All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


lunes, 12 de octubre de 2026

PECIO 1812: FELICIDAD

Felicidad 

 

Don't worry, it will soon pass
What ever it is

Don't worry, be happy

I am not worried, I am happy

 

(Booby McFerrin) 

 

    La voluntad gregaria del ser humano es infinita. La singularidad o especificidad del individuo suelen ser una molestia. Sea usted normal, como todos los hombres, busque el ideal, sin pudor, sin escrúpulos. Arrójese al corazón del rebaño. Caiga al centro de la masa. Allí encontrará consuelo, emociones compartidas y cobijo psíquico. Allí será feliz, sin que asome la tristeza, la misma que todo ser lleva dentro. Allí disfrutará de la alegría de un alma aletargada ubicada en calles de dirección única, sin laberintos ni minotauros, sin Ariadna, sin Teseo. Allí encontrará a un Sísifo maquillado de drama y despojado de tragedia. Renuncie a la impostura y desplace la mirada hacia una realidad saturada de velos y de trampas, de artificios retóricos y máscaras que usted no ha elegido. Allí encontrará la felicidad en la mirada ajena y el placer en su participación en el deseo comunitario. Sólo luz plena, sin la oscuridad de la nostalgia, sin el espesor de la melancolía. Allí, la soledad es una intrusa, la rima siempre es consonante y el ritmo no admite la síncopa ni la nota disonante de una trompeta que ha decidido poner en jaque la melodía. 

 


 

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