números o calificaciones. Los poselas esperan pacientes que se invente un lenguaje universal que evite las contingencias que afectan a nébulos y cenobios. Hubo un día en el que un nébulo bienintencionado luchaba con una esdr(u)újula que exigía sin miramientos la tilde que por naturaleza le pertenecía. Los cenobios emitieron la sentencia como si el asunto se asemejase a la necesidad de un fumador implacable. El nébulo debía colocar la tilde sin más dilación. Triunfó la gramática y los cenobios celebraron el happy end con discursos laudatorios lógicamente estructurados. Los nébulos, inmunes al desaliento, incapaces de sentir la trascendencia que los cenobios daban al asunto, decidieron acometer la tarea de destildar a las llanas y a las agudas.