Cuerpo o soledad también herida
Now no one's knocked upon my door
For a thousand years or more
All made up and nowhere to go
Welcome to this one man show
Just take a seat they're always free
No surprise, no mystery
In this theater that I call my soul
I always play the starring role
So lonely
(The Police)
Llego a casa y decido quitarme la coraza, este artefacto de supervivencia fruto de la evolución de la especie humana, arma defensiva útil en nuestro transitar por el mundo cargados de inconsistencia. Se pega a mi piel como el sueño donde se dibuja el mar y la última ola surgida del viento de tus versos. Y entiendo que, si mi cuerpo no fue senda, ni camino, ni vereda, lamento el malentendido y me anudo a él porque es razón, tránsito, pero nunca meta. Y estos instantes de soledad no se citan con la tristeza.
Cuerpo, me dices, infinito haz de intersecciones del deseo que nos sobrepasa y nos lanza hacia lo incierto, de amores perdidos que ya no son sino humo en la memoria o amores ganados que nunca pasan, ni quedan, ni se marchan, ni nos dejan, porque anidan muy profundo en las entrañas. No pretendo datar los sentimientos. Cuerpo o haz de sendas entrelazadas que se abren a la llegada de nuevos viajeros, que se resiste a las tiránicas taxonomías de la biología. Cuerpo que se alimenta de sus propias brasas o fuego que alimenta otros cuerpos. Voz, boca y rimas y besos se amontonan en mis manos abiertas, en mis brazos hechos de los retazos que imaginó un día un verso en cuyo interior entendí que mi cuerpo, mi tristeza, no es la conclusión de un razonamiento, ni la tesis lógica que se deduce de una inferencia. No es el sumatorio del deseo.
En mi cuerpo no hay murallas, ni puentes levadizos, ni sofisticados sistemas de vigilancia. Mi soledad no es un castillo. Mi soledad más íntima se agrieta si clavas en mí tus ojos e intentas atravesarla con tu soledad, también herida.