Una posible solución al problema del antisionismo no consistiría en convencer a islamistas, hamasianos o hezbulanos, neorrevolucionarios, integristas cristianos, nacionalbolcheviques, extremistas de izquierda o de derecha, "useful fools" y otras variedades de la fauna judeofóba, de que les guste el Estado de Israel -sobre gustos, dicen, no hay nada escrito-, a fin de que dejen ya de deslegitimarlo o de apostar por su destrucción, sino en hacerles saber de que no pueden destruirlo aunque lo desprecien.
Roma contra Roma
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Roma contra Roma, de Juan Torres Zalba (Istoría, 2026) nos ofrece el relato
de la guerra que enfrentó a Roma consigo misma... y cambió para siempre el
dest...
Hace 12 horas
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