All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 24 de septiembre de 2026

PECIO 1206: VAFFANCULO

 Vaffanculo

 

Siamo tutti conformisti
Travestiti da ribelli

(Marco Masini)

 

El Festival Cultur ALH se define como un laboratorio de creación artística “capaz de resistir esa normalidad cada vez más homogénea que parece que es tendencia”. No sé contra qué normalidad se rebela cuando ha normalizado una política de cancelación DIRIGIDA A quien no comulga con las ideas de los colectivos más o menos presentes en la Universidad de Granada. Este ha sido el caso de Ariana Harwicz, argentina y judía, expulsada del festival por orden del grupo Red Universitaria por Palestina. El gran pecado de Ariana fue no comprometerse con el boicot a Israel. Los hipócritas integradores “wokes” vuelven a mostrar su perverso integrismo en un acto propio de regímenes totalitarios: “O estás conmigo o estás contra mí”, “o estás contra Israel o estás contra mí”. Supongo que la izquierda woke aspira, ya sin pudor, a conseguir el control de todos los sectores de la sociedad a imagen y semejanza del régimen comunista que imperó en Rusia durante 70 años. En el régimen bolchevique, el disidente era un enfermo mental, en el régimen woke, el detractor es un sujeto susceptible de ser cancelado. A pesar de la impunidad de la que disfrutan los próceres de lo políticamente correcto, el sistema pone tímidamente límites a su voluntad canceladora. Si fuera por ellos, ya habrían diseñado y construido los guetos en los que ubicar a todos aquellos que no siguen sus dictámenes al pie de la letra. Y digo guetos por no decir campos de concentración o de exterminio. Los dirigentes de la Universidad de Granada se pliegan sin ningún escrúpulo a las decisiones cancelatorias del grupo propalestino. Ariana no participará en el festival porque su actitud no es compatible con los imperativos del grupo universitario. El que 350 escritores hayan apoyado a la artista argentina no ha servido para que la organización wokista cambie de actitud. Tampoco la renuncia de John Banbille a participar en el festival ha servido para que reconsideren su despropósito.  Que un grupo de descerebrados, imbéciles y cenutrios tengan tal poder es algo que debería preocupar a la gente de bien y de mal. Porque nadie está libre de ser cancelado por estos grupos de bolcheviquinazis apoyados por unas instituciones mojigatas y pusilánimes. En una entrevista a la artista publicada en El confidencial, apunta que:

Las cancelaciones funcionan porque hay gente colaboradora que se calla cuando sucede eso, porque si la Universidad de Granada hubiera dicho “no le podemos discriminar a una autora por su pensamiento o por su religión”, esto no hubiera ocurrido.

Y tiene toda la razón. Se están imponiendo nuevas formas de censura disfrazadas de progresismo y libertad. Pero no engañan a nadie. Así que ahí va mi desprecio por todos aquellos que pretenden hacernos cómplices de los nuevos modos de extorsión o cancelación (que viene a ser lo mismo), vengan de la derecha, de la izquierda, del centro, de arriba o de abajo. ¡Va fan culo!, que diría mi etimólogo de cabecera. 

 


 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

PECIO 0732: DE GALLOS E HIDRAS

De Gallos e Hidras 

 

 Ay, si es que yo mientoQue el cantar que yo cantoLo borre el vientoAy, que desencantoSi me borrara el vientoLo que yo canto

(Chicho Sánchez Ferlosio)

 

Españolito que vienes / al mundo, te guarde Dios / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón, escribía Antonio Machado y cantaba Joan Manuel Serrat. No sé si a usted una de las dos Españas le ha helado el corazón, a mí, a menudo, me lo hielan las dos. Y no sólo a mí. También a Manuel Chaves Nogales. En las apenas ocho páginas que componen el prólogo a su libro A sangre y fuego, encontramos las razones de la escarcha que producía en Nogales la situación bélica en España. El hielo y el odio lo aportaban tanto las derechas como las izquierdas, es decir, todos aquellos que conjugaban sin escrúpulos una estupidez aberrante y una crueldad impúdica. Y ello porque no ahorraba munición ni contra el comunismo soviético ni contra el fascismo italiano o el nazismo alemán, contra los asesinos de las escuadras falangistas o de las checas anarquistas:

Antifascistas y antirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes conmociones…Todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido tan pernicioso como cualquier reaccionario.

Ya en 1937, repartía responsabilidades y evitaba el estigma maniqueo que han esgrimido cada uno de los bandos enfrentados a lo largo de la historia:

Ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e identidad en los dos bandos que se partieran España.

Se expatrió por dos motivos: a) el temor a ser asesinado por uno de los bandos en conflicto:

De mi pequeña experiencia personal, puedo decir que un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos o los otros.

y b) la percepción de que no había solución para una situación en la que reinaba el caos absoluto:

Me fui cuanto tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar…

El problema es la mitificación del enfrenamiento que derivó en Guerra Civil. Un mito con pretensiones de eternidad que los intereses de turno se empeñan en alimentar y nutrir de prejuicios, quimeras y estúpidas fantasías de redención patria o colectivismo mesiánico. A mi juicio, hay tantas Españas como individuos. Quizás esté siendo muy exagerado, pero lo indudable es que España es una hidra de mil cabezas para la que no ha nacido un Hércules al que enfrentar. Como ocurre con todas las abstracciones y aberraciones, cada cual la modela a su gusto según su situación moral, religiosa, política o económica.

Además, el asunto va de colores: rojo y azul, negro o rojo -como los gallos de Ferlosio. Corría el año 62 del pasado siglo cuando el poeta y cantautor Chicho Sánchez Ferlosio compuso la letra de una alegórica avícola no exenta de un cierto maniqueísmo. Todavía había motivos objetivos para representar el enfrentamiento de ideologías según el modelo de una España bicéfala:

 

Se miraron cara a cara
Y atacó el negro primero
Se miraron cara a cara
Y atacó el negro primero
El gallo rojo es valiente
Pero el negro es traicionero
El gallo rojo es valiente
Pero el negro es traicionero

 

Quizás hubo un tiempo en que la dicotomía política estaba más clara. España era bicolor. Nogales y Ferlosio así lo constatan. Hoy reina la policromía y la policefalia. Está la España de los políticos, la misma que unos considera rota y otros no lo suficientemente fragmentada. Está la España de los negocios, muy extensa para los que cotizamos en ella, y muy estrecha para los que proclaman su amor a la nación mientras pagan sus impuestos en paraísos fiscales allende la frontera patria. Está la España del deporte, tan celebrada por todos, sean rojos o azules, pero tan denostada por ciertos sectores de las comunidades autónomas impregnadas del exabrupto denominado “hecho diferencial”. Está la España camisa blanca de mi esperanza, que cantaba Ana Belén y la España que trasciende los límites físicos de la piel de toro y llega hasta Ceuta y Melilla. Está la España de la leyenda negra y la de la leyenda áurea. Están los que defienden la españolidad de Cataluña y los que quieren recortar el mapa y proclamarse isla mediterránea en el nordeste de la península. Otros, más norteños, prefieren insular su territorio bañado por el mar Cantábrico y al modo trumpista pasar a llamarlo Herricomar. En fin, esta España en la que vivimos no se cansa de batallar contra sí misma. Y así nos va…entre gallos, ahora de muy diverso pelaje, anda el juego.

 


    

martes, 22 de septiembre de 2026

PECIO 0843: REGALAR LIBROS, ROBAR SUEÑOS (Revisited)

 Regalar libros, robar sueños

 

It's only me who wants to wrap around your dreams And have you any dreams you'd like to sell? Dreams of loneliness

(Fleetwood Mac)


    Amorem conatum esse amicitiae faciendae ex pulchritudinis specie, dice Cicerón. Me abismo en los Antiguos para rescatar unas palabras del olvido. Las materializo mediante una metamorfosis de la cual soy el único responsable. Cicerón no las leerá jamás. He ahí mi excusa y la razón por la que me apropio, quizás de modo ilegítimo, de su sentencia y me atrevo a decir que regalar un libro es un conato, un esfuerzo, un impetus, para obtener la amistad de quien nos ha conmovido por su belleza, su inteligencia, sus gestos, o por su mera presencia. Fortuna y privilegio del que obsequia y deleite y regocijo del que recibe la ofrenda.

    El azar cita a los personajes de esta trama en la que se anudan el acto sincero y la comedia. Leer, amar, respirar, vivir…Respiramos como leemos, como amamos, al mismo ritmo. Leamos mientras imaginamos una amistad pausada en un respirar lento, una amistad insondable en un profundo respirar. Respiremos como amamos, como leemos, al mismo ritmo. Pasemos la página, escuchemos atentamente la melodía que inventa el roce de los dedos sobre el papel, el sonido que se instala en el silencio que diagrama la lectura. Y sigamos respirando al ritmo que amamos, al ritmo que leemos, sin necesidad de construir coartadas o inventar evasivas para dejar de amar al mismo ritmo que leemos y respiramos.

    Inclinado sobre la última sensación que me ligaba a los sueños de mi adolescencia recito el último verso de un poema hecho de azares y laberintos. Las palabras se rebelan contra el lenguaje y los sueños se vierten como lluvia transparente sobre los restos de las ilusiones que como libros viejos también han sido olvidadas. Ya sé que no somos versos, ni rimas, ni el ritmo sincopado que inventa un saxofón cuando desnuda la noche de certezas.

    Ya sabes, te miro y te admiro, y ahora que estás dormida te robo un sueño y me lo llevo escondido en mis entrañas y lo cuido y lo alimento y lo mimo con mis manos y mis ojos y mi boca y me lo llevo dentro, lo envuelvo entero y no puedo evitar, pese a mis cuidadosos intentos de hacerlo mío, que poco tiempo después el sueño robado desaparezca y viaje errante por el mundo hasta volver, no sé cuándo ni cómo, desnudo a ti, su dueña. Se hace de noche y el día me ha vuelto a robar tu presencia.

    Miro alrededor y escucho el silencio de las fotos y de los libros que callan porque no son más que letras e imágenes sin derecho a la palabra. Se hace de noche y el aire trae olores y sabores de ausencia. Pienso en los minutos y las horas que me quedan para ser nada y no me salen las cuentas. Se hace de noche en la espiral de mis inquietudes, las mismas de las que brotan espontáneamente las islas y los islotes de tantas y tantas pequeñas cosas que ha producido esta vida. Cierro los ojos y me olvido de ser -como hacen los libros viejos con todos aquellos que, alguna vez, repararon en ellos-. Abro los ojos y recuerdo que la existencia le tiene horror al vacío.

 


 

lunes, 21 de septiembre de 2026

PECIO 0545: ESTA GUITARRA MATA FASCISTAS

 

This Machine Kills Fascists

 

We talk and we talk until my head explodes
I turn on the news and my body froze
The braying sheep on my TV screen
Make this boy shout, make this boy scream!

Going underground, I'm going underground!

(The Jam)

 

 

    La guitarra de Woody Guthrie tenía inscrito un lema: This machine kills fascists (Esta máquina mata fascistas). No es que Guthire fuese reventando las cabezas de los fascistas a golpes de mástil o estrangulándolos con las cuerdas de su guitarra, sino que el poder del instrumento residía en su capacidad de desactivar las perversiones políticas y sociales del fascismo, de combatir la opresión y la explotación del obrero estadounidense. Aunque nunca perteneció al partido, Guthrie defendió los ideales del comunismo. Eran los años 40 del pasado siglo y los crueles y perversos excesos del bolchevismo, o no se conocían o se omitían para no dar argumentos al infame sistema capitalista: ese fue el caso, por ejemplo, de Jean Paul Sartre y su actitud tolerante ante la barbarie del Gulag.

    Si Guthrie cantaba en su pieza This Land Is Your Land (compuesta en 1940 y grabada en 1944)

Nobody living can ever stop me
As I go walking that freedom highway
Nobody living can ever make me turn back
This land was made for you and me

    su discípulo Bob Dylan recogía el espíritu del maestro y grababa en 1963 Blowin' in the Wind, una canción que se convirtió en el himno de los movimientos por los derechos civiles y en un canto al pacifismo:

 How many roads must a man walk down
Before you call him a man?

how many times must the cannonballs fly
Before they're forever banned?

The answer, my friend
Is blowin' in the wind

    Parece ser que ni la máquina de Guthrie ni las retóricas preguntas de Dylan llegaron a trascender la época en la que manifestaron sus inquietudes. Mucho menos la nefelibata y meliflua letra de Imagine de John Lennon:

 Imagine all the people
Livin' life in peace
You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one

     Guthrie se dejó la piel y la tinta y las notas musicales en su lucha contra la explotación y la opresión. Por el contrario, Dylan y Lennon transitaban los diversos tipos de espiritualidad que ofrecía el mercado mientras se hacían millonarios, sin el más mínimo respeto a lo que vendían en sus propias composiciones:

 No need for greed or hunger
A brotherhood of man

Imagine all the people
Sharing all the world

    Ni Guthrie, ni Dylan, ni Lennon han podido evitar que hoy vivamos una involución sociopolítica en la que los neofascitas-neoliberales-neobolcheviques-neonazis hacen resurgir de unas cenizas que no debieron apagarse como se debía un nuevo totalitarismo que se inscribe en el corazón mismo de las democracias actuales. La música pop nunca ha podido cambiar las cosas, pero sin ella serían mucho más aburridas. Así que, al menos, durante unos segundos, permitámonos la licencia de imaginar un mundo en el que se hiciese efectivo el mensaje de Wind of Change de Scorpions:

 

The wind of change blows straight

Into the face of time

Like a stormwind that will ring

The freedom bell for peace of mind

 

    Cuando pasan esos segundos, uno se da cuenta de que cada vez que despierta la implacable realidad sigue estando ahí.