All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


viernes, 28 de agosto de 2026

PECIO 1216: AZAR / INCERTIDUMBRE (Revisited)

 Azar / Incertidumbre

 

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar
 
(Joan Manuel Serrat) 

 

En los ambientes cultos de ciertas regiones de Hispanoamérica, es de sobra conocido el “dicciotinario” del poeta y ensayista Amalio Albatros. En dicho libro, hace mención a una obra de citas apócrifas inédita del insigne peciósofo Reinaldo Trinitario. La obra permaneció inédita hasta que el director de la editorial Escrituralia Inversa, Indalecio Cubillana, decidió publicarla con el título EVASIONES DE LA NOSTALGIA. En la página 69, la entrada TIEMPO recoge las palabras del ínclito etimólogo Evaristo Rioalto:

 

Modalidad de erosión psicosomática refractaria a la incorporación de nuevas formas de plenitud existencial que sobrepasen la impresión de un monótono "déjà vu" y que tiende a provocar en el individuo la sedimentación de recuerdos, imágenes, restos de sentimientos, cosificación de las alegrías y una cierta conciencia de que a pesar de todo el espectáculo de la vida debe continuar.

 

Mantener ordenada mi biblioteca es una de mis obsesiones menos peligrosas. El azar me condujo hasta el libro de Albatros y la curiosidad me hizo abrirlo tras unos años de olvido inconsciente. Reparé en el epígrafe EL TANGO Y LA MILONGA. Dejó constancia de las palabras que el autor atribuye al escritor panameño Rigoberto Almagrande:  

 

Se hace de noche y el aire trae olores y sabores de ausencia. Pienso en los minutos y las horas que me quedan para ser nada y no me salen las cuentas. Se hace de noche en la espiral de mis inquietudes, de las que brotan espontáneamente las islas y los islotes de tantas y tantas pequeñas cosas que ha producido mi vida. Cierro los ojos y me olvido de ser -como hacen los libros viejos con todos aquellos que, alguna vez, repararon en ellos-. Abro los ojos y recuerdo que la existencia le tiene horror al vacío. Como el tango y la milonga.

 

En otro lugar del texto, el autor hace referencia al DIARIO DE INCERTIDUMBRE del novelista Aparicio Lugano. Una breve semblanza sirve para introducir la cuestión:

 

Su alma era inaccesible para el resto de los mortales. Siendo muy joven aprendió que "discreto" rima con "secreto". Los diferentes aspectos de su personalidad que exhibía en los círculos sociales no pasaban de ser una sutil conjunción de sinceridad y comedia. Había trabajado tanto en la ficción que llevaba su nombre que había terminado por confundirla con la realidad: con la ficción de la realidad o con la realidad de la ficción.

 

En el citado diario, uno de los personajes comienza un soliloquio que debo transcribir:

Nuevos días de viejas ceremonias, me repites cada día. Los mismos ritos, el mismo gesto anodino que acompaña a los movimientos que nos ponen de pie y nos empujan hacia un futuro espeso. Y continúas hablando. Y sabes que ya casi no te escucho: uno se levanta triste y no sabe por qué. Uno se levanta alegre y sigue sin saber por qué. Pero, uno se levanta, se mueve sin pensar, se mira al espejo y no se ve. Nos hemos acostumbrado tanto a vivir que el cómo cada vez importa menos. Nos hemos habituado tanto a simular que llevamos la vida que deseamos que hemos terminado por creer que realmente no es otra vida la que queremos. Nos enganchamos a los hábitos y nos colgamos en ellos, pasa el tiempo y pasa de largo lo que queremos que nos pase. Y seguimos fieles al personaje que, para nosotros, ellos, tú y yo hemos inventado.

 


 

jueves, 27 de agosto de 2026

PECIO : CEUTA

Ceuta

 

Todas estas cosas
Había una vez
Cuando yo soñaba
Un mundo al revés 

(Paco Ibáñez) 

 

Ceuta es hoy el lugar físico y metafórico en el que se dan cita las ideologías, los intereses partidistas y electoralistas y la masa dispuesta a manifestarse contra quien toque y armada de banderas e insultos. Todo sea por la democracia, que, como París, bien vale una misa. Como si de dos grupos de fanáticos de equipos históricamente enfrentados se tratase, los políticos y sus acólitos (ignorantes de a pie, periodistas a sueldo e “influencers” de mucho morro y pocas neuronas) clavan su pica en el enclave norteafricano (pero tan español como el barrio de Santa María de Gracia en Murcia, evidencia que insiste en repetir diariamente la ministra de turno), hablan, mienten, tergiversan, distorsionan la realidad y las palabras de su adversario. Mientras tanto, el amigo marroquí reivindica lo que nunca fue suyo y amenaza sin palabras con provocar otra oleada de migrantes sin papeles, sin camisetas y sin dignidad, pues ya se ocupó el monarca autoritario de despojarlos de todo rastro de humanidad. Los ministerios se enfrentan sin que se les caiga la cara de vergüenza, la oposición aprovecha para hacer efectivo el “en río revuelto, ganancia de pescadores, los neonazis aprovechan para sacar su violencia castrada por la falta de autoestima y los complejos de inferioridad y los wokes proclaman su cosmopolitismo con el lema “papeles para todos” mientras toman sus cócteles (no molotov) en sus chaletes de la sierra.  Vaya atajo de sinvergüenzas no ha tocado vivir. Aquí ni unos ni otros asumen su responsabilidad. En la playa de El Trampolín se dan cita los inmigrantes, los ceutíes, los policías, el ejército, los periodistas y algún que otro político para celebrar el advenimiento de la estupidez, la inoperancia y el desatino.


 


 

miércoles, 26 de agosto de 2026

PECIO 1835: RESPONSABILIDAD

  Responsabilidad

 

No soy la foto del carnet
No soy la luz en el balcón
Yo solo soy el que llegó
Y el que se fue

No sé muy bien a dónde voy
Para encontrarme búscame
En algún sitio entre la espada y la pared

(Fito y Fitipaldis) 

 

No hay otra, no hay más remedio que resistirse a todo intento de reducir al individuo a cualquiera de las formas de subjetivación que lo definen y lo limitan: ciudadano, proletario, disidente, militante, obrero, intelectual, padre, madre, hijo, votante…La ficción de ser uno es la proyección subjetiva de los otros en su afán por desactivar la amenaza que genera lo múltiple. La ficción de la identidad tiene tal fuerza que nos obliga a pensar que su contrario no es más que disfunción o patología. Jamás entenderé la expresión “ser uno mismo”. ¿Acaso podemos ser otros? Nunca entenderé el precepto budista que invita a encontrar nuestro verdadero yo, el yo interior, el que se esconde tras la máscara del ego. Sé que hay persona y hay personaje. Sé que la máscara del personaje se superpone a la persona. Sé que la persona también porta su máscara. No hay yo verdadero. No hay yo falso. Mis palabras y mis actos son el resultado de los conflictos, las treguas, las tácticas, las estrategias y las luchas que libran las múltiples fuerzas que me habitan. Me abismo en la paradoja: sea la persona, sea el personaje, la responsabilidad ante los propios actos es inevitable, el mejor antídoto contra el victimismo y el integrismo irenista. 

 


 


martes, 25 de agosto de 2026

PECIO 0752: LIBERTAD (Revisited)

 Libertad

 

In un mondo che
Prigioniero è
Respiriamo liberi
Io e te

(Lucio Battisti) 

 

Más allá de toda lógica late el corazón que nos mueve a hacer y deshacer caminos. La ruta trazada no sigue las indicaciones de ningún mapa, pues el camino se va creando a medida que se avanza. Más allá de toda lógica hay impulsos y razones enfrentados. No hay calles de dirección única, ni rotondas que hagan el recorrido más fluido; cualquier carretera tiene múltiples sentidos y direcciones. Hay momentos en los que coincidimos con otro viajero en algún punto de este trazado inefable. Es sólo un momento, un instante en el que creemos recorrer el mismo camino. Es sólo un relámpago que nos induce a pensar que no viajamos solos. El punto se dilata en el espacio y en el tiempo y hablamos, reímos y soñamos juntos. Después, el cruce de caminos, y en un instante, de nuevo solos con el recuerdo de las palabras dichas, de las risas y de los sueños compartidos. Al final, el olvido y otros caminantes con el mismo impulso y el mismo latido. Haciendo y deshaciendo caminos. Caminos en los que reclamamos una libertad que nos somete, la posibilidad de elegir entre objetos que deseamos poseer y que terminan poseyéndonos. Y es que la libertad como acto de la creación humana que introduce una novedad no prevista, un acontecimiento que disloca el orden "normal" de las cosas, ha sido relegada al desván del anacronismo y su lugar ha sido ocupado por la libertad de elegir entre las diferentes ofertas de una sociedad erigida sobre la obsolescencia programada. El resultado no puede ser otro que ahogarnos en la ingente cantidad de productos que el mercado pone a nuestra disposición. La angustia existencial no es una manifestación, hoy en día, del silencio del mundo ante nuestros interrogantes, sino, más bien, la ansiedad que genera el momento de la elección: compresas con alas, sin alas, de Low Cost, de vuelo rasante o de vuelo sin motor, leche de soja o de avena o de coco, con o sin azúcares añadidos, con o sin lactosa, con o sin aporte proteínico...somos libres, consumimos, nos consumimos...