All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


jueves, 5 de noviembre de 2026

PECIO 0944: COMUNISMO

 Comunismo

 

 Qualcuno era comunista perché vedeva
La Russia come una promessa
La Cina come una poesia, il comunismo come il paradiso terrestre
Qualcuno era comunista perché si sentiva solo

(Giorgio Gaber) 

 

 

El libro es de Alain Badiou y lleva por título De un desastre oscuro. El primer capítulo se llama ¿Quiénes son los comunistas? Badiou responde: "...nosotros, los comunistas... los revolucionarios... fieles a la Revolución de Octubre del 17”.

"Comunismo" es un concepto intemporal, eterno, platónico, históricamente a-histórico, que se identifica con, y cito al autor, "la subjetividad rebelde" y adquiere su estatus de "acontecimiento" con la revolución. Así entendido, el comunismo no solamente no ha muerto, sino que no puede morir; ni siquiera cuando el término sea arrastrado, y cito al autor, "a la sangre y al lodo". Además, señala que es un pensamiento (y condición de continuidad del pensamiento) anterior e irreductible a sus figuras institucionales. Lo que ha muerto es, precisamente, una de esas figuras: el comunismo soviético. La muerte ocurrió cuando hablar de un "nosotros, los comunistas" -que sustentaba un pensamiento cuyos ideales eran la comunidad universal, el fin de las clases y el ideal emancipador -ya no tenía sentido. Fue ésta la muerte política del comunismo. También susceptible de ser fechada: las prescripciones leninistas que reducían el comunismo a su expresión histórica soviética. La muerte política del ideal y la muerte histórica de la institución no significan la muerte de la IDEA. La subjetividad política y la objetividad histórica no significan que no siga vivo, y cito al autor, "el semáforo del comunismo". Se pregunta Badiou: "¿Se habrá apagado todo...porque una tiranía mediocre decidió pronunciar ella misma que estaba muerta? Esto es lo que no creo en absoluto." Afirmar la muerte de la IDEA, concluye el autor, significa identificar la historia política con la historia de los ESTADOS, y dejar el camino libre al régimen liberal seudodemocrático que afirma el carácter Estatal de cualquier forma política. Si murió el comunismo estatal soviético -encarnación absurda de la IDEA en su forma estalinista- fue porque ya había muerto la militancia política que sustentaba el NOSOTROS, LOS   COMUNISTAS.  

La conclusión de Badiou es clara: la muerte del comunismo, la identificación de política y estatalidad, deja el camino libre al Estado liberal partitocrático. Es decir, la negación de los ideales que representa la IDEA comunista.

Badiou es platónico. La idea “comunismo” encarnada en la URSS es eterna, como todas las ideas. Una cosa son las ideas (mundo inteligible), otra las cosas (mundo sensible). Su tesis es una perogrullada. ¿Cómo va a morir lo que no tiene vida? Dice Badiou que lo que ha muerto es una de las encarnaciones del comunismo. ¿Cuáles son las otras? ¿China? ¿Cuba? ¿Corea del Norte? El problema del idealismo filosófico es que sus dogmas son inmunes a la refutación.

 


  

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