Amor en movimiento
¿Cómo se ama?
¿Cómo se ama?
¿Cómo se ama?
(Jorge Drexler)
El amor romántico es una más de las diferentes formas de obsesión: una idea, un cuerpo, un rostro o una imagen que se instala en la mente para perturbarla e intensificar el poder idealizador de personas, situaciones o cosas. Y no hay amor sin el movimiento de aquéllos que participan en estas anomalías de la psique. Así, en ocasiones, tengo la sensación de que tú giras en un sentido, por ejemplo, el de las agujas del reloj y yo lo hago en el contrario; tú piensas el mediodía y yo el atardecer. Como giramos según el eje que define nuestro cuerpo o nuestro modo particular de entender el mundo y la vida, ocurre que nos encontramos frente a frente sólo unas décimas de segundo en las que nos miramos, nos soñamos, nos anhelamos y terminamos confiándonos al poder redentor de la memoria. La velocidad del giro impide que podamos vernos el tiempo suficiente como para poder comenzar a entendernos. Con la imagen aún en la retina continuamos girando, amando, obsesionados por volver a encontrarnos.