All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


domingo, 2 de agosto de 2026

PECIO 0659: SIN PECIO

Sin Pecio 

 

  Try, try, try just a little bit harder

 I ain't gonna lose my chance, no, I don't wanna lose it

(Janis Joplin) 

 

No hay modo de deshacerse de este puto desasosiego, el mismo que activa el cerebro, invoca a las musas y fracasa en el intento de crear un nuevo pecio. Me apunto a la secta de los que anhelan la sosa paz del espíritu, respirar e inspirar para que las heridas que provoca la existencia se cierren a golpes de placebo. Vuelvo a mis tribulaciones, comezones de entrañas desnudas, las preparo con esmero: dos cubitos de hielo, un chorrito de impaciencia y una rodajita de nuevas ilusiones sin fundamento. Entre ideas peregrinas y palabras sin orden ni concierto, siempre tu cuerpo de misiles certeros, de enredos dialécticos, la mejor medicina para mi puto desasosiego. Busco una alianza con Cronos y teorizo, deduzco, infiero, derivo hasta poner límites a este hábito de vivir en el que cotiza tanto el alma como el cuerpo. Ahora, he aquí el grito y su eco, el simulacro y su espejo, la renuncia al furor posesivo de un triste lamento. No me sale el pecio, a pesar de estar en una habitación sin ventanas, sin cielos ni infiernos, espacio sin centro en el que todo es borde, vértice, arista, asíntota que viaja en la misma dirección que algunos de mis recuerdos. He seguido el protocolo sin olvidar ninguna de las normas que estructuran el procedimiento, engancho al vuelo un verso liberado de un poema que fue imagen sin texto. No espero comprensión ni silencio cómplice, pues como dice el poeta: La vida, por un momento, recompone/ su plácido y pequeño laberinto (Felipe Benítez Reyes). 

Termino. Hoy me quedo sin pecio.