No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)
A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.
A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.
Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.
"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)
I see skies of blue And clouds of white The bright blessed day The dark sacred night And I think to myself What a wonderful world
(Ramones)
Y dijo un girófago: "Una
idea, una certeza que jamás es siquiera rozada por la incertidumbre es una idea
muerta". El resto de girófagos lo miraron incrédulos. Jamás habían visto
algo parecido, o quizás sí, pero en otros, como, por ejemplo, los cenobitas.
Los girófagos hicieron un nido donde cobijaron al que profería palabras tan
extrañas. No se preocuparon mucho, porque ellos saben que estas afecciones son
pasajeras y suelen deberse a los cambios de tiempo y a las corrientes de aire.
Calentito y arropado por sus inefables compañeros, el girófago volvió a
tararear las melodías del enormísimo y volátil alisio:
The colors of the
rainbow So pretty in the sky Are also on the faces Of people going by I see friends shaking hands Saying, "How do you do?" They're really saying I love you
Y todo quedó en un mero incidente
sin importancia.
Te quiero Pero te llevaste la flor Y me dejaste el florero Te quiero Me dejaste la ceniza Y te llevaste el cenicero Te quiero Pero te llevaste marzo Y te rendiste en febrero
(Andrés Calamaro)
Los girófagos -que yo imagino- no son narcisistas, no se
sienten únicos e insustituibles, y asumen su contingencia mientras bailan
abrazados en el arcén de una carretera o en la puerta de una iglesia donde se
ha celebrado una boda. A veces, se suben a la cima de una gran montaña que han
descubierto tras mucho tiempo de estar buscando un gran valle; no les importa,
pues no diferencian entre verticalidad y horizontalidad. Allí celebran lo
azaroso de la vida, el estar ahí y los múltiples encuentros que les han salido
al paso a lo largo del camino. Los girófagos -que yo imagino- nunca otean el
horizonte, porque está demasiado lejos; aman sin tiempo ni recuerdos y olvidan
fácilmente lo feo. Cuando un girófago se lamenta por un amor frustrado, el
resto lo invita a abrir la puerta y dejar pasar el aire. Todos se instalan en
la casa del afectado y cantan canciones y le roban el desespero, lo reparten
según el grado de felicidad que cada uno proclama, para que sea tan poco el
desespero que cada uno se queda.
Ninguna
actividad es más ajena a los girófagos que la introspección. Un girófago, que
pasaba el día inventando sonrisas, dejó de sonreír y decidió ponerse serio tras
leer las Confesiones de San Agustín.
Inició un proceso de autotrascendimiento con la finalidad de entrar en contacto
con su yo interior. Superada la barrera porosa del preconsciente llegó a la
roca madre inconsciente donde esperaba encontrarse con su verdadero yo. Se encontró
a otro. Y a otros. Todos ellos reivindicando su autenticidad y veracidad. Un potaje
de egos que competían por ser el verdadero rostro de la verdad del girófago que
se puso serio. Cansado de viajar por las entrañas de su mismidad, regresó a la
realidad exterior justo en el momento en el que comenzaban las girofagopiadas: fiestas
a las que no están invitados ni los cenobitas, ni los lánguidos, ni los yoes interiores.
Luz de ocaso vacío, nido desierto En las geometrías de rayo ando perdío Y eso a mí no me conviene Y eso a mí me vuelve loco
(Manolo García)
Todo plan de vida está condenado al
fracaso: el A, el B, el C, y el abecedario entero. Esto, a diferencia de lo que
piensa la mayoría, ilustrada o no, es un motivo para el optimismo. El plan
lleva en sí el estigma de su descalabro: bien porque se cumplan las
expectativas, bien porque se frustren. Cuando un girófago se dedica a diseñar el
futuro, el resto silba y mueve la cabeza al tiempo que traza pequeños círculos
en torno al girófago que trajina con sus esperanzas y expectativas. La fuerza
centrífuga del baile provoca que se difumine el mapa que fija las sendas sobre
la que debe discurrir la vida. Finalizada la danza, el girófago teleológico
inicia un baile en el que se imagina laberinto, Teseo o minotauro. Los demás girófagos
se alejan para que vuelva a perderse en el ritmo imposible de la vida, se extravían
en los bosques cercanos o cantan encaramados en los tejados de sus casas.
Un
cronopio ha caído En las
fauces del Diablo El
Diablo estaba sorprendido Porque
el cronopio quiso persuadirlo Con
dinero, con esmero Con
sus juegos y sin juego Los
cronopios no somos malos Señor
Diablo
(Los brujos)
Torpe y, a la vez, desatinada
imitación de la escritura de Cortázar. Fruto de la grata y placentera
experiencia de haber leído y comentado una obra, Historias de Cronopios y de
Famas (1962), que ha terminado por adherirse a mi cuerpo y a mi alma como
una lapa. Los Cronopios son seres, junto a los Famas y las Esperanzas, que
nacen del genio creativo del autor. No hay pruebas definitivas de su
existencia, lo cual no es óbice para afirmar su presencia en la vida de todo el
que ha adquirido el vicio de leer. Pretendo imitar, no plagiar o copiar, Así
que he decidido escribir Historias de Girófagos y Cenobitas. Llamaré Girófagos
a unos seres concebidos a imagen y semejanza de los Cronopios. Del mismo modo,
llamaré Cenobitas a los Famas y Lánguidos a las Esperanzas.
Nager dans les eaux troubles Des lendemais Attendre ici,
la fin
Flotter
dan's l'air trop lourd
Tout est chaos A côté Tous mes idéaux: Des mots
(Kate Ryan)
Una ley determinante de tácticas
y estrategias, de luchas y conflictos, de alianzas y litigios, de treguas y
compromisos, rige el devenir constante de la existencia. Una ley que nos hace
zozobrar entre el sosiego y la inquietud, entre la pesadez de lo necesario y la
levedad de lo contingente, entre la imagen de una realidad de hechos
yuxtapuestos y otra que expresa la voluntad de integrarlos en una narración
dotada de sentido. Así, cuando recuerdo algún evento de mi pasado, mi memoria
teje una historia donde quizás no hay más que azar y confusión. Trazo la línea
del tiempo como si mis actos obedeciesen a un esquema dirigido hacia una serie
de metas u objetivos. Es, entonces, cuando aparece mi connatural bicefalia
hermenéutica para
a) imponerme la imagen del laberinto, metáfora de toda
geografía autorreferencial, menos grata que la metáfora del tiempo
unidireccional, aunque más real;
b) la idea de que, en el fondo y en la
superficie, todo es caos.
No obstante, y a pesar de la solidez de tal
constatación, observo que, cuando vuelvo a casa, la llave encaja perfectamente
en la cerradura, la luz obedece, como siempre, al clic del interruptor, un
breve giro al grifo monomando y el agua sale con la misma presión de costumbre...Y,
algo sorprendido por esta belleza etiológica, pienso que, en el fondo, todo es orden.
Son los caprichos que exhibe toda hermenéutica bicefálica. Y es que hay
historias que son sueños y sueños que quieren convertirse en historias. Hay
relatos que gravitan sobre la realidad intentando liberarse de su levedad y hay
realidades que soportan su pesadez mediante relatos ubicados en lugares
imposibles, extraños a la gravedad. Entre el ayer y el mañana, hay un hueco que
jamás se satura, pues en él caben todas las palabras, todas las historias y todos
los sueños que se puedan imaginar. Ese lugar es el hoy, el instante fugaz que
somos, el presente inmediato cargado de pasado, el momento efímero en el que lanzamos
un gran interrogante al futuro. Un interrogante que puede ser un deseo, una
mirada, un gesto o, simplemente, la posibilidad de rebelarnos contra lo que
somos. Un interrogante exento de respuestas para esta vida tan compleja. ¿Y si
nos hubiésemos quedado en la caverna? No, decidimos salir de ella, de todas
ellas, de las platónicas y de las de Atapuerca, decidimos inventar el fuego o
recibirlo de Prometeo tras sus veleidades con Pandora. Salimos de la caverna y
nos metimos en la cama: allí nacemos, allí gozamos, allí morimos. Qué extraña trinidad.
Qué vida tan complicada, producto, quizás, de una deuda, de un cheque en blanco
que la materia otorgó a la vida para, contaminada de carbono, dejarse llevar
por azares y contingencias. O, podría ser, la minuta de un demiurgo despistado
cuyo soplo divino insufló alegría, otros dicen que tristeza, a la tierra. No sé
por qué la vida es tan complicada. Me hablan de neuronas, hemisferios
cerebrales y neocórtex, de escáneres que fotocopian nuestras interioridades y
las desvelan sin pudor con la coartada de la ciencia. Me hablan de
inconscientes insobornables y conciencias pecaminosas, de genes invisibles que
reinan y gobiernan sobre nuestros cuerpos y nuestros actos, sobre nuestras grandezas
y nuestras miserias. Yo jamás sabré por qué la vida es tan complicada. Intento
vivirla con cierto arte, disimulo mis torpezas, reflexiono sobre sus misterios y
acepto sin resignación que no se deje robar sus secretos.
Dame una noche de asilo, en tu regazo Esta noche, por ejemplo, dejemos al mundo fuera Abre tus brazos, ciérralos conmigo dentro Solo unas horas y luego cuando amanezca yo pondré una cafetera Y habré llevado esta nube hacia otro cielo de nubes pasajeras Si el sueño pierde pie, resbala, queda colgando de un hilo Prefiero una noche entera en vela, a tener el alma en vilo.
(Jorge Drexler)
Mientras preparo mi hatillo de monte y arbustos con destino a Matarraña, se me ocurre pensar que todo lo que ocurrió, ocurre y ocurrirá
(no hace falta ser profeta ni adivino para imaginarlo) hace que me incline a
pensar (algo que erguido no consigo llevar a feliz término) que el ser humano
es una posibilidad condenada al fracaso o una imposibilidad cuyo éxito está asegurado.
Así, inclinado sobre la última sensación que me ligaba a los sueños de mi
adolescencia recito el último verso de un poema hecho de azares y laberintos.
Las palabras se rebelan contra el lenguaje y los sueños se vierten como lluvia
transparente sobre los restos de las ilusiones que como libros viejos también
han sido olvidadas.
Ya sé que no somos versos, ni rimas,
ni el ritmo sincopado que inventa un saxofón en noches desnudas de certezas. Ya
sabes, te miro y te admiro, y ahora que estás dormida te robo un sueño y me lo llevo
escondido en mis entrañas y lo cuido y lo alimento y lo mimo con mis manos y
mis ojos y mi boca y me lo llevo dentro, lo envuelvo entero y no puedo evitar,
pese a mis cuidadosos intentos de hacerlo mío, que poco tiempo después el sueño
robado desaparezca y viaje errante por el mundo hasta volver, no sé cuándo ni
cómo, desnudo a ti, su dueña. Se hace de noche y el día me ha vuelto a robar tu
presencia. Miro alrededor y escucho el silencio de las fotos y de los libros
que callan porque no son más que letras e imágenes sin derecho a la palabra. Se
hace de noche y el aire trae olores y sabores de ausencia. Pienso en los
minutos y las horas que me quedan para ser nada y no me salen las cuentas. Se
hace de noche en la espiral de mis inquietudes de las que brotan
espontáneamente las islas y los islotes de tantas y tantas pequeñas cosas que ha
producido esta vida. Cierro los ojos y me olvido de ser -como hacen los libros
viejos con todos aquellos que, alguna vez, repararon en ellos-. Abro los ojos y
recuerdo que la existencia le tiene horror al vacío.
Y todo ello porque la escritura es
violencia: ruido de la palabra en el vacío de la nada. La escritura enmarca "lo
que nos pasa" para que adquiera el carácter de acontecimiento: textualiza lo
real, la nada, y hace que todo discurso se confunda con el lenguaje que habla
de sí mismo o se habla a sí mismo. Edmond Jabès: "La escritura...no es
nunca una victoria sobre la nada, sino, por el contrario, una exploración de la
nada a través del vocablo." No hay palabras y cosas. Las palabras son cosas
y las cosas son palabras. No hay límite ontológico entre el lenguaje y el
mundo, entre las palabras que me identifican y el texto que será mi vida a través
de las huellas que deja en la escritura o en la memoria. Las palabras son el
resultado de los conflictos y batallas que libran las múltiples fuerzas que me
habitan. Palabras que escribo, palabras que leo para intentar desenmascarar la
retórica de los verbos y los sustantivos. Leo para dialogar con los muertos,
sacarles de su silencio e invitarles a entrar en mi vida, en mis manos, en mis
ojos, en mis entrañas. Leo porque sé que las palabras constituyen la materia de
la que se nutre nuestra existencia. Leo porque amar es, también, un verbo, y feliz,
un adjetivo. Leo para ser alguien en quien la palabra encuentre su lugar, su
hogar, un refugio en el que cobijarse de las turbulencias que produce el ruido
ensordecedor de una realidad implacable. Leo para sentir el silencio,
impregnarlo de metáforas e imaginar que la vida no es una línea recta, sino un laberinto
en el que cada momento presente es una ocasión para inventar un nuevo cruce de
caminos. Leo para sentir el silencio como se siente el tacto de una mirada o el
olor de las palabras. Leo y escucho atento los renglones de la piel, aquella
que revela las más hondas certezas. Leo tu presencia. Toco el viento. Leo tu rostro,
siento el vacío y retomo la tarea de dotar de sentido esta absurda existencia.
Te observo cuando entras en el
Cluny. Sueles llegar pasada la medianoche. Siempre confundida con la oscuridad,
atrapada en tu raída y negra cazadora de cuero. Arrastras la mirada como una
serpiente que ha fijado, en la distancia, a su presa. Ningún rincón de este
café te es ajeno, los recorres buscando una razón, un motivo, una clave que te
aparte de un camino que ya no recuerdas cuando comenzaste a recorrer. Jamás abandonas
la barra, como si hubieses sellado con ella un pacto secreto, una alianza. Tampoco
hablas, interrogas, sin palabras, a un interlocutor ausente. Esperas una respuesta
que jamás llega. Apuras tu cerveza y te marchas. Te sigo con la mirada mientras
tu cuerpo impregna de inquietud el aire que llena el bar. Te sigo con la mirada
como si fueses el signo de una realidad que se evapora, como si mis ojos pudiesen
captar la tragedia de tu existencia, el drama de tu vida o la gran comedia que todos
representamos en este microcosmos etílico en el que se convierte el Cluny a
partir de la medianoche.
Yevgueni Zamiatin: La inundación y otros textos
-
*Idioma original:* Ruso
*Traducción:* Marta Rebón
*Año de publicación (del volumen):* 2026
*Valoración:* Decididamente recomendable
*La inundación y otros ...
SOCIEDAD / CRIMEN SIN CASTIGO
-
Reconozco mi obsesión por el mal y de ahí que ocupe la centralidad de todo
lo que escribo, sea el eje de mi obra narrativa y de buena parte de los
art...
Las Mitford
-
Las Miford, de Carmen posadas (Espasa, 2026), la novela de seis mujeres
irrepetibles y una vida tan fascinante como extravagante. La historia de
las herman...
1978: Potemkine y el acorde Triton
-
Contenido de esta entrada:
Introducción
El álbum Triton
Introducción
En este artículo traemos el segundo álbum de la banda francesa de jazz
fusión *P...
1978: Potemkine y el acorde Triton
-
Contenido de esta entrada:
Introducción
El álbum Triton
Introducción
En este artículo traemos el segundo álbum de la banda francesa de jazz
fusión *P...
1978: Potemkine y el acorde Triton
-
Contenido de esta entrada:
Introducción
El álbum Triton
Introducción
En este artículo traemos el segundo álbum de la banda francesa de jazz
fusión *P...
La vida imaginada. Novela de Andrew Porter
-
«Era un pensamiento raro, pero a poco más de diez kilómetros al norte, al
otro lado de la bahía, estaba Sausalito, donde Stevie y el resto de
Fleetwood M...
Domingo Hernández: Salir sin guardar.
-
Este es un libro de textos rodados y pulidos al paso del tiempo. Las
diferentes fechas que dan cuenta de su origen primero indican una escritura
de cap...
BLOQUE: MÁGICOS Y SALVAJES
-
He tratado de recopilar todo lo que he visto sobre Bloque. Me ha llevado
casi todo el invierno, pero estoy muy satisfecho con el trabajo.
En el siguiente...
Seis autores noir imprescindibles
-
El noir nace como una corriente posterior al hardboiled a mediados de 1930.
Se abandona la figura del detective privado que había fijado Carroll y
Hammett ...
La Patrulla X: Más allá del cómic.
-
https://www.cccb.org/es/multimedia/videos/jordi-costa-eloy-fernandez-porta-albert-fernandez-y-enric-cucurella/221938
AVISO · NOTICE · AVÍS · ABISUA · ADVARSEL
-
Estimados lectores, amigos, músicos... Motivos personales y laborales me
obligan a tomarme un descanso de este blog. Demasiados proyectos sobre la
mesa req...
Juan Gómez Jurado
-
Mencionar a Juan es sinónimo de éxito literario. Está considerado como el
autor que más libros del género thriller ha vendido en la historia de
España, su ...
El náufrago errante
-
Me baño en el rocío de tus ojos infantes,
-tiernos e ingenuos- que desmigan
cada quiebro de mi cuerpo
como quien mira por primera vez y reconoce
lo que ...
50 AÑOS DE UNA REGATA DE LOCOS
-
(artículo publicado en la *Gaceta Náutica*)
Las cifras redondas tienen una importancia relativa, pero al menos son una
excelente excusa para rememorar pr...
CUENTO DEL MES
-
DE CURAS Y OTROS OFICIOS.
Nico Zanja, de profesión sacerdote nació en Riobamba, Ecuador, oficiaba sus
dotes de buen predicador en una pequeña parroquia has...
ASEBEIA
-
Asebeia es la transcripción del término griego ασέβεια (compuesto de alfa
privativa y σέβας, *sébas* = cosa sagrada) literalmente resultaría entonces
re...
Mañana de domingo en rue de la Cerisaie
-
Hoy ha vuelto ese viento
espeso y tropical
que lo inunda todo
que me sumerge en esa tristeza serena,
en ese oleaje tranquilo,
en mis campos de amapolas negr...
AMISTADES, UNA COLUMNA DE DESPEDIDA
-
La vida de un diplomático por definición está llena de idas y venidas, de
encuentros y despedidas. Esa es la esencia de nuestro camino escogido. Cada
año,...
KEEF HARTLEY - HALFBREED
-
Era un baterista que a cualquier banda de blues le gustaría tener. Si bien
no era un virtuoso, tenía un estilo mesurado, económico, con un impecable
sen...
ÓSCAR PISTORIUS
-
Antes de saber a ciencia cierta si Óscar Pistorius es culpable del
asesinato premeditado de su novia, la modelo Reeva Steenkamp el día de San
Valentín y ...
La oscuridad de Riga
-
Debía estar ya muy lejos del centro antiguo pero seguí alejándome de él.
Miré el reloj: casi medianoche.
Lo que en Vecriga eran catedrales majestuosas, res...
Nuevas publicaciones
-
Nunca encuentro nada interesante que contar por aquí pero por fin me
gustaría compartir la alegría de tener dos álbumes ilustrados esperando
llegar a las l...
El País (Der Stürmer)
-
El periódico El País de España publicó la siguiente caricatura. Aquí va una
respuesta aparecida en la revista "Seminario Hebreo" de Uruguay. Para
contactar...