Amistad
I'm just waiting on a friend
A smile relieves a heart that grieves
But I need someone I can cry to
I need someone to protect.
(Rolling Stones)
Veintidós de mayo de dos mil veintiséis. Ya de madrugada siento los primeros síntomas de un cierto desasosiego. Sensaciones contradictorias que ralentizan una nueva incursión en la realidad tras unas horas de sueño. Me rebelo contra los azares que afectan a mis entrañas y me inclino por resistirme a la perversa inercia que brota de la melancolía. Mis entrañas son a veces un escenario saturado por fuerzas que tiran en diferentes direcciones. No es una evasiva, sino una descripción. Es lo que llamo mi “Naturaleza”: extraña porque a veces me arrastra en una dirección opuesta a aquello que he fijado como objetivo
Mi amigo Joaquín Jareño presentó ayer su libro A PROPÓSITO DE ÉTICA. Paco Jarauta se ha convertido en un fijo en las presentaciones de sus libros. Después de más de cuatro décadas, sigo escuchándolo con la devoción de aquel joven que asistió a sus clases universitarias.
Jarauta habló de la amistad como un don o un regalo sin concretar quien la dona o la regala. Disiento del maestro: la amistad no pertenece al orden de la naturaleza, sino del artificio, de los signos sobre los que se construye y del ritual que los enmarca. A diferencia de Eros, Philia no entiende de renuncias -dice Luca Tornatore en la página 134 de su libro FILOSOFÍA DE LO COTIDIANO. Philia racionaliza la pulsión de trazar rutas, en connivencia con la vida, en este devenir incesante que conjuga necesidad y contingencia. Philia forma parte del conjunto de estrategias vitales que el ser humano pone en juego para despistar al absurdo. Y como ocurre con el resto de Grandes Palabras en las que creemos (libertad, amor…), la amistad es una ficción real que nos permite domesticar la realidad, hacerla menos espesa y menor turbia mediante la alquimia y la magia del lenguaje, de la complicidad, de la lealtad…