Tu luz (tu oscuridad)
Tell the truth. Tell me who's been fooling you?
Tell the truth. Who's been fooling who?
(Derek & The Dominos)
En el pequeño círculo de lectores de Luigi Cesare se admite que las notas datan de la época en que los cigarrillos no tenían filtro y los viajes se realizaban sin GPS. Su relevancia no estriba en su coherencia o sistematicidad, sino en su singular redacción. Aunque, quizás, piensa un sector minoritario, no sean más que juegos de palabras sin otra finalidad que forzar los significados para poner a prueba los significantes. Entre los seguidores de Cesare, circula la idea de que el anhelo del peciósofo era mostrar la fractura ontológica sobre la que se erige nuestra idea de que el lenguaje representa la realidad. Como jamás podremos descifrar las intenciones de nuestro autor, pasamos a exponer unos extractos de las notas mencionadas para que cada lector las interprete del modo que considere oportuno.
En un contexto saturado de paradojas y aporías, de falacias y exabruptos filosóficos, la confusión y la opacidad son rasgos evidentes del pensamiento. Lo cual no debe ser un obstáculo epistemológico que invite a la abulia gnoseológica. Es de dominio público que “las verdades son frágiles y las mentiras útiles”, reza en el frontispicio de la entrada de una escuela filosófica perdida en el tiempo y nunca mencionada en los manuales al uso de las diferentes historias del pensamiento que saturan las bibliotecas de este laberíntico mundo. Otras escuelas sugieren que la afirmación “las verdades son útiles y frágiles son las mentiras”, goza de una verosimilitud más consensuada. El sector crítico cesariano vinculado al pragmatismo propone que el maestro quiso decir que “las fragilidades son mentirosas y las utilidades verdaderas.” Posición contestada por el grupo contemplatio vitae que defiende la implacable veracidad de que “las utilidades son mentirosas y las fragilidades verdaderas”. Sobre la inversión teorética realizada por los críticos de los utilitaristas se trabajó durante años, hasta que los hermeneutas del logos concluyeron que las palabras del viejo fumador sólo podían tener una formulación coherente y exenta de contradicciones en la fórmula: “Las mentiras son verdades que en su fragilidad encuentran su más efectiva utilidad”. Mientras tanto, en los márgenes de la academia cesariana se comenta que “hay verdades útiles que no son sino frágiles mentiras, que hay verdades frágiles que con el tiempo se convierten en mentiras útiles, que la fragilidad es un concepto superado y que, en definitiva, la historia transforma la utilidad en verdad y la mentira en algo útil”.
Confieso que, ante tal galimatías de palabras y desvaríos, solo me apetece contemplarte, leerte un poema, poner una canción y abrazarte muy fuerte. Y así, mientras nos abrazábamos, logramos aplastar las verdades frágiles y las mentiras útiles con la certeza de que la piel no miente, y si lo hace, peor para verdad, peor para la mentira. ¿O mejor? No lo sé. Solo digo que si eres fuego, me permitas entrar en tu luz para mirar de frente tu oscuridad.
