martes, 19 de mayo de 2026
PECIO 2209: LA RAYUELA
La rayuela
Ricordare il primo giorno che
Sei salita sulla moto mia
Noi due soli senza compagnia…
(Drupi)
Publiqué un libro en 2015 con el título Café y humo en el laberinto. El último capítulo era una selección de aforemas. Rescato el número 43 porque la cuestión que planteaba me sigue resultando irresoluble:
“En el principio fue la alegría. Después, la nostalgia. Y al final, la melancolía. ¿Cómo trazar la línea que las une?”
¿Cómo reconstruir una vida con fragmentos que ya no encajan? ¿Qué quedó de la trama fruto del azar que inventó un cruce de miradas?
Un pecio tras otro en esta primavera que no termina. Un pecio tras otro a pesar de que uno sabe que la escritura es la tecnología más sutil que tenemos para construir con palabras el hogar donde habita la pesada levedad del autoengaño.
Yo también estuve convencido de que existía la rayuela y que llevaba hasta el cielo. Cada palabra poética era una piedrecita que anulaba la distancia entre la mano y la rayuela. Leo en Enzo Tornatore (cuando habla de Cortázar): “Sólo había que tirar la piedrecita con mucho tino y cuidado, besarla antes de soltarla, acariciarla y susurrarle un verso con su rima”. Yo también estuve convencido de que al llegar al cielo ya no habría tiempo ni frio ni silencio. Porque ese el sueño que contiene la piedrecita: no sentir temor ni temblor en la vida. No me daba cuenta de que la rayuela solo es algo que se pinta en el suelo.
lunes, 18 de mayo de 2026
PECIO 0742: EL TELÓN 2
El telón 2
“Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto”
(Julio Cortázar)
El telón se abre en las entrañas antes de abrirse en la realidad. Y cuando se abre en las entrañas, poco pueden hacer los argumentos que esgrime la realidad. El telón se cierra en la realidad antes de cerrarse en las entrañas. Y cuando se cierra en la realidad, poco pueden hacer los ritmos y las rimas afectivas que dibuja el pentagrama inscrito en la interioridad.
“Él la engañaba y ella se dejaba engañar, ella lo engañaba y el él se dejaba engañar, y cada parte fingía creer lo que la otra parte quería que creyese”
(Sam Spade)
I'm gonna lay down my burden, down
by the riverside,
Down by the riverside, down by the riverside
Pecio 0633: El telón
El telón
Questa primavera e davvero un freddo inverno
(Luca Tornatore)
El libro se encontraba abierto por la página 69. El autor recogía diversas consideraciones sobre la cuestión de las relaciones sentimentales. Comenzaba diciendo que el amor realista (pragma) podría adoptar la siguiente fórmula: “Cuando del amor se habla, no se trata tanto de lo que se siente como de lo que es posible”. Sentencia que contrasta con el amor apasionado e intenso (Eros) descrito por Berlín: “El amor o está lleno o no lo está. No cabe otra medida. Y si no lo está, hablemos sinceramente y no nos engañemos más. Los sentimientos no deben convertirse en momias”. Puedo imaginar a Diógenes el cínico en el ágora gritando a los cuatro vientos: “Hay quien cree que con el amor ha encontrado la llave de la cerradura que incorpora la puerta de la afectividad. Hay quien cree que esta llave es única. Entonces, surge la pregunta inmediata: ¿Se pueden hacer copias?”. También hemos de reparar en que a menudo el eros o el pragma no son más que una proyección de la philautia (amor propio). Y hoy tengo la sensación de que en la tragicomedia existencial en la que me ubico, de Diotima sólo queda la huella que dejó la escritura, del amor sólo el escenario y los personajes que han olvidado su papel y deambulan sin rumbo en el proscenio ante la indiferencia del público. Antes de que caiga el telón, se oye una voz en off: “No me has decepcionado, es que no me había percatado de los cambios.”
I said that time may change me
But I can't trace time
(David Bowie)
sábado, 16 de mayo de 2026
PECIO 2153: AMOR EN BERLÍN
AMOR EN BERLÍN
Dice Berlín: “Del amor hay que salir con la misma fuerza que se entra”.
Pero ¿cómo conocer la intensidad de dicha fuerza para aplicarla en la operación inversa? Es más, ¿y si hay amores de los que no se puede salir porque no se encuentra la salida? O, más bien, ¿pueden existir amores de los que es muy difícil, casi imposible, salir? Hay cierta asimetría entre la operación de entrada y la de salida. ¿Decidió uno entrar en el amor o fue el amor el que entró en él? ¿Decide uno salir del amor o es el amor, o su carencia, lo que le empuja hacia la salida? ¿Es acaso el amor un espacio, un lugar en el que hay entradas y salidas? El amor es un viaje en el tiempo en el que se instalan lugares concretos y determinados, pero ¿es él un lugar?
Where is the love? (Roberta Flack)
PECIO 1734: HUMOR 2
HUMOR 2
Há tanto escuro na estrada
Esperando o sol nascer,
ei lá (Ei lá)
Vou cantar pela vida,
ei lá (Ei lá)
O meu canto de amor
( Vinicius de Moraes, Maria Creuza y Toquinho)
Quizás, algún día, consiga que mi mirada no se pierda en el vacío y mis palabras no queden ancladas en mis entrañas. Quizás, algún día, consiga reforzar los cimientos de ese puente tan frágil que me une al mundo y a sus paradojas. Quizás, algún día, consiga levantarme sin rencor tras caer por un embate del tiempo y de las circunstancias, desalojar de mi alma la pereza y la asepsia que la agrietan. Quizás, algún día, consiga dejar de pensar que la ficción puede ser un refugio frente a los muros que en la realidad he levantado. Quizás perdí el sentido del humor y ando a tientas buscándolo. Quizás, algún día, entienda que los pecios son algo más que los restos de un naufragio.
Pecio 0947: LA BROMA
La broma
I'm a joker
I'm a smoker
I'm a midnight joker
(Steve Miller Band)
Hoy he pensado en todo aquello que es de cierta manera y que yo no entiendo. He pensado en aquella vez que negué un “te quiero”, cuando mi boca se convirtió en la prisión de las vocales y consonantes de una expresión tan manida y opaca. Es cierto, un “te quiero” congela el tiempo, detiene su fluir en un momento, y en ese instante preciso uno espera -no sé qué, no sé por qué- que las palabras suturen la herida, que nos confieran cierta existencia, que nos aseguren la subsistencia, como si la identidad personal no fuese más que un préstamo a un interés demasiado elevado, como si no fuésemos más que piezas añadidas en un puzle interminable sometido a la paradoja que genera el teorema de Gödel. Hoy, con la cabeza vacía y las entrañas llenas, saludo los huecos que las ausencias dejan en mi casa con un luminoso y, a la vez, sombrío, “Buenos días, soledad”. Si la vida tuviese la estructura de un relato, el comienzo sería un misterio irresoluble, el nudo, un elenco de azares y contingencias, y el desenlace una vuelta al principio. La felicidad no respeta los principios y las leyes de los procesos osmóticos ni se rige por los de la conservación de la energía. La esperanza no es más que una broma de nuestra psique, como tantas otras, que contrasta con el susurro del absurdo que impregna todo lo que existe: ¡qué hermoso era todo en aquellos tiempos en los que el corazón dejó de ser un cazador solitario!