All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


miércoles, 23 de septiembre de 2026

PECIO 0732: DE GALLOS E HIDRAS

De Gallos e Hidras 

 

 Ay, si es que yo mientoQue el cantar que yo cantoLo borre el vientoAy, que desencantoSi me borrara el vientoLo que yo canto

(Chicho Sánchez Ferlosio)

 

Españolito que vienes / al mundo, te guarde Dios / Una de las dos Españas / ha de helarte el corazón, escribía Antonio Machado y cantaba Joan Manuel Serrat. No sé si a usted una de las dos Españas le ha helado el corazón, a mí, a menudo, me lo hielan las dos. Y no sólo a mí. También a Manuel Chaves Nogales. En las apenas ocho páginas que componen el prólogo a su libro A sangre y fuego, encontramos las razones de la escarcha que producía en Nogales la situación bélica en España. El hielo y el odio lo aportaban tanto las derechas como las izquierdas, es decir, todos aquellos que conjugaban sin escrúpulos una estupidez aberrante y una crueldad impúdica. Y ello porque no ahorraba munición ni contra el comunismo soviético ni contra el fascismo italiano o el nazismo alemán, contra los asesinos de las escuadras falangistas o de las checas anarquistas:

Antifascistas y antirrevolucionario por temperamento, me negaba sistemáticamente a creer en la virtud salutífera de las grandes conmociones…Todo revolucionario, con el debido respeto, me ha parecido tan pernicioso como cualquier reaccionario.

Ya en 1937, repartía responsabilidades y evitaba el estigma maniqueo que han esgrimido cada uno de los bandos enfrentados a lo largo de la historia:

Ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e identidad en los dos bandos que se partieran España.

Se expatrió por dos motivos: a) el temor a ser asesinado por uno de los bandos en conflicto:

De mi pequeña experiencia personal, puedo decir que un hombre como yo, por insignificante que fuese, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos o los otros.

y b) la percepción de que no había solución para una situación en la que reinaba el caos absoluto:

Me fui cuanto tuve la íntima convicción de que todo estaba perdido y ya no había nada que salvar…

El problema es la mitificación del enfrenamiento que derivó en Guerra Civil. Un mito con pretensiones de eternidad que los intereses de turno se empeñan en alimentar y nutrir de prejuicios, quimeras y estúpidas fantasías de redención patria o colectivismo mesiánico. A mi juicio, hay tantas Españas como individuos. Quizás esté siendo muy exagerado, pero lo indudable es que España es una hidra de mil cabezas para la que no ha nacido un Hércules al que enfrentar. Como ocurre con todas las abstracciones y aberraciones, cada cual la modela a su gusto según su situación moral, religiosa, política o económica.

Además, el asunto va de colores: rojo y azul, negro o rojo -como los gallos de Ferlosio. Corría el año 62 del pasado siglo cuando el poeta y cantautor Chicho Sánchez Ferlosio compuso la letra de una alegórica avícola no exenta de un cierto maniqueísmo. Todavía había motivos objetivos para representar el enfrentamiento de ideologías según el modelo de una España bicéfala:

 

Se miraron cara a cara
Y atacó el negro primero
Se miraron cara a cara
Y atacó el negro primero
El gallo rojo es valiente
Pero el negro es traicionero
El gallo rojo es valiente
Pero el negro es traicionero

 

Quizás hubo un tiempo en que la dicotomía política estaba más clara. España era bicolor. Nogales y Ferlosio así lo constatan. Hoy reina la policromía y la policefalia. Está la España de los políticos, la misma que unos considera rota y otros no lo suficientemente fragmentada. Está la España de los negocios, muy extensa para los que cotizamos en ella, y muy estrecha para los que proclaman su amor a la nación mientras pagan sus impuestos en paraísos fiscales allende la frontera patria. Está la España del deporte, tan celebrada por todos, sean rojos o azules, pero tan denostada por ciertos sectores de las comunidades autónomas impregnadas del exabrupto denominado “hecho diferencial”. Está la España camisa blanca de mi esperanza, que cantaba Ana Belén y la España que trasciende los límites físicos de la piel de toro y llega hasta Ceuta y Melilla. Está la España de la leyenda negra y la de la leyenda áurea. Están los que defienden la españolidad de Cataluña y los que quieren recortar el mapa y proclamarse isla mediterránea en el nordeste de la península. Otros, más norteños, prefieren insular su territorio bañado por el mar Cantábrico y al modo trumpista pasar a llamarlo Herricomar. En fin, esta España en la que vivimos no se cansa de batallar contra sí misma. Y así nos va…entre gallos, ahora de muy diverso pelaje, anda el juego.

 


    

No hay comentarios: