All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


martes, 16 de junio de 2026

PECIO 0957: EN EL PRESENTE, TU BOCA.

 EN EL PRESENTE, TU BOCA

 

Y sal de ahíA defender el pan y la alegría Y sal de ahíPara que sepan que Esta boca es mía, esta boca es mía

(Joaquín Sabina) 

 

No se trata de reactualizar la nostalgia ni de idealizar el pasado. Se trata de dialogar con el pasado para ver, si es posible, aclarar nuestro presente. Y si el pasado no sirve para ello, dejarlo tranquilo, neutralizar su poder, asumirlo como parte de una biografía inconclusa, nunca como una amenaza. Deshacerse sin pudor del contrafáctico: si hubieses…Nunca debo olvidar que el verbo vivir se conjuga en presente. El pasado se usa como excusa para no anudarse a la vida y seguir anclado a unas imágenes difusas de objetos o personas que ya no existen. Vivir el presente, dibujar un poema, lanzarse al abismo donde emerge una rima que no se rinde al absurdo, pergeñar el reverso de un verso, la trastienda de una estrofa, el desván donde se cobijan las metáforas. Elijo la vida, la sensualidad, la inteligencia…, las visto de poesía, las maquillo con un soneto, las enredo en tu pelo al ritmo de una rima demasiado ambiciosa para seguir atrapada al final de un verso. Elijo que mis labios se confundan con tus labios, elijo tocar tu boca, aunque tú no seas la Maga y yo no sea Horacio. No elijo no haber tocado tu boca ni soñar con tocarla, no elijo pensar en alguien que hayas soñado que toca tu boca, elijo ser yo quien toca tu boca. 

 


 

domingo, 14 de junio de 2026

PECIO 0834: PHILIA Y EROS

 PECIO 0834: PHILIA Y EROS

 

When you're down and troubledAnd you need a helping handAnd nothing, nothing is going rightClose your eyes and think of meAnd soon I will be thereTo brighten up even your darkest night

(Carole King) 

 

A diferencia de eros, Philia exige la reciprocidad en el trato. Eros puede ser unidireccional: existe el amante que no es correspondido por el amado. Philia exige el reconocimiento mutuo de que se está ahí, en un escenario de buena voluntad y reconocimiento mutuos. Hay quien dice que no debemos confundir eros y Philia porque esta podría ser enunciada con la fórmula simplificada: amor sin deseo. Nunca he amado a los colectivos ni a las abstracciones. Mi capacidad amatoria es muy limitada. Se reduce a ciertas personas que emiten una luz que agradezco y comparto. Ni la patria, ni la música, ni los pueblos, ni la humanidad…suscitan en mí el más mínimo afecto. Ni abstracciones ni colectivos. Solo personas con nombre y apellidos (y algún que otro animal). Las abstracciones y los colectivos no son amistosos. No admiten la reciprocidad en el trato. Solo las personas, algunas personas, pueden lograr la feliz conjunción entre Philia y Eros. ¿Una perogrullada? Puede ser. 

 


 

viernes, 12 de junio de 2026

PECIO 1025: PERSONA, PERSONAJE E IMAGEN

PERSONA, PERSONAJE E IMAGEN

 

Cuéntale a tu corazón Que existe siempre una razón Escondida en cada gesto Del derecho y del revés Uno solo es lo que es Y anda siempre con lo puesto Nunca es triste la verdad Lo que no tiene es remedio

(Joan Manuel Serrat) 

 

Existen configuraciones trinitarias que emparentan lo divino y lo humano. Cada ser humano es uno y trino. Aunque se den en UNO, una cosa es la persona y otra el personaje. Y además está la imagen que provocamos en los otros. Y van tres. Persona y personaje interactúan, remiten el uno al otro, se complementan, se enfrentan, se odian, se aman, se manipulan, pero no se confunden. No es insólito que se confunda la imagen con la persona o con el personaje. Hay un cierto control de la persona sobre el personaje y un cierto influjo del personaje sobre la persona. Personaje y persona forman un compuesto (sínolon), una unidad que, al igual que la materia (hylé) y la forma (morphé) aristotélicas, son separables epistemológicamente pero no ontológicamente. Por mucha atención que pongamos en configurar la imagen que los otros tienen de nosotros, hay aspectos o elementos que escapan a nuestro control. Es un juego de presencias y ausencias. El personaje escapa al control de la persona, la persona presenta aspectos desconocidos para el personaje, y ambos, persona y personaje, se muestran, a veces, perplejos ante la imagen que vomitan los otros. Todos ellos son reales y se ubican en el mismo nivel ontológico. Ninguno es más auténtico o verdadero que el otro. Es una cuestión de perspectiva. La máscara del personaje no es menos sincera (o mendaz) que el presunto rostro auténtico de la persona. El personaje es tan complejo como la persona y la imagen se nutre de la percepción del otro, que la genera con un grado de complejidad no menor que sus referencias. Hay tantas imágenes como personas que nos miran y esa mirada influye tanto en el personaje como en la persona. No hay rostro verdadero, esencia que descubrir o yo interior que desvelar. En el contexto de la dialéctica apariencia/realidad, que conjuga ideas, miedos, contradicción, deseos…persona, personaje e imagen se retroalimentan. 

 


 

 

 

miércoles, 10 de junio de 2026

PECIO 0628: FICCIÓN (YO interior o exterior)

FICCIÓN: EL YO INTERIOR O EXTERIOR

 

Una canción sin alma (una fabulación)
Un alma sin canción (una fabulación)
Es el mundo en calma (una fabulación)
Era nuestra ilusión (una fabulación)
...
Mi propia canción (es una fabulación)
 
(Nacho Vegas) 

  

DIGO “yo” y creo que he fijado la solidez de lo que soy en una palabra, olvidando el carácter fetichista del lenguaje. La metáfora espacial del yo recoge el rédito que le proporciona su circulación en el mercado de las ideas y los desvaríos. Se habla de un yo exterior (ego), superficial, máscara de nuestro ser social alimentado por convenciones y protocolos. Y se habla de un yo interior, profundo, verdadero, solo accesible a la aletheia fruto de la introspección. Como si este “yo” (o yoes) que se me impone e impongo no fuese más que una ficción que inventa la noche y sus sombras, las que gritan y las que callan, las que esperan y las que sellan pactos o alianzas con la memoria y el olvido, la realidad y la ficción, la inmediatez del presente y la incertidumbre del futuro. Ficción que no cesa de interrogar a un interlocutor ausente. La respuesta que no llega, apurada la copa, nos marchamos o nos echan de una realidad que se evapora, de un drama irresoluble o una comedia con visos de tragedia. Eso sí, hay ocasiones en que la alegría se sirve en un vaso bajo con dos cubitos de hielo -recuerdos del DYC cuando nos bebíamos la vida, aunque la copa estuviese vacía. Ficción resuelta en el imponderable azar y en la radical contingencia: invisible presencia e implacable ausencia. Decimos yo como si fuésemos inmunes a su disolución en los ojos de la mujer que amamos, del amigo con quien confraternizamos o del desconocido que aceptó sin violencia la moneda que dejamos caer sobre su miseria. Ficción que se proyecta sobre las delebles huellas inscritas en esa extraña gramática de la existencia que se alimenta de los ecos definidos por la conjunción de las expectativas, los deseos y las renuncias. Nuestro alimento es lo cotidiano, el detalle, el momento, el instante…aquello que expresó, mejor que yo, el poeta: “Benditos sean los instantes y los milímetros, y las sombras de las cosas pequeñas”. Las manos-caricia, los dedos-rostro, el tacto de tu espalda, alma-cuerpo o carne marcada en la que se escriben historias, sin apenas percatarse de que está escribiendo la suya propia. Y en ella están tus ojos que rompen en mil pedazos mi mirada para crear nuevos universos y nuevas vidas en los que la luz se filtra a través de tu pupila para iluminar la ficción que soy y la realidad que me atrapa. Y cuando tus ojos se cierran, cesa la luz, acaece el silencio. El torpe silencio de tu ausencia, el que se muestra avergonzado por su incapacidad para invocar tu presencia.  

     


  

 

 

 

martes, 9 de junio de 2026

Pecio 1000: Soledad y/o Compañía

Soledad y/o compañía 

 

Non, je ne suis jamais seul avec ma solitude

(Georges Moustaki) 

 

Lo leí o lo escuché, no lo recuerdo. Es lo de menos. Leí o escuché que hay dos situaciones realmente insoportables para el ser humano: la soledad y la compañía. No es más que un susurro, la seductora voz de la soledad. No es más que un imperceptible impulso a romper los lazos que nos unen al mundo y a los otros, una fuerza invisible más potente que la necesidad biológica de saciar el hambre o la sed. Muestra su rostro y sus rasgos son definitorios: la soledad es el hambre del alma y la sed del espíritu, una ficción saturada de realidad, origen de la vida y destino de toda existencia, vampiro insaciable que nos desangra con sus caricias. La soledad: cara y cruz, revés y derecho, acción y reacción, atracción y repulsión, tan necesaria como despreciada. Estar solo y sentirse acompañado, sentirse solo y estar acompañado. Qué necesaria la compañía, sin otro no hay yo. Decía el filósofo: el infierno son los otros. Y quizás se precipitó en su sentencia al no reparar en el infierno que representa el yo. La cuestión es si se comparte el infierno o cada uno tiene el suyo particular y propio. Valga la reflexión para caracterizar la otra incógnita de la ecuación: el cielo.