Las
palabras y las cosas, el lenguaje y los hechos, vocales, consonantes, y más
palabras, frases, discursos, libros, bibliotecas, y más allá, o más acá,
permanece indiferente el mundo, el universo hecho de tantos fragmentos, de
trozos de tiempo quemado, de piedras, de calles, de cuerpos, de sueños, de
ideas y pensamientos. Y más allá ese otro orbe, el mundo de los otros, de todos
y cada uno de los otros que no son ni tú, amigo mío, ni yo. Y más acá, pero
siempre cerca, estamos, tú, amigo mío, mi amigo, y yo, siempre transitando los
laberintos de nuestra frágil identidad, reconstruyendo cada día una existencia
endeble con fragmentos de sueños que se evaporan al contacto con la realidad,
recreando una vida que comienza ya a ser más de renuncias que de conquistas. Y
entre lo hallado y lo incierto, amigo mío, nuestra amistad, la mirada amable al
anticipar un descalabro, el gesto que capta una disonancia en el devenir de los
afectos, una copa improvisada a ritmo de Jazz, de Blues, de Soul, o la libertad
de abrir el alma y evitar su caída en los momentos de desconcierto. Amigo mío,
mi amigo, desde aquellas experiencias ubicadas en las aristas de nuestras
vidas, un sonido se eleva, etéreo hacia el cielo. Nos reconocemos en el espacio
diagramado por una voz, una sonrisa o un abrazo. Esos instantes densos en los
que la eternidad penetra el presente para evitar someternos a la tiranía del
tiempo. Las mil y una variaciones en la melodía, las rupturas, las suturas, los
cambios, las improvisaciones, los meandros que describen nuestras vidas no
pueden cancelar el valor de nuestro mutuo aprecio, respeto, cariño y devoción.
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jueves, 24 de mayo de 2018
miércoles, 23 de mayo de 2018
Aforema 1025. El encendedor
EL MECHERO O ENCENDEDOR
No es
lo mismo intentar encender un cigarrillo
Que prenderle
fuego a un corazón
Aspirar
el humo en el juego que establece
cada sístole y cada diástole de este extraño y
esdrújulo músculo que desconoce la quietud
En el
que cada calada se acompasa al laberinto
De emociones
que emanan del movimiento rítmico
De los
dedos al manipular ese pequeño artefacto
Llamado
mechero o encendedor
No es
lo mismo intentar encender un cigarrillo
Que suscitar
una llama en la mirada
O incendiar
el alma que se oculta en su interior
domingo, 11 de febrero de 2018
Aforema 618
Me miro al espejo tras escuchar,
primero, el grito de Jarabe de Palo, y, después, el grito que se desprendía de
aquellas palabras que te escribí hace ya algún tiempo: Grita. Grita o habla en
voz baja o simula un susurro o clava una palabra en mis entrañas, o tus uñas
pintadas de negro, o rompe mi silencio o mi descuido con una mirada, o grita
para que yo vuelva a estar pendiente de tus palabras o de tus gestos o de tus
silencios o de tus “tragarte hacia dentro”, o grita para que pueda yo rodear tu
soledad con un abrazo de amor o de simpatía o de empatía, o de quererte tanto
aunque sólo sea tan sólo eso, o grita para romper el nudo que asfixia la
garganta o aprieta el estómago o el nudo que no se desanuda que se relaja o se
afloja, pero no se desata. Y si no es posible romper ese nudo que tantas cosas
ata, que tantas historias une y enlaza, grita para que pueda yo estar en ese
nudo desnudo de impaciencia, para ocuparme de ti, tan sólo eso. La imagen que
me devuelve es espejo es la de un fraude que no hace honor a sus palabras, la
de un impostor que ha hecho de su vida un esperpento, la de un tramposo que si
tuviese un mínimo de decencia dejaría de escribir o de vivir. Hay cierta vileza
en aquellos que traicionan las palabras con sus actos. No hay perdón, porque
nadie les obligó a escribir lo que estaba condenado a ser traicionado.
lunes, 28 de noviembre de 2016
Reconciliación
Filoaforema2318
Hay noches que el silencio me invita a la reconciliación con aquellos
filósofos con los cuales siempre he mantenido una relación conflictiva.
Es el caso, por ejemplo, de Albert Camus y de Friedrich Nietzsche.
Platón -o Sócrates- nos invitó a reflexionar sobre si es preferible
sufrir el mal a provocarlo, si es mejor ser víctima antes que verdugo.
Camus comienza su CRÓNICAS (1944-48) con una cita de Nietzsche,
precisamente de Nietzsche, que me recuerda la sugerencia platónica:
"Es preferible morir a odiar y temer: es preferible morir dos veces a
hacerse odiar y temer: esta deberá ser, algún día, la suprema máxima de
toda sociedad organizada políticamente."
Una de las supremas máximas que deberían adornar el frontispicio de toda vida, de toda existencia.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Post coitum tristitia
Post coitum tristitia,
reza la sentencia latina cuya autoría se atribuye a Galeno. He de confesar que
jamás me ha inquietado el dictamen. Tu risa, tu sonrisa y tu sexo ahuyentan mi
tristeza. O mejor dicho, la risa de tu sexo y el sexo que contiene tu risa son los
mejores antídotos contra mi angustia y mi desasosiego. Los evoco cuando pienso,
cuando leo, cuando escribo y cuando vivo, para, más tarde, invocarlos en tu
presencia. Quiero pensarlos, leerlos, escribirlos y vivirlos. Contagiarme de tu
risa mientras me sumerjo en tu sexo. Hazme un sitio en tu vida, permíteme
acomodarme en ella, en ese lugar donde reímos, en ese espacio en el que la
mirada cómplice se alía con la vida, con el sexo y con esa sonrisa enfrentada y
compartida.
domingo, 22 de mayo de 2016
Insomnio Revisited Chapter II
Aforema 1147
Demasiada verdad y demasiada belleza -¿qué alma puede aguantarlas?- en los versos de Ángel González:
Evita que mañana te deshaga
todo lo que tú mismo
pudiste no haber hecho ayer.
todo lo que tú mismo
pudiste no haber hecho ayer.
Ayer viví insomne. No hice casi nada. Hoy, que ayer era mañana, no
podrá deshacer nada. Insomnio destructivo se llama el acaecer de un no
hacer salvo escuchar el tétrico y ominoso cántico que entonan las
entrañas. Ángel González es ya uno de mis yoes que me hablan y me
invitan a romper el círculo vicioso de mi ya pasada noche abrazado a mí
mismo. De lamer mis heridas tengo la lengua desgastada y no de compartir
una sonrisa cuando frente a frente mi boca se aferra a tu sexo. Anoche
fue el insomnio, hoy tengo el deber moral de ser fiel al poeta y a sus
palabras.
Insomnio Revisited
Uno de mis insomnes más respetados es el escritor hondureño Aquilino
Figuero. En mis noches vacías de contenido onírico suelo frecuentar su
escritura y releer las notas en las que habla de este visitante
inesperado empeñado en abrirnos los ojos y secarnos el alma. Rescato
este fragmento de su libro FUNAMBULISTAS EN LAS OSCURIDAD:
“Llegó el fin de semana y con él una noche más de insomnio. Una de esas
noches en las que el ritmo del tiempo viene marcado por la pesada y
atronadora presencia del silencio.
Las noches de insomnio pueden ser productivas o implacablemente destructivas. Esta noche me envilezco con un recuento de la miseria que anida en mis entrañas. Percibo su podredumbre. Soy un cuerpo que se desgasta durante la semana y culmina el proceso esta noche de sábado con un himno a la indigencia espiritual. Paso las horas o, más bien, me aplastan. El sonido metálico de mis pensamientos me estrella contra el tiempo. Percibo el futuro como un agujero vacío que me devuelve el eco de un sonido cuyo hedor es insoportable. Me pudro en el silencio cómplice del ruido que emana de mi alma abotargada. Soy demasiado viejo para creer que la felicidad sea un verbo que se pueda conjugar en una vida aletargada. Amanece y mi alma no celebra las primeras luces del alba. Sabe que son el preludio de otra noche de insomnio y de un tristeza que ahoga cualquier alegría que ilumine mi rostro. Lo que escribo es un episodio más de una vida atravesada por el fracaso. En ocasiones, vislumbro en tus ojos la posibilidad de dejar de ser carne descarnada y alma entumecida por una naturaleza que me arrastra al abismo de la nada. Esto que digo es el fruto de una hipócrita autocompasión que coquetea con las migajas de autosuficiencia con las que disfrazo mi impotencia. Abro la ventana y el fresco de la madrugada comienza a retirar los escombros en los que se ha convertido mi alma. Con la luz, el insomnio es un mal recuerdo que cede su lugar a una nueva esperanza. La vida renueva su pacto de continuidad y el lejano canto de un pájaro dibuja una nueva oportunidad de no ser tan necio en el tráfago de sentimientos encontrados y razones contradictorias sobre las que se dibuja la sombra de una figura a la que el insomnio le roba la luz, el tiempo y la confianza.”
Las noches de insomnio pueden ser productivas o implacablemente destructivas. Esta noche me envilezco con un recuento de la miseria que anida en mis entrañas. Percibo su podredumbre. Soy un cuerpo que se desgasta durante la semana y culmina el proceso esta noche de sábado con un himno a la indigencia espiritual. Paso las horas o, más bien, me aplastan. El sonido metálico de mis pensamientos me estrella contra el tiempo. Percibo el futuro como un agujero vacío que me devuelve el eco de un sonido cuyo hedor es insoportable. Me pudro en el silencio cómplice del ruido que emana de mi alma abotargada. Soy demasiado viejo para creer que la felicidad sea un verbo que se pueda conjugar en una vida aletargada. Amanece y mi alma no celebra las primeras luces del alba. Sabe que son el preludio de otra noche de insomnio y de un tristeza que ahoga cualquier alegría que ilumine mi rostro. Lo que escribo es un episodio más de una vida atravesada por el fracaso. En ocasiones, vislumbro en tus ojos la posibilidad de dejar de ser carne descarnada y alma entumecida por una naturaleza que me arrastra al abismo de la nada. Esto que digo es el fruto de una hipócrita autocompasión que coquetea con las migajas de autosuficiencia con las que disfrazo mi impotencia. Abro la ventana y el fresco de la madrugada comienza a retirar los escombros en los que se ha convertido mi alma. Con la luz, el insomnio es un mal recuerdo que cede su lugar a una nueva esperanza. La vida renueva su pacto de continuidad y el lejano canto de un pájaro dibuja una nueva oportunidad de no ser tan necio en el tráfago de sentimientos encontrados y razones contradictorias sobre las que se dibuja la sombra de una figura a la que el insomnio le roba la luz, el tiempo y la confianza.”
sábado, 30 de abril de 2016
Aforema 1253 De amor y/o amistad
II
Quienes establecen la
incompatibilidad de Eros y Philia suelen remitirse a la contraposición entre
una amistad construida sobre la base de la libertad y la racionalidad y un amor
basado en la pasión irracional y el impulso enajenante. Sería infructuoso intentar
delimitar las fronteras que configuran el ámbito de lo racional y de lo
irracional, de la libertad y de la pasión. El sentido común nos basta para
dilucidar esta cuestión. La paleontología muestra que la contraposición
establecida es frágil y susceptible de ser refutada. Jean Courtin* ha mostrado
que la eclosión del sentimiento amoroso está estrechamente ligada al desarrollo
del cerebro y la emergencia del homo sapiens, es decir, de los incipientes
destellos de racionalidad que comienza a mostrar la especie humana.
Racionalidad definida también por dos actividades eminentemente humanas que
nacen al mismo tiempo que el vínculo amoroso: el cuidado de los muertos y la
revolución en el arte. Amar, dar sepultura y la creación artística
configuran un espacio de expresión de las emociones transido de racionalidad y
de imaginación. Al mismo tiempo, las relaciones endogámicas se van abriendo a
una las exogámicas, y el acto sexual comienza a desvinculare del coito animal
con el descubrimiento de la posición del misionero. Así pues, amor significa
deseo, pasión, pero, también, una nueva forma de relación “humana” ligada estrechamente
a la racionalidad: cualidad que algunos intentar hurtarle a la relación amorosa
cuando la pintan ciega frente a la claridad y transparencia de la amistad. Lo
más que se puede conceder a aquellos que han ennoblecido la philia en detrimento
de eros, es que en tanto actividades y relaciones humanas son vehículo tanto de
actitudes racionales como irracionales. Si es que alguien es capaz de delimitar
las singularidades de unas y otras.
*Historiador de la prehistoria, director de Investigaciones
del CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica).
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