Menopausia afectiva
Primavera, ven y cúrame el invierno (Fito y fitipaldis)
Sigo siendo ese idiota que en ocasiones cocina su afectividad a fuego lento, pero que en otras la congela a hielo lento. Finjo ser de hierro cuando me enfrento a las fraguas del tiempo, las que con paciencia y lentitud van licuando el hierro hasta derretirlo. Y toda mi filosofía no es más que un trasunto de una especie de tragedia que no resuelve la tensión entre el hielo y el fuego. La vida me ha inoculado algún tipo de menopausia afectiva que me lleva a bascular entre el frío de la soledad y la calidez de un buen fuego. Así no hay quien duerma tranquilo, no hay quien duerma, salvo cuando consigo llegar a las nubes de tu pelo.