All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 6 de agosto de 2026

PECIO 0417: PLAGIO

 Plagio 

 

I close my eyes, only for a moment, and the moment's gone All my dreams pass before my eyes, a curiosity Dust in the wind All they are is dust in the wind

(Kansas)

 

No sé dónde lo leí, no obstante, retuve el mensaje: Lo que no es tradición, es plagio. No conozco ningún libro que trate la cuestión referente a los ilustres plagiadores que nos ha legado la historia. Sí, ilustres, porque el plagio es un arte (que yo no poseo y por ello soy muy estricto a la hora de consignar mis referencias literarias, musicales, filosóficas…). He de advertir al lector que soy de los que piensan que en el mundo siempre resuena un confuso vacío, una nota discordante en el centro de cada momento de felicidad o de plenitud. No soy un acobardado y temeroso pesimista. Tampoco un ingenuo optimista. Los que me conocen saben que me mantengo a una prudente distancia de los apocalípticos y de los integrados. Aunque, en ocasiones, me desequilibro y mi jeta o bien se ensombrece de tinieblas o bien se ilumina de luz ante el espejo. Yo también viví ajeno al tiempo, pensaba que era eterno. Era un tiempo fácil y hermoso. Ahora, el decorado se va derrumbando por fuera y por dentro. No obstante, la vida me parece un desafío que ni me amedrenta ni me intimida. Su ilógico devenir me fascina. Soy consciente, como he dicho en otro lugar, que la experiencia -no la del empirismo gnoseológico isleño, sino la del vivir que a todos nos afecta- solo sirve para saber que nos vamos a estrellar, mas no para evitar el choque. Salvo excepciones tropezamos una y mil veces en la misma piedra. Y me pregunto, ¿a nadie se le ocurrió apartarla del camino? Y es que los argumentos causales, por mucho que se sometan a las leyes de la lógica, no necesariamente lo hacen a las de la vida. Por eso mis pecios son también el recurso que utilizo para ataviar mi corazón de luz y niebla. Yo añadiría: Lo que no es tradición, es plagio o falsificación. No negaré el poder creativo del falsificador, aunque etimólogos hay en la historia que así lo han hecho. Y si dudan de mi afirmación, lean las creaciones falsarias que Felipe Benítez Reyes atribuye a Rogelio Vega: Keats, Eliot, Dickinson, Alvaro de Campos… Ah, qué pereza, diría mi hijo Alejandro, echar la vista atrás para analizar un vida ruinosa, malgastada, inútil, fértil o cultivada. El pasado es el humo que produce la memoria, una imagen retrospectiva que dibuja el presente a su imagen y semejanza. Tenemos la imagen y el espejo, nos falta el original, tenemos la copia, el plagio, la falsificación, ¿dónde el original para saber quién dice la verdad y quién engaña? El pasado es un útero diseñado por un demiurgo sarcástico para que la historia o la biografía, carentes de respuestas, no cesen de parir preguntas. Creo que lo plagié hace un tiempo y no dudo de su veracidad: Nada hay menos fiable que una autobiografía, nada menos fiel que una biografía y nada menos engañoso que una retrospectiva. ¿El pasado? Polvo en el viento.    

 



miércoles, 5 de agosto de 2026

PECIO 0812: AMISTAD & JAZZ

 Amistad & Jazz 

 

And they stood upon the lawn and listened to the silence

It's the wind in the willows and the piper at the gates of dawn

(Van Morrison)

 

Es una de las conjunciones existenciales que los Hados ignoran, las Moiras desconocen y las Parcas desatienden. Es una aproximación de caracteres o personalidades que tienen en común una cierta tolerancia a la ironía, al sarcasmo o, como dice uno de ellos, a la burla y el escarnio. En sus almas se encuentra inscrito un mismo bolero, aquel que dice algo así como “si tú me dices ven, lo dejo casi todo”. Es una intersección de tres historias sin concesiones al agotamiento, la evasión o la decepción. Frente a un arroz con pulpo, la conversación sigue las pautas de una pieza de jazz. Ahora es el saxo el que busca un hogar para los sueños que aún perduran, los otros ya se quemaron. Después, una nota del trompetista se suspende en el aire e inicia un acercamiento a otra, afilada como una daga, que ha brotado de un trombón olvidado en algún rincón del Tremé. Tres notas en caída libre sobre los comensales, una invitación a seguir con el ambicioso proyecto de vivir de un modo implacable, sin concesiones a la nostalgia o a la autocompasión. Las notas penetran hasta lo más profundo de las entrañas, se introducen en el flujo sanguíneo y retoman el ritmo improvisado de la pieza de jazz en cada sístole y diástole del extraño músculo que las anima. Un latido rítmico impulsado por un piano que no cede en su empeño de imponer un cierto orden entre tanto desvarío, entre tanta alegre improvisación. Es la nota trágica de todo encuentro y de toda relación. La tensión constante entre orden y caos, entre lo real y lo ideal, entre pedir o no otra botella de vino. El piano cede en su empeño, sus notas no han podido evitar la presencia de un nuevo “Protos” sobre una mesa en la que no se dirime ninguna cuestión, no se arbitra ninguna solución y no se negocia ninguna tregua. Art Tatum jamás se rindió, ahora participa en el evento y reinventa la idea de que el caos no es sino otra de las formas que adopta el orden. El trío jazzístico acaba de convertirse en un cuarteto: el etimólogo que, como el rayo, no cesa; el peciósofo que, como Sísifo, no descansa; y el perspicaz que, como el flautista de Van Morrison, siempre toca en las puertas del alba. ¿El cuarto? El instrumento de cuerda que marca el ritmo de la pieza que pone música a la amistad.     

 

PECIO 0435: RISO CON POLPO

 Riso con polpo

 

And they stood upon the lawn and listened to the silence

It's the wind in the willows and the piper at the gates of dawn

(Van Morrison)

 

Es una de las conjunciones existenciales que los Hados ignoran, las Moiras desconocen y las Parcas desatienden. Es una aproximación de caracteres o personalidades que tienen en común una cierta tolerancia a la ironía, al sarcasmo o, como dice uno de ellos, a la burla y el escarnio. En sus almas se encuentra inscrito un mismo bolero, aquel que dice algo así como “si tú me dices ven, lo dejo casi todo”. Es una intersección de tres historias sin concesiones al agotamiento, la evasión o la decepción. Frente a un arroz con pulpo, la conversación sigue las pautas de una pieza de jazz. Ahora es el saxo el que busca un hogar para los sueños que aún perduran, los otros ya se quemaron. Después, una nota del trompetista se suspende en el aire e inicia un acercamiento a otra, afilada como una daga, que ha brotado de un trombón olvidado en algún rincón del Tremé. Tres notas en caída libre sobre los comensales, una invitación a seguir con el ambicioso proyecto de vivir de un modo implacable, sin concesiones a la nostalgia o a la autocompasión. Las notas penetran hasta lo más profundo de las entrañas, se introducen en el flujo sanguíneo y retoman el ritmo improvisado de la pieza de jazz en cada sístole y diástole del extraño músculo que las anima. Un latido rítmico impulsado por un piano que no cede en su empeño de imponer un cierto orden entre tanto desvarío, entre tanta alegre improvisación. Es la nota trágica de todo encuentro y de toda relación. La tensión constante entre orden y caos, entre lo real y lo ideal, entre pedir o no otra botella de vino. El piano cede en su empeño, sus notas no han podido evitar la presencia de un nuevo “Protos” sobre una mesa en la que no se dirime ninguna cuestión, no se arbitra ninguna solución y no se negocia ninguna tregua. Art Tatum jamás se rindió, ahora participa en el evento y reinventa la idea de que el caos no es sino otra de las formas que adopta el orden. El trío jazzístico acaba de convertirse en un cuarteto: el etimólogo que, como el rayo, no cesa; el peciósofo que, como Sísifo, no descansa; y el perspicaz que, como el flautista de Van Morrison, siempre toca en las puertas del alba. ¿El cuarto? El instrumento de cuerda que marca el ritmo de la pieza que pone música a la amistad.     

 



martes, 4 de agosto de 2026

PECIO 1119: NEONAZIS Y NEOWOKES

Neonazis y neowokes 

 

Thought you were clever when you lit the fuse
Tore down the house of commons in your brand new shoes
Composed a revolutionary symphony
Then went to bed with a charming young thing

(The Jam) 

 

Neonazis de salón con aire acondicionado y revolucionarios de sofá de tres plazas con Chaise-Longue incluida se dan cita en el río revuelto de ciertas plazas de la España contemporánea. Sonó el chupi-nazi y los salvadores de la patria acudieron raudos a fin de liberar a la ciudad de las hordas musulmanas. El gran líder Vito Quiles, personajillo de España y pandereta, informó en las redes sobre su disposición a ejecutar con precisión y rigor nacional la sagrada misión que la patria le había encomendado.  Diversos colectivos de impronta nazi y fascista se personaron en la ciudad armados de la “furia española” para preservar la raza y la grandeza de España: banderas al viento y gritos de “España, una, grande y libre”. La ignorancia y la falta de autoestima personal es la mezcla que posibilita la emergencia de este fascismo o nazismo de salón y cafetera, de calva reluciente y camiseta ajustada. El pectoral es el indicio más sobresaliente del amor a España. Los nazis ya no se avergüenzan de sí mismos, los partidos políticos de corte liberal han abonado el terreno para que muestren sus criminales intenciones sin ningún pudor. Cobardes y apocados, solo se muestran como aguerridos guerreros en el seno del resto de la manada. Cuando se trata de hacer frente a la situación, huyen dejando atrás lo que haya que dejar: la patria, la bandera o la poca vergüenza.  Vito y el NN producen pingues beneficios de los que se aprovechan el PP y el PSOE. Vox lanza la piedra y esconde la mano. Juegan a la oca con los ciudadanos, pero sin la casilla de la cárcel ni la del pozo. La impunidad es su seña de identidad. Lo saben y se aprovechan. La ciudadanía muestra su indolencia ante el irenismo de la izquierda impregnado de superioridad moral y las pseudo-soluciones patrióticas de la derecha aliñadas de gestos que recuerdan otras épocas, más bárbaras y perversas. Insisto: hay que poner límites, regular la inmigración es conditio sine qua non para la convivencia, eso sí, sin estigmas ni marcas discriminatorias. Demonizar al otro es una vieja estrategia que sigue teniendo innumerables adeptos. Lo saben Dios y el Demonio. Lo sabemos, también, nosotros. 

 


 

lunes, 3 de agosto de 2026

PECIO 1652: HOSPITALIDAD

Hospitalidad

 

 Pa' una ciudad del norte
Yo me fui a trabajar
Mi vida la dejé
Entre Ceuta y Gibraltar

(Manu Chao) 


Hay personas más o menos hospitalarias. No sé si hay pueblos, comunidades o países más o menos hospitalarios. Siempre sospecho de los juicios que se refieren a “colectivos”, normalmente reflejan prejuicios positivos o negativos. No amo ni odio a ningún colectivo, los sentimientos solo los dirijo hacia las personas. Aunque he de admitir mi recelo ante ciertos grupos: abogados, periodistas deportivos, “patineteros” o políticos, por citar solo algunos. Abrigo ciertas dudas sobre el multiculturalismo y su voluntad hospitalaria con respecto a ciertos colectivos, sobre la posibilidad de convivencia de individuos con culturas antagónicas. Y no es menos cierto que vierto las mismas dudas sobre la posibilidad de convivencia de individuos que pertenecen al mismo grupo, cultura, etnia o nacionalidad (sea esta histórica o no). Me importa un bledo la procedencia de mis vecinos, mis amigos, mis adversarios o el resto de individuos que forman parte de mi entorno, dintorno o contorno (Véase Gustavo Bueno). Mis criterios para diferenciar entre individuos no entienden de, como se decía hace unos años, sexo, raza o religión (o país de procedencia). Una de mis pocas certezas es que sufren las personas -no los pueblos, no las abstracciones, no las banderas, no los símbolos. Como todo lo humano, la hospitalidad tiene sus límites. El multiculturalismo referencia una gran abstracción, léase convivencia de culturas o alianza de civilizaciones. Occidente impenitente no falta, sobre el papel, a las citas con la historia. Vamos de abstracción en abstracción: Occidente es una de ellas. Occidente es responsable de la dinámica geopolítica contemporánea (Oriente también reclama su parte de responsabilidad). Los colonialismos de siglos pasados pasan factura al orden geopolítico contemporáneo. Los que dirigen y diseñan el orden mundial, políticos y oligarcas, dirigen su mirada oblicua a los que sufren bajo sus imperativos. Siempre los mismos, con otros rostros, pero los mismos.      

 


domingo, 2 de agosto de 2026

PECIO 0659: SIN PECIO

Sin Pecio 

 

  Try, try, try just a little bit harder

 I ain't gonna lose my chance, no, I don't wanna lose it

(Janis Joplin) 

 

No hay modo de deshacerse de este puto desasosiego, el mismo que activa el cerebro, invoca a las musas y fracasa en el intento de crear un nuevo pecio. Me apunto a la secta de los que anhelan la sosa paz del espíritu, respirar e inspirar para que las heridas que provoca la existencia se cierren a golpes de placebo. Vuelvo a mis tribulaciones, comezones de entrañas desnudas, las preparo con esmero: dos cubitos de hielo, un chorrito de impaciencia y una rodajita de nuevas ilusiones sin fundamento. Entre ideas peregrinas y palabras sin orden ni concierto, siempre tu cuerpo de misiles certeros, de enredos dialécticos, la mejor medicina para mi puto desasosiego. Busco una alianza con Cronos y teorizo, deduzco, infiero, derivo hasta poner límites a este hábito de vivir en el que cotiza tanto el alma como el cuerpo. Ahora, he aquí el grito y su eco, el simulacro y su espejo, la renuncia al furor posesivo de un triste lamento. No me sale el pecio, a pesar de estar en una habitación sin ventanas, sin cielos ni infiernos, espacio sin centro en el que todo es borde, vértice, arista, asíntota que viaja en la misma dirección que algunos de mis recuerdos. He seguido el protocolo sin olvidar ninguna de las normas que estructuran el procedimiento, engancho al vuelo un verso liberado de un poema que fue imagen sin texto. No espero comprensión ni silencio cómplice, pues como dice el poeta: La vida, por un momento, recompone/ su plácido y pequeño laberinto (Felipe Benítez Reyes). 

Termino. Hoy me quedo sin pecio. 


 

 


viernes, 31 de julio de 2026

PECIO 0842: ALEA NON IACTA EST

Alea non iacta est

 

No he cambiado.
Agotado
me hago fuerte,
como sol hiriente
del atardecer

(A. Lorente) 


 Un pecio no habla en nombre de ningún grupo o colectivo filosófico, ideológico o cultural. Un pecio no habla en nombre de nada ni de nadie. El peciósofo es el reverso del intelectual, no se considera un mediador entre los valores universales y esa entidad abstracta denominada “pueblo”, no se piensa un intermediario entre lo Justo, lo Verdadero, el Bien y el entorno cívico del ciudadano contemporáneo. El peciósofo no aspira al sacerdocio laico. Jamás se le ocurriría pensar que habla en nombre de la humanidad (otra abstracción, en ocasiones, muy peligrosa, pues son innumerables los crímenes que se han cometido en su nombre). El peciósofo habla en primera persona, condicionado, pero no determinado, por su tiempo. Su rechazo de los “absolutos”, su defensa de lo contingente, su apuesta por el escepticismo metodológico y el relativismo contextual, le hace inmune al poder devastador de las ideologías. El peciósofo no rinde cuentas a ninguna institución humana o divina. Vive de su propio crédito en el seno de una visión trágica de la vida que lo inscribe en un espacio liberador de las clásicas dicotomías ficticias de la filosofía y de la política. La tensión entre los conceptos-fuerza es irresoluble. Hay que aprender a vivir con ella. Rechaza lo postmoderno, lo “woke” y las aspiraciones totalitarias de los integrismos religiosos o ideológicos contemporáneos. Su posición parte de la negatividad eidética -pues no se presenta ni como apocalíptico ni como integrado- para defender una positividad existencial, un camino que va de la escritura a la vida. Conserva de la tradición aquello que estima susceptible de ser conservado, rechaza el esnobismo y multiplica sus frentes y sus batallas sin ahorrar munición contra todo tipo de encorsetamientos del cuerpo y del alma. Desconfía de las abstracciones de la filosofía y de las ficticias polarizaciones de la política. Está empeñado en jugarse la vida por aquello que ama, porque sabe que, sin amor, Sísifo abandonaría la roca y se dejaría morir de hambre y de sed. Sabe de la fragilidad de lo “importante”, de los riesgos de su actitud, pero juega a vivir con el lema de que la suerte NO siempre está echada, pues tengo un ambicioso plan: consiste en vivir: "Mejor perderse que nunca embarcar / Mejor tentarse a dejar de intentar".