All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 15 de octubre de 2026

PECIO 0628: TU BOCA

Tu boca

 

 Boca que arrastra mi boca.
Boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos. 

(Joan Manuel Serrat)

 

Hay personas complicadas cuya presencia puede precipitar tu vida hacia el abismo del tedio o, por el contrario, expandir tus horizontes vitales hacia lugares que hasta ese momento ni habías imaginado. Hay personas simples cuya ausencia es una bendición y otras cuya presencia es un modo de desmontar las complejas tramas en las que nos envuelven nuestros hábitos, prejuicios y quiméricas esperanzas. La vida y la red de relaciones en las que nos vemos envueltos, de un modo consciente o inconsciente, voluntaria o involuntariamente, se definen por su complejidad. Ahora bien, hay ocasiones en las cuales simplificar se impone como una tarea ineludible de supervivencia social y existencial.

A modo de ejemplo, propongo el siguiente esquema simplificador de las religiones laicas contemporáneas: Dios: Marx o Adam Smith; el pueblo elegido: El proletariado o el emprendedor; los herejes: la burguesía o el funcionario; la iglesia: El Partido Comunista o el Mercado Libre; la gracia: la adhesión al partido o la asunción del Estado mínimo; el mesías: Carlos Brown o Pablo Iglesias; El paraíso: la sociedad sin clases o la sociedad sin impuestos; la salvación: la Revolución o la Bolsa; el infierno: El Comunismo o el Capitalismo.

El problema del marxismo y de sus diferentes versiones es que consideran que todo es relativo, dialéctico, histórico y superestructural, excepto la doctrina de Marx. El problema del liberalismo y de sus diferentes versiones es que consideran que el "mercado" es la expresión de la libertad inscrita en la naturaleza humana. Nos enfrentamos a dos ortodoxias o doctrinas de exclusión que han devenido teologías cuyo objetivo es implantar el grado cero del pensamiento y de la crítica.

Así, consciente de la urgencia de “posicionarme” exigida por el foro mediático contemporáneo, ante la necesidad de elegir entre conjugar la vida simplificando o vivir en la perplejidad que se deriva de lo complejo, intento poner tierra por medio, situarme a la distancia justa para conseguir una visión panorámica a fin de obtener una imagen de la totalidad del asunto. No quiero perderme en los detalles, ni dejarme seducir por un relámpago de comprensión que se ha desligado de la totalidad de los hechos (o de su interpretación). Pero es cierto que un detalle puede contener en sí todo el significado de la totalidad de las partes y que, entre el todo y la parte, entre el texto y el fragmento, entre tu cuerpo y tus ojos -y tus labios y tus pliegues y tus... me sigue abismando la vida, esa palabra...

Y si de simplificar se trata, te digo que la mayor amenaza no es la dispersión de los afectos, sino la apuesta por una afectividad de "riesgo cero". Y más aún, te recuerdo que te miro y te admiro. Y ahora que duermes desnuda, aprovecho y miro tu espalda, casi te toco con la mirada, que se funde con tu piel de recuerdo, olvido y memoria, que se desliza por ella hasta no sentir nada que no sea este momento en el que me confundo con el placer de ser humo en tu boca.

 


 

miércoles, 14 de octubre de 2026

PECIO 0842: ORTODOXIA

Ortodoxia

 

No nos dejaron mapas de la oscuridad
Vendieron humo y calma
Lingotes de hojalata
Palacios de ceniza y cartas sin marcar
Fue un atraco perfecto
Fue un golpe maestro
 
(Vetusta Morla) 

 


    Morir o matar por una idea representa el mismo despropósito. Hay quien ha sido asesinado por creer en lo que los asesinos habían proscrito o habían considerado una herejía o una desviación con respecto a la ortodoxia. La hoguera católica quemó a Giordano Bruno, la protestante a Miguel Servet. El fuego no entiende de ideologías o creencias religiosas, no distingue entre la verdad y la mentira, quema a los herejes o disidentes con la misma voracidad. El totalitarismo comunista tuvo su Gulag, el nazi sus campos de exterminio, el franquismo de la posguerra sus pelotones de fusilamiento. Hoy, algo más moderados, los integristas solo cancelan o excluyen. Dudar es un síntoma de lucidez. No obstante, matar o morir por ello es un modo burdo de precipitarse en el abismo de la sinrazón. No es cuantificable el error de sacrificar o sacrificarse por las Grandes Palabras: Libertad, Sinceridad, Honestidad, Fidelidad, Patria, Nación… Siempre he hablado de ellas como flatus vocis: necesarias, pero inconsistentes, vacías y de una ambigüedad inconmensurable. Necesarias porque en el gran teatro político (y cotidiano) en el que nos encontramos inmersos, las grandes palabras, si se las carga bien, pueden servir para horadar la fría coraza que envuelve el paquete de mentiras que nos sirven a diario los políticos y sus cómplices en el arte de presentar como bien común lo que no es sino interés privado. Desconfío de la libertad cuando sólo se tiñe de economicismo; desconfío de la honestidad cuando se utiliza como disfraz de una carencia; desconfío de la sinceridad porque, en muchas ocasiones, no es más que un modo de representar la comedia inserta en todo acto sincero; desconfío de la humanidad porque en ella no hay personas, sino frías abstracciones encubridoras del sacrificio de inocentes y justificadoras de la barbarie. Quizás la cuestión estribe en cómo introducir en ellas la cantidad necesaria y suficiente de crítica a fin de evitar su monopolización por las implacables ideologías u ortodoxias que pretenden mutilar nuestra capacidad de reflexión con la estrategia del miedo: ya no a que todo cambie, sino, a que algo lo haga.

 


martes, 13 de octubre de 2026

PECIO 0714: LA VIDA, ESE TRAZADO INEFABLE (Revisited)

 La vida, ese trazado inefable


 On the road again Goin' places that I've never been Seein' things that I may never see again 

(Canned Heat)

 

    Más allá de toda lógica late el corazón que nos mueve a hacer y deshacer caminos. La ruta trazada no sigue las indicaciones de ningún mapa, pues el camino se va creando a medida que se avanza. Más allá de toda lógica hay impulsos y razones enfrentados. No hay calles de dirección única, ni rotondas que hagan el recorrido más fluido; cualquier carretera tiene múltiples sentidos y direcciones. Hay momentos en los que coincidimos con otro viajero en algún punto de este trazado inefable. Es sólo un momento, un instante en el que creemos recorrer el mismo camino. Es sólo un relámpago que nos induce a pensar que no viajamos solos. El punto se dilata en el espacio y en el tiempo y hablamos, reímos y soñamos juntos. Después, el cruce de caminos, y en un instante, de nuevo solos con el recuerdo de las palabras dichas, de las risas y de los sueños compartidos. Al final, el olvido y otros caminantes con el mismo impulso y el mismo latido. 

    Me hablas de la libertad como acto de creación humana que introduce una novedad no prevista, un acontecimiento que disloca el orden "normal" de las cosas, algo nuevo en el mundo, un acontecimiento que, por definición, como el cisne negro, nadie vaticinó. La libertad ha sido relegada al desván del anacronismo y su lugar ha sido ocupado por la libertad de elegir entre las diferentes ofertas de una sociedad erigida sobre la obsolescencia programada. El resultado no puede ser otro que ahogarnos en la ingente cantidad de productos a nuestra disposición. La angustia existencial no es una manifestación, hoy en día, del silencio del mundo ante nuestros interrogantes, sino, más bien, la ansiedad que genera el momento de la elección: compresas con alas, sin alas, de Low Cost, de vuelo rasante o de vuelo sin motor. 

    De ahí la intensidad que manifiesta la insatisfacción con uno mismo, la insatisfacción crónica con la vida o con los otros puede derivar en una disfunción adaptativa cuyo origen se encuentra en una incorrecta interpretación de los estímulos y en una equivocada elección de las amistades. En ocasiones, la asunción acrítica de modelos y estereotipos sociales se encuentra en la base de las insatisfacciones de diverso pelaje. Así, si tu cuerpo se presenta como fuente de insatisfacciones, no lo ataques, sino, más bien, arroja a las llamas toda idea o creencia forjada mediante la mística de la línea y la arquitectura de la anatomía perfecta. Si tus "demás" te resultan insoportables, pon tierra por medio. Y si la vida te amenaza, muérdele fuerte y póntela por montera. Y, mientras tanto, sigamos haciendo y deshaciendo caminos, no queda otra.

 


 

lunes, 12 de octubre de 2026

PECIO 0748: CUERPO O SOLEDAD TAMBIÉN HERIDA

 Cuerpo o soledad también herida

 

 Now no one's knocked upon my door
For a thousand years or more
All made up and nowhere to go
Welcome to this one man show

Just take a seat they're always free
No surprise, no mystery
In this theater that I call my soul
I always play the starring role

So lonely

(The Police)

 


    Llego a casa y decido quitarme la coraza, este artefacto de supervivencia fruto de la evolución de la especie humana, arma defensiva útil en nuestro transitar por el mundo cargados de inconsistencia. Se pega a mi piel como el sueño donde se dibuja el mar y la última ola surgida del viento de tus versos. Y entiendo que, si mi cuerpo no fue senda, ni camino, ni vereda, lamento el malentendido y me anudo a él porque es razón, tránsito, pero nunca meta. Y estos instantes de soledad no se citan con la tristeza. 

    Cuerpo, me dices, infinito haz de intersecciones del deseo que nos sobrepasa y nos lanza hacia lo incierto, de amores perdidos que ya no son sino humo en la memoria o amores ganados que nunca pasan, ni quedan, ni se marchan, ni nos dejan, porque anidan muy profundo en las entrañas. No pretendo datar los sentimientos. Cuerpo o haz de sendas entrelazadas que se abren a la llegada de nuevos viajeros, que se resiste a las tiránicas taxonomías de la biología. Cuerpo que se alimenta de sus propias brasas o fuego que alimenta otros cuerpos. Voz, boca y rimas y besos se amontonan en mis manos abiertas, en mis brazos hechos de los retazos que imaginó un día un verso en cuyo interior entendí que mi cuerpo, mi tristeza, no es la conclusión de un razonamiento, ni la tesis lógica que se deduce de una inferencia. No es el sumatorio del deseo. 

    En mi cuerpo no hay murallas, ni puentes levadizos, ni sofisticados sistemas de vigilancia. Mi soledad no es un castillo. Mi soledad más íntima se agrieta si clavas en mí tus ojos e intentas atravesarla con tu soledad, también herida.