Vivimos tiempos de precariedad argumentativa cuyo síntoma más evidente es la cruzada por lo "políticamente correcto". Cualquier crítica, más o menos razonada y razonable, puede ser falazmente desacreditada recurriendo a la acusación de "machista", "conservador", "racista", o vaya usted a saber qué. A los terroristas se les llama "violentos" y "matices culturales" a los pañuelos u otros tipos de telas negadores de la personalidad y de la humanidad de la mujer. Hoy, los antisemitas "dentro del armario" se presentan como antisionistas, pero no engañan a nadie. Es la misma judeofobia de siempre. No están contra los judíos, por supuesto. Sí contra la existencia del Estado de Israel. Y lo curioso es que no están contra alguna decisión de su gobierno, sino contra el ser mismo de dicho Estado. Y la realidad es que su inserción en la esperpéntica dinámica de lo políticamente correcto revela que su antisionismo es el modo actual de ser antisemita, esto es, judeófobo.
Muerte en Toledo
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Muerte en Toledo, de José Soto Chica (Espasa, 2026), una mezcla de libros
prohibidos, asesinatos y conspiraciones imperiales en un thriller histórico
ambi...
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