All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


viernes, 4 de septiembre de 2026

PECIO 11:09: TU PIEL, MI AMOR (Revisited)

 Tu piel, mi amor

 

Y es que no hay droga más duraQue el amor sin medidaY es que no hay droga más duraQue el roce de tu pielY es que no hay nada mejor que tener tu saborCorriendo por mis venasY es que no hay nada mejorQue el roce de tu piel 

(Revólver) 

 

Piel desnuda, tu piel. Alimento mi piel con el roce de la tuya. Nada le falta. No me nutro de fantasías. La piel que cobija mi deseo es real. Tan real que no deja lugar para  entelequias o quimeras. Ella es a la vez sueño y realidad. La imagino cuando está ausente, la sueño cuando la tengo presente. Tu piel es un laberinto en el que anhelo perderme. Un leve roce y desaparece la angustia y la prisa. Tu piel es la trama en la que se desvela el sentido de mi vida, una de las pocas certezas que me permiten instalarme en una punto firme desde el que saludar al absurdo y pasar de largo. La ausencia de tu piel abre una grieta en mi alma. Una caricia vuelve a cerrar la herida.

El nombre del sentimiento que anima esta senso-flexión, de la pasión que me cita con tu piel más allá de los límites que impone el cuerpo, no es otro que amor. Y todo amor es trágico. Porque la asunción de lo trágico hilvana el hilo que une dos seres diferentes creando un equilibrio entre dos polos irreductibles cuya tensión excluye la negación de uno de ellos. Tú y yo, dos mundos, uno frente a otro, en un espacio que se nutre de afirmaciones y negaciones, de rechazos y consentimientos, de luz y oscuridad.

Mi amor es una llamada de atención al silencio que me habita, a mis dudas y mis inquietudes. Tu amor es la prueba de que ese silencio solo puede ser contenido mediante la palabra que se alza contra la desidia. Palabra cómplice que surge espontánea cuando mi piel es cómplice de tu piel.

En tu cuerpo no hay desgarros. Su insolente belleza es una objeción contra las leyes fundamentales de la entropía. El paso del tiempo lo recubre de una pátina de descaro capaz de destruir cualquier muro que se alce ante él. Desnudo es perfecto. Vestido es hermoso. La ropa que lo cubre no es sino una prolongación de su armónica sutileza.

Hoy, ahora, me abismo en su desnudez. Lo contemplo atento (nunca seremos lo suficientemente perspicaces para reparar en la importancia de la atención) mientras despliegas ante mí ese modo tan descuidado de seducirme. Extiendes tus brazos, tus piernas, tus muslos, tu cuello, tu pelo, y en mis entrañas se forja la idea de que nunca la sensualidad había sido, a la vez, tan patente y tan distraída. En mis manos nace un nuevo mundo cuya esencia es la piel que habitamos. Se borran las fronteras y sé que no hay otra piel que pueda, en un mismo instante, arrancarme de las miserias de las que se nutre mi egoísmo y proyectarme hacia la plenitud imposible, y quizás absurda, de ser uno contigo.

Sé que mis imposturas provocan heridas y abren grietas en tu alma. Sé que, en ocasiones, traiciono mis certezas (que no las tengo, si no que ellas me tienen a mí) y la hiel que exudo introduce la duda y la perplejidad en el corazón mismo de mis certidumbres. Pero la imagen de tu piel en mi retina, la huella de tu sensualidad en mi alma, reinstaura la sólida estructura sobre la que he/mos edificado un sentimiento único y singular, que es, paradójicamente, sólido y frágil, eterno y temporal, sólido y quebradizo. En definitiva, humano.

Sé que el tiempo denso no es una flatus vocis. Disfruto del privilegio de vivirlo en el interior de una experiencia amorosa que, a pesar de sus temblores, ya me define y me ubica en una vida en la que tu presencia no es un accidente, sino la clave para transitar este laberinto de alegrías y tristezas en las que se resuelve nuestra común existencia.  

Ayer es el pasado: sirve para activar la memoria y aprender a no repetir aquello que socava el sentimiento que nos une. Ayer fue y queda. Ayer nutre el hoy pero no puede suplantarlo. Aquello que ocurrió, placentero o doloroso, es sólo un eco que no tiene suficiente fuerza sonora para encarnarse en el hoy y mucho menos en el mañana.

Hoy es ahora y es mañana. No es un sueño ni la anticipación de un ideal transcendente a los límites que fijan el espacio y el tiempo. El tiempo pone trampas en el espacio en el que se proyectan nuestros deseos y nuestras esperanzas, nuestros miedos y nuestros desasosiegos. Si aprendemos a identificarlas, a desactivar su potencial destructor, el tiempo denso será tan real como el efecto mágico que tu piel sigue provocando hoy en mi piel. Sé que la tarea no es fácil, pero sigo pensando que envejecer contigo merece la pena y que mi vida vale algo porque, entre otras cosas, en ella se encuentra la voluntad de hacerte feliz.  

 


 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

PECIO 0725: EL JUEGO DE LOS ESPEJOS

 El juego de los espejos

 

I'll be your mirror
Reflect what you are, in case you don't know

(The Velvet Underground) 

 

Desear al otro, y ser reconocido, deseado. Desear ser deseado. La perversión estriba en el deseo ajeno a toda forma de reciprocidad, en el deseo que exige el sometimiento. Sin lugar a dudas, hay un cara a cara de las conciencias -o inconsciencias, qué más da- deseantes. Es cierto que hay lucha, agón y conflicto. La relación se estructura a partir de dos universos subjetivos inconmensurables. La perversión estriba en la exigencia de rendición de una de las conciencias -o inconsciencias-, de la emergencia de una conciencia victoriosa, de que el vencido exprese que su temor fue más fuerte que su deseo. La relación erótica es dialéctica de un modo extraño. No admite la síntesis o superación de la tesis y la antítesis. Dicho de otro modo, es trágica. El amante desea el reconocimiento del amado, es decir, establecer el juego de los espejos y percibirse como amado. Igual ocurre con el amado. Así pues, no hay amantes ni amados, sino amantes/amados y amados/amantes. Y para no dar lugar a equívocos innecesarios, afirmo que no estoy hablando de sexo. Más bien de aquello que escribió L. C. bajo el seudónimo de P. F.:

“Si un día te pido que me entregues tu corazón, no me hagas caso. Casi seguro que morirías y yo no sabría qué hacer con dos. Quizás uno para las sístoles y otro para las diástoles, o mejor, uno para la sangre arterial y otro para la venosa, o tal vez, uno para el día y otro para la noche, o podría utilizar uno en invierno y otro en verano, o el tuyo, fuerte y generoso para mis días altruistas y el mío, algo más mezquino, para mis malas leches. Cómo no me decido y me urge tomar una decisión, mejor no me lo entregues, prefiero que siga en tu interior justo algo desplazado a la izquierda, latiendo sin pausa al ritmo improvisado de una pieza de jazz”.

 


 

PECIO 1702: ALEGRÍA Y DICHA

Alegría y dicha


 Te voglio bene assai
Ma tanto, tanto bene sai
E una catena ormai
Che scioglie il sangue dint' e vene sai

(Lucio Dalla) 

 

Anoche me encontraba extrañamente eufórico e incomprensiblemente optimista. Así que decidí trasladar al papel estas sensaciones a fin de generar en otros espíritus, aquellos que cometiesen la imprudencia de leerme, un sentimiento de reconciliación con el mundo, la vida y los otros. No se me juzgue (o sí, poco me importa), pues, por este arrebato de alegría y dicha, un efecto sin una etiología concreta. A veces, cuando no tengo una palabra o una frase que llevarme a la boca, me anima la idea de cambiarte esta falta por el temblor invisible de un abrazo pleno, por el ritmo inefable del movimiento de tus caderas, por tu mirada honesta o lasciva -la que no me salva, la que no me condena-, por el goce en tu boca del silencio y la trama, por la tentación de ser contigo el verso imperfecto, por la rima asonante que conforman tus ojos y mis inquietudes, por los hilos que tejen nuestros olvidos y por los enredos en los que se confunden nuestros recuerdos, por tu luz y tus sombras, por el gesto que reveló los efectos que se avienen cuando sin alharacas mostramos nuestros sentimientos. Sin una palabra que llevarme a la boca, sin una frase escrita, te propongo un ir y venir de caricias que se citan en cada esquina de nuestras almas con la mirada de un cíclope que se confunde, de nuevo, con el silencio, con el tacto exento del lastre diario de mis laberintos. 

 




 

lunes, 31 de agosto de 2026

PECIO 0806: TRAGEDIA (Y JAZZ Y ULISES Y VERSOS Y RIMAS)

 Tragedia (y jazz y Ulises y versos y rimas) 

 

Entra in questo amore buio pieno di uomini
Via, entra e fatti un bagno caldo
C’è un accappatoio azzurro
Fuori piove un mondo freddo

(Paolo Conte) 

 

Hay versos que se cruzan en las intersecciones donde se dan cita las rimas solitarias. Líneas de fuerza que se citan, se olvidan, se recuerdan, se afirman y niegan, se atraen y se repelen. Hay versos tan profundos que se citan en la superficie de tu piel. Qué superficiales de tan profundos, somos tantos que resulta difícil contener tantas vidas en un solo cuerpo. Hyde sonríe ubicado en la atalaya desde la que contempla esta esquizofrenia orgiástica para la cual no se ha inventado la letra que la escenifique o la cante. Solo un piano ebrio de soledad sabe que la vida no responde a la estructura de un relato. La continuidad la pone la memoria. Escuchen la música de K. Jarret, de B. Evans, de B. Powell, de D. Ellington o de T. Monk. Yo he aprendido que, si se renuncia a la tragedia y nos centramos en la búsqueda de una solución salvífica, solo queda la insustancialidad del drama o la levedad de la comedia. Ulises anhela el regreso al hogar, pero no menos la libertad que proporciona el mar. El drama excluye, exige proceder a la elección entre el bien y el mal, entre Dios o el diablo, entre la perdición o la salvación; la comedia concilia la levedad con la pesantez de la vida, el humor con la seriedad, la alegría con la tristeza; el espíritu trágico mantiene la tensión, ni exclusión ni conciliación, pues la herida nunca se cierra, permanece siempre abierta, nutriéndose de la paradoja y la contradicción. El espíritu trágico tiene horror al vacío en el que se resuelven todas las idealizaciones de las que son capaces los seres humanos: Via, via, vieni via con me, entra in questo anore buio, non perderti per niente al mondo, via, via, non perderti per niente al mondo. 

 


 

PECIO 1845: CUERPO, TIEMPO Y MEMORIA

Cuerpo, tiempo y memoria

 

 [Listen to me] I've got dreams, rough dreams, dreams to remember

(Otis Redding) 

 

No hay tiempo más allá del tiempo en el que se ubica este cuerpo. Cuerpo que no sé si me posee o lo poseo. Mi cuerpo dice “mi cuerpo”. Se dice en un desdoblamiento imposible. Como el tiempo. Ni siquiera este tiempo es real, es ya pasado y desaparece. Estas líneas son la prueba de que no hay tiempo aprehensible, sino tiempo que es y no es al mismo tiempo. Pero está la memoria, me dices, y te respondo que allí congelamos el tiempo y convertimos la realidad en recuerdo, esa otra palabra tan familiar y tan extraña, al mismo tiempo. La dura realidad maciza, compacta, pétrea y sólida, transformada en recuerdos blandos, esponjosos, maleables, y cuya esencia consiste en ser ellos mismos y otros -depende del lugar y del tiempo, porque ser tiempo y no ser nada es lo mismo, pero sin conciencia de ello. La memoria que inventa una biografía -biofagia, la llaman algunos-, y se resuelve en viejas fotografías o marcas que aún no se han borrado. Fotografías del poeta ante las que exclama: “ahí falto yo”. Tiempo congelado: las fotos de nosotros mismos cuando éramos otros, quizás más jóvenes, sin canas o con pelo, con aquellos vaqueros tan desgastados o desnudos en aquella playa en la que dibujamos una sonrisa en la arena para que el mar no se tragara nuestros sueños. Los sueños de aquellos que fuimos o de los que no sabían que el tiempo los haría otros, sin respetar el proceso de congelación de los recuerdos que la memoria intenta en vano perpetuar cuando olvida que ella misma es y no es, al mismo tiempo. Quizás algún día recordaré este momento o no, y se perderá, como tantos otros, allí donde va nuestro tiempo, lugar de cartografía imposible que ningún GPS puede registrar. Y es que no somos propietarios del tiempo, por mucho que hablemos de mi, tu, su…tiempo. ¿Y la memoria? Se irá sin avisar y, entonces, ya no importará el pasado, el presente o el futuro; y, entonces, quizás ya no importe el tiempo, pues será tiempo de otros, de los que sigan conservándonos en su recuerdo.