All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


lunes, 26 de octubre de 2026

PECIO 0854: VIDA, CAOS Y ORDEN

 Vida, caos y orden 

 

 Nager dans les eaux troubles
Des lendemais
Attendre ici, la fin

 Flotter dan's l'air trop lourd

Tout est chaos
A côté
Tous mes idéaux: Des mots

(Kate Ryan) 

 


    Una ley determinante de tácticas y estrategias, de luchas y conflictos, de alianzas y litigios, de treguas y compromisos, rige el devenir constante de la existencia. Una ley que nos hace zozobrar entre el sosiego y la inquietud, entre la pesadez de lo necesario y la levedad de lo contingente, entre la imagen de una realidad de hechos yuxtapuestos y otra que expresa la voluntad de integrarlos en una narración dotada de sentido. Así, cuando recuerdo algún evento de mi pasado, mi memoria teje una historia donde quizás no hay más que azar y confusión. Trazo la línea del tiempo como si mis actos obedeciesen a un esquema dirigido hacia una serie de metas u objetivos. Es, entonces, cuando aparece mi connatural bicefalia hermenéutica para 

a) imponerme la imagen del laberinto, metáfora de toda geografía autorreferencial, menos grata que la metáfora del tiempo unidireccional, aunque más real; 

b) la idea de que, en el fondo y en la superficie, todo es caos. 

    No obstante, y a pesar de la solidez de tal constatación, observo que, cuando vuelvo a casa, la llave encaja perfectamente en la cerradura, la luz obedece, como siempre, al clic del interruptor, un breve giro al grifo monomando y el agua sale con la misma presión de costumbre...Y, algo sorprendido por esta belleza etiológica, pienso que, en el fondo, todo es orden. Son los caprichos que exhibe toda hermenéutica bicefálica. Y es que hay historias que son sueños y sueños que quieren convertirse en historias. Hay relatos que gravitan sobre la realidad intentando liberarse de su levedad y hay realidades que soportan su pesadez mediante relatos ubicados en lugares imposibles, extraños a la gravedad. Entre el ayer y el mañana, hay un hueco que jamás se satura, pues en él caben todas las palabras, todas las historias y todos los sueños que se puedan imaginar. Ese lugar es el hoy, el instante fugaz que somos, el presente inmediato cargado de pasado, el momento efímero en el que lanzamos un gran interrogante al futuro. Un interrogante que puede ser un deseo, una mirada, un gesto o, simplemente, la posibilidad de rebelarnos contra lo que somos. Un interrogante exento de respuestas para esta vida tan compleja. ¿Y si nos hubiésemos quedado en la caverna? No, decidimos salir de ella, de todas ellas, de las platónicas y de las de Atapuerca, decidimos inventar el fuego o recibirlo de Prometeo tras sus veleidades con Pandora. Salimos de la caverna y nos metimos en la cama: allí nacemos, allí gozamos, allí morimos. Qué extraña trinidad. Qué vida tan complicada, producto, quizás, de una deuda, de un cheque en blanco que la materia otorgó a la vida para, contaminada de carbono, dejarse llevar por azares y contingencias. O, podría ser, la minuta de un demiurgo despistado cuyo soplo divino insufló alegría, otros dicen que tristeza, a la tierra. No sé por qué la vida es tan complicada. Me hablan de neuronas, hemisferios cerebrales y neocórtex, de escáneres que fotocopian nuestras interioridades y las desvelan sin pudor con la coartada de la ciencia. Me hablan de inconscientes insobornables y conciencias pecaminosas, de genes invisibles que reinan y gobiernan sobre nuestros cuerpos y nuestros actos, sobre nuestras grandezas y nuestras miserias. Yo jamás sabré por qué la vida es tan complicada. Intento vivirla con cierto arte, disimulo mis torpezas, reflexiono sobre sus misterios y acepto sin resignación que no se deje robar sus secretos.

 


 

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