Sin Pecio
Try, try, try just a little bit harder
I ain't gonna lose my chance, no, I don't wanna lose it
(Janis Joplin)
No hay modo de deshacerse de este puto desasosiego, el mismo que activa el cerebro, invoca a las musas y fracasa en el intento de crear un nuevo pecio. Me apunto a la secta de los que anhelan la sosa paz del espíritu, respirar e inspirar para que las heridas que provoca la existencia se cierren a golpes de placebo. Vuelvo a mis tribulaciones, comezones de entrañas desnudas, las preparo con esmero: dos cubitos de hielo, un chorrito de impaciencia y una rodajita de nuevas ilusiones sin fundamento. Entre ideas peregrinas y palabras sin orden ni concierto, siempre tu cuerpo de misiles certeros, de enredos dialécticos, la mejor medicina para mi puto desasosiego. Busco una alianza con Cronos y teorizo, deduzco, infiero, derivo hasta poner límites a este hábito de vivir en el que cotiza tanto el alma como el cuerpo. Ahora, he aquí el grito y su eco, el simulacro y su espejo, la renuncia al furor posesivo de un triste lamento. No me sale el pecio, a pesar de estar en una habitación sin ventanas, sin cielos ni infiernos, espacio sin centro en el que todo es borde, vértice, arista, asíntota que viaja en la misma dirección que algunos de mis recuerdos. He seguido el protocolo sin olvidar ninguna de las normas que estructuran el procedimiento, engancho al vuelo un verso liberado de un poema que fue imagen sin texto. No espero comprensión ni silencio cómplice, pues como dice el poeta: La vida, por un momento, recompone/ su plácido y pequeño laberinto (Felipe Benítez Reyes).
Termino. Hoy me quedo sin pecio.