All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


martes, 12 de mayo de 2026

PECIO 0642: VERDAD

VERDAD

Tell the truth. Tell me who's been fooling you? Tell the truth.Who's been fooling who?

(Derek & The Dominos) 


La verdad es un/una amante despiadado/a. Se deja querer, se insinúa, pero nunca corresponde. Deja pistas, claves, enigmas…pero es escurridiza. Cuando crees que la tienes, de nuevo se escapa. Nunca se deja poseer. La ilusión que genera su posesión deriva en totalitarismo gnoseológico.* Ocurre (parafraseo al escritor) que cuando creemos tener la respuesta verdadera, entonces ya ha mutado la pregunta a la que contestaba dicha respuesta. De ahí, mi actitud escéptica y relativista. Sin "-ismos", sin principios absolutos, sin sal (por la tensión alta), sin azúcar (por los picos de glucosa). 

*PARRESIADES: Odio la fatuidad, odio la impertinencia, odio la mentira y odio el engreimiento...FILOSOFÍA: ¡Por Heracles!, tu especialidad está plagada de odio.  (Luciano de Samósata: EL PESCADOR). 

 


 

lunes, 11 de mayo de 2026

MicroPecio 1331: Menopausia afectiva

 Menopausia afectiva

                                     

              Primavera, ven y cúrame el invierno (Fito y fitipaldis)

     

Escéptico irredento, dogmático sin pretensión, relativista contenido, nominalista ocasional y peciósofo sin sophia, intento, sin éxito, practicar la epokhé, la suspensión provisional del juicio mediante la estrategia de mitigar mis pretensiones excesivas de conocimiento y control de la realidad y asumir una cierta levedad gnoseológica armada de un cierto sentido del humor (que me falta) y una sonrisa (que no termina de despertar). Digo sin éxito porque sigo siendo ese idiota que en ocasiones cocina su afectividad a fuego lento, pero que en otras la congela a hielo lento. Finjo ser de hierro cuando me enfrento a las fraguas del tiempo, las que con paciencia y lentitud van licuando el hierro hasta derretirlo. Y toda mi filosofía no es más que un trasunto de una especie de tragedia que no resuelve la tensión entre el hielo y el fuego. La vida me ha inoculado algún tipo de menopausia afectiva que me lleva a bascular entre el frío de la soledad y la calidez de un buen fuego. Así no hay quien duerma tranquilo, no hay quien duerma, salvo cuando consigo llegar a las nubes de tu pelo. Allí reina la temperatura ideal porque el filósofo me confirma que "...acercarse demasiado al fuego de la locura es tan peligroso como sumergirse en el agua helada de la cordura" (B. Castany Prado: Una filosofía de la risa).

 


 

 

domingo, 10 de mayo de 2026

PECIO 1233: MELANCOLÍA

 

 MELANCOLÍA

Sin DNI ideológico, sospechoso, dicen algunos, de traidor impenitente a la verdad eterna situada en el “lado correcto de la historia; contrarrevolucionario y disidente, dicen otros. Nominalista metodológico y escéptico moderado, anarco-visceral y alérgico a los principios inmutables y a las leyes de la historia, me permito la licencia de anotar una frase que he encontrado en un libro de Ariosto Valdemar llamado Inconsistencias e incontinencias: "Si de vivir se trata, la esperanza es lo primero que deberíamos perder".

Mis batallas son fruto de la desesperanza conquistada, no de la desesperación. En el blog de un desconocido encuentro estas palabras: 

"Entro sin permiso en el trágico interior de un verso, desconozco la mano que trazó estos signos, entro sin permiso en el drama que escenifica cada rima, desconozco el rostro que les dio vida. Leo en voz alta para multiplicar el silencio que nos rodea. Leo en voz alta para fragmentar el ruido que nos abisma. Leo en voz alta El Jardín botánico de José Ángel Valente: ‘Los muslos de la mujer eran largos y húmedos. El fino vello brillaba dorado al sol. Interminable profundidad sin fondo de la piel. Cuando reía, parecía su risa estremecerle el sexo y desatar bandadas por el aire de indeclinables pájaros. Brotaba allí, me dije, como otras tantas cosas de la naturaleza.’"

Insisto: no me desespero. Invoco a la alegría sin medida en la tristeza inevitable por los embates propios y ajenos. Hay heridas que se nutren de nuestras miserias, de un egocentrismo resultado de la perversa autocompasión que conjuga nostalgia, resentimiento y cobardía.

Insisto: batallo diariamente contra la amenaza melancólica, una de las modalidades de erosión psicosomática refractaria a la incorporación de nuevas formas de plenitud existencial que sobrepasen la impresión de un monótono "déjà vu" y que tiende a provocar en el individuo la sedimentación de recuerdos, imágenes, restos de sentimientos, cosificación de las alegrías…

Ante ella, la melancolía, solo cabe decir: “a pesar de todo, the show must go on”.