Las sutiles variaciones del tacto
Cuando se acuestan la razón y el deseo
Llueve sobre mojado
(J. Sabina)
Los núbolos no son aficionados a plantearse cuestiones sobre el carácter de las relaciones afectivas, las mismas en las que comparten tiempo, espacio y sueños. En su perpetua ingravidez, la conceptualización o racionalización de sus idas y venidas sentimentales escapa a sus órganos de reflexión. Un cenobio, de orientación psicoanalítica, decía que philia no es más que la sublimación de eros. Al contrario que los cenobios, más dados a pasar por el filtro de la razón cualquier alteración de su cuerpo o de su espíritu, los núbolos entendieron, hace ya mucho tiempo, la relación dialéctica entre eros y philia, y codificaron en una fórmula las enseñanzas del enormísimo núbolo: el sexo es una de las variaciones del tacto.
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