Melantalgia
There's a shadow hanging over me
(The Beatles)
Recupero un fragmento del Diario de Incertidumbre escrito por el poeta guatemalteco Primitivo Dosaguas. He aquí sus palabras:
"Me permito el acrónimo para nombrar un estado. Ayer tuve una mala noche y hoy ha sido un mal día. Anoche fue un mar de nostalgia, hoy, una soporífera melancolía que me arrastró hasta la playa. Nostalgia del sexo y de la intensidad de los afectos cuando este es una prolongación del sentimiento. Nostalgia de los afectos y de la intensidad del sexo, que no es otra cosa que una proyección íntima del tacto. Nostalgia del deseo recíproco que elimina cualquier obstáculo que se pone en su camino y pone las cosas en su sitio: piel con piel y sonrisas enfrentadas hasta que estallan de alegría y se transforman en un gemido o un te quiero. Melancolía por saber que no se puede actualizar el pasado. Melancolía por no poder dominar el desasosiego que frustra cualquier intento de realizar con éxito cualquier tarea cotidiana. Melancolía por no poder extirpar la desazón que me traspasa de lado a lado y de arriba abajo. Nostalgia de tus ganas de mí y de mis ganas de ti. No deseo introducir ningún tipo de inquietud en tu día a día con esta declaración de mi catástrofe mental. Pero ¿con quién voy a hablar de esto si no es contigo? Quizás toda nostalgia y toda melancolía no sea más que humo huyendo de la realidad. Centro mi atención en el último renglón escrito. La palabra “humo” permanece fija sobre el papel, extrañamente inamovible en el espacio que le ha robado al vacío. Digo “humo” y la palabra se desvanece una vez pronunciada, emulando, quizás, a aquello que representa. Disipación y evaporación de la palabra proferida, es decir, palabra-humo, golpe de voz que huye de aquel que en un instante fue su dueño, pues, al menos, tuvo la ocasión de no decir nada. Escribo “humo” y el signo queda perfectamente instalado entre dos espacios en blanco. Grito “humo” y ya no queda más que el eco o el recuerdo de una voz o de una vida. Grito “humo” y la palabra está y no está, como ciertas sensaciones, como ciertos sentimientos, como ciertas emociones, que una vez confesadas, inmediatamente nos hacen sentir ridículos. Quizás uno no debería jamás hablar de ellos, quizás uno debería tragárselos sin masticar para que las vísceras hiciesen el resto. Puede ser que todo no sea más que un estar y un no estar, y que todo lo que creemos y sentimos no sea más que humo que asciende ingrávido hasta perderse en el cielo o en el infierno. Puede ser que, en definitiva, todo nuestro ser, toda nuestra vida, no sea más que la memoria de unas cuantas palabras- humo, y que todo nuestro amor no sea más que el intento por evitar su inexorable disipación en el silencio del olvido o de la muerte".