Plagio
I close my eyes, only for a moment, and the moment's gone All my dreams pass before my eyes, a curiosity Dust in the wind All they are is dust in the wind
(Kansas)
No sé dónde lo leí, no obstante, retuve el mensaje: Lo que no es tradición, es plagio. No conozco ningún libro que trate la cuestión referente a los ilustres plagiadores que nos ha legado la historia. Sí, ilustres, porque el plagio es un arte (que yo no poseo y por ello soy muy estricto a la hora de consignar mis referencias literarias, musicales, filosóficas…). He de advertir al lector que soy de los que piensan que en el mundo siempre resuena un confuso vacío, una nota discordante en el centro de cada momento de felicidad o de plenitud. No soy un acobardado y temeroso pesimista. Tampoco un ingenuo optimista. Los que me conocen saben que me mantengo a una prudente distancia de los apocalípticos y de los integrados. Aunque, en ocasiones, me desequilibro y mi jeta o bien se ensombrece de tinieblas o bien se ilumina de luz ante el espejo. Yo también viví ajeno al tiempo, pensaba que era eterno. Era un tiempo fácil y hermoso. Ahora, el decorado se va derrumbando por fuera y por dentro. No obstante, la vida me parece un desafío que ni me amedrenta ni me intimida. Su ilógico devenir me fascina. Soy consciente, como he dicho en otro lugar, que la experiencia -no la del empirismo gnoseológico isleño, sino la del vivir que a todos nos afecta- solo sirve para saber que nos vamos a estrellar, mas no para evitar el choque. Salvo excepciones tropezamos una y mil veces en la misma piedra. Y me pregunto, ¿a nadie se le ocurrió apartarla del camino? Y es que los argumentos causales, por mucho que se sometan a las leyes de la lógica, no necesariamente lo hacen a las de la vida. Por eso mis pecios son también el recurso que utilizo para ataviar mi corazón de luz y niebla. Yo añadiría: Lo que no es tradición, es plagio o falsificación. No negaré el poder creativo del falsificador, aunque etimólogos hay en la historia que así lo han hecho. Y si dudan de mi afirmación, lean las creaciones falsarias que Felipe Benítez Reyes atribuye a Rogelio Vega: Keats, Eliot, Dickinson, Alvaro de Campos… Ah, qué pereza, diría mi hijo Alejandro, echar la vista atrás para analizar un vida ruinosa, malgastada, inútil, fértil o cultivada. El pasado es el humo que produce la memoria, una imagen retrospectiva que dibuja el presente a su imagen y semejanza. Tenemos la imagen y el espejo, nos falta el original, tenemos la copia, el plagio, la falsificación, ¿dónde el original para saber quién dice la verdad y quién engaña? El pasado es un útero diseñado por un demiurgo sarcástico para que la historia o la biografía, carentes de respuestas, no cesen de parir preguntas. Creo que lo plagié hace un tiempo y no dudo de su veracidad: Nada hay menos fiable que una autobiografía, nada menos fiel que una biografía y nada menos engañoso que una retrospectiva. ¿El pasado? Polvo en el viento.