El timo de la banderita
Lies, dripping off your mouth like dirt
Lies, lies in every step you walk
Lies, whispered sweetly in my ear
(Rolling Stones)
Ayer triunfaba el timo de la estampita, hoy lo hace el de la banderita. De timadores va la cosa. Los de ayer lo hacían por dinero, los de hoy, también. Los de ayer pertenecían al gremio de la delincuencia, los de hoy al de la política. Sea el gancho una estampita o una banderita, el objetivo es el mismo: el engaño. Si tuviese que elegir entre unos y otros, condenaría sin dudar a los de la banderita. Los de la estampita no se escudaban tras nobles ideales, mientras que los de la banderita utilizan una ideología perversa (¿Acaso hay alguna que no lo sea?) para obtener pingues beneficios manipulando las emociones de sus incautos acólitos. ¿Cómo funciona la estafa? Se observa una semejanza estructural entre ambos timos:
A) Estampita. El timador protagonista simula ser un discapacitado y ofrece billetes reales mientras hace creer que no sabe que lo son. Otro timador convence al futuro estafado de que aproveche la situación. La victima de la estampita pagará con dinero real y obtendrá a cambio estampitas sin ningún valor.
B) Banderita. El timador de la bandera simula ser un iluminado y describe una situación política o económica que frisa el apocalipsis. El elenco de periodistas a sueldo del abanderado timador convencen a la población de que este evitará el fatal desenlace y establecerá el paraíso perdido resuelto en una gran nación. El ingenuo ciudadano se entregará a la causa y obtendrá a cambio la satisfacción de su pulsión gregaria.
C) Gana el timador-estampita y gana el timador-banderita. Pierde la víctima de la estafa y el emocionadísimo elector.
El timo de la banderita es el arma populista de la secta de los abascalianos. Su praxis se asemeja a las de curanderos, nigromantes y tarotistas. Todos ellos han encontrado el secreto, la poción mágica que soluciona todos los problemas: físicos, sociales, culturales, políticos, sentimentales…En el caso de los abascalianos, la piedra filosofal es de tela, la Bandera. ¿La cuestión migratoria? Saque la bandera. ¿La cuestión laboral? Saque la bandera. ¿Disfunción eréctil? Saque la bandera. ¿Danas e incendios? Saque la bandera. ¿Menopausia precoz? Saque la bandera. Antes la solución era abrir la muralla; ahora, sacar la bandera. Solución sencilla para problemas complejos. Es lo que hacen los nuevos gurús de la salud física y espiritual. Es lo que hacen los nuevos gurús de la política. Y gran parte del personal se lo cree. Así nos va.
NB
Un pecio futuro versará sobre el timo del wokismo. La manipulación ideológica con el objetivo de provocar la confusión entre los sueños y la realidad no es menos peligrosa que el abascalismo banderitario.
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