All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 7 de mayo de 2026

Rotura de fibras en el isquiotibial (8): Mi hermana (Revisited)

Voz 

Mi hermana, voz suave, apenas un susurro, en ocasiones, grito de afiladas consonantes y cortantes vocales, voz teñida de sensibilidad que se niega a ser mutilada por los azares y contingencias de la vida, voz cotidiana, voz sincera contra el silencio cobarde o la palabra cómplice. Voz mestiza, a media luz, voz que rima con el gesto solidario y la mirada amable, voz que vale la pena frente a la indolente indiferencia que se desprende de las cosas. Voz contra el vacío de las certezas que aterran, contra el tiempo que pasa cuando no pasa nada, el que se confunde con el lento transcurrir de los segundos sobre la faz inmóvil de los objetos que no ríen ni hablan. Sé que esa voz estará allí si alguna vez me caigo, y no habrá silencio, pues esa voz, que no necesita ser explicada, es susurro o grito contra la soledad que, a veces, nos abisma y nos enmascara. 

 

 


miércoles, 6 de mayo de 2026

Rotura de fibras en el isquiotibial (7): Pecio reencontrado.

 

Mi madre y mi hermana

Si Dios o la Naturaleza me hubiesen dotado del talento suficiente para componer una semblanza de almas tan bellas como las de mi madre y mi hermana, no tendría que recurrir a mi torpeza literaria para emprender una aventura para la cual carezco de arte y de ingenio. Temeroso de fracasar en el intento, pongo todo mi esfuerzo y comienzo con palabras que nunca harán justicia a la grandeza de dos seres tan excelsos. No solo entra en juego mi conocida ineptitud para la escritura, sino también la conciencia de que mi alma queda lejos de tanta bondad y ternura. Mi Madre, cuya aparente fragilidad esconde una gran fortaleza, mi hermana, a la que el dolor no ha mermado su entereza. Mi Madre, que vivió la locura de no ser amada como merecía, mi hermana que fue amada por un ser tan digno como ella. Mi madre, a la que miro y admiro porque es un canto a la alegría y a la vida, mi hermana, a la que miro y admiro por su generosidad sin medida. Mi madre y mi hermana, cuya presencia en el mundo estimula mi voluntad de reconciliarme con el mundo y con quienes lo habitan. 

 


 

Rotura de fibras en el isquiotibial (6): RELATIVISMO ÉTICO PROCEDIMENTAL.

 

Rotura de fibras en el isquiotibial (6): RELATIVISMO ÉTICO PROCEDIMENTAL.

Como algunos saben, no soy relativista (no profeso casi ningún -ismo de los que componen el repertorio actual: feminismo, comunismo, liberalismo, cristianismo, ateísmo, populismo, existencialismo…). Tengo la certeza (quizás la única) de que “no todo vale”. No obstante, soy consciente de la relatividad de los valores (morales o ideológicos) y de la fragilidad de los razonamientos éticos. Los tintes relativistas de mi posición peciosófica tienen más que ver con la precaución que con la ubicación en una perspectiva filosófica, política o ideológica concreta. Están ligados indefectiblemente a mi escepticismo, al cultivo de la duda y a la asunción, siempre provisional, de ciertas ideas o afirmaciones acerca de la realidad y de sus diferentes dimensiones: sociológica, psíquica, física, afectiva, etc. 

No existen verdades objetivas que trasciendan cualquier momento y cualquier lugar. Cualquier “verdad” se inscribe en una representación cartesiana de tres dimensiones: tiempo, espacio y paradigma o episteme hegemónicos (tal y como lo definió Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas y Foucault en Las palabras y las cosas). Así, más que objetiva, la verdad es intersubjetiva. Ahora bien, la presunta verdad de un enunciado o valoración moral no encuentra en las cosas garantía alguna. Las valoraciones morales no son verdaderas o falsas, sino PERCIBIDAS como moralmente correctas o incorrectas. No existen los valores morales (ni estéticos, ni científicos…), existen valoraciones que son el fruto de la conjunción de racionalidad y afectividad. De tal modo que un juicio moral es, en definitiva, una expresión metafórica de dichas valoraciones intersubjetivas. 

Mi posición no es nihilista. Valoro positivamente la argumentación racional en las discusiones sobre ética y moral, pero desconfío completamente de la idea de que debe existir un principio único (la felicidad, el placer, el deber…) desde el cual juzgar la corrección o incorrección de los juicios, las acciones o las normas morales.