All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


miércoles, 3 de octubre de 2018

Aforema 1943 Cuando un fantasma surge del frío...



Algo cambia cuando veo que te alejas. Una grieta en el tiempo y un hueco en el espacio. Tu cuerpo que me abandona y tu mirada que se pierde. Tu ausencia me invita a inventarme una vida que no te contiene, unos brazos que no intenten retenerte, una casa sin muros, ni cerrojos, abierta a tu deseo. Mientras existo en ti derramado, mientras existes en mi vertida, yo debo vivir porque sé que nunca estás ausente. Mi deseo es fuerza que te acerca y no abismo que te aleja. Mi deseo evita la erosión de esa inefable sensación de ser cíclopes hasta, como tú dices, después de siempre. Algo cambia cuando un fantasma surge del frío, pierdo el ritmo y un paso en falso me saca del escenario, y la risa huye, y la cara se agrieta tras un telón de silencio, la alegría enmudece y la piel se agrieta por la ausencia de mi alma en tu cuerpo. No hay rima que sustancie el ritmo de todos los versos, ni beso que contenga todos los besos, porque, en definitiva, somos quiénes somos o lo que nos hemos hecho, a golpes de soledad y de silencio, embriagados de placer viviendo el tiempo denso. Solos entre Otros, vagamos, en ocasiones, perdidos, hasta que nos volvemos a encontrar en esa encrucijada en que se citan tu soledad y mi soledad, tu cuerpo desnudo y mi mirada atenta. La mirada, inolvidable, que cruzamos aquella mañana en el café donde escuchamos esta hermosa canción de Simply Red:







Aforema 1859 NICOTINA

Resultado de imagen de IMAGENES MUJER FUMANDO EN BLANCO Y NEGRO


TIEMPO NICOTÍNICO 
Tiempo-cigarrillo 
como aquél que agota los últimos segundos de un encuentro
aquél que paradójicamente anuncia ya una ausencia 
El tiempo-cigarrillo 
dividido en tiempos-calada y en tiempos inspiración-espiración
tiempo-ceniza 
porción grisacea de una solidez aparente 
siempre cayendo tras los equilibrios que previamente ha mantenido 
para evitar desprenderse del cilindro de alquitrán y nicotina 
del que procede 
metamorfosis de la materia generando la ilusión que dota de continuidad a nuestros actos 
a nuestras vivencias 
a nuestros sueños 
El tiempo-cigarrillo es tiempo-humo 
allí se citan cada día la memoria y el olvido




lunes, 13 de agosto de 2018

Aforema 1908 Spinoza


Quizás deba volver a Spinoza. Pero, ahora, con un grado de seriedad mayor que el que experimenté en mis años de estudiante de filosofía. Mi deriva filosófica me llevó por los caminos de la filosofía de la ciencia y de la matemática, por los del existencialismo y las biopolíticas de Foucault, por el judaísmo y el Holocausto. Alternaba estas lecturas con otras más optimistas como los textos de Cioran o la literatura subsuelítica de Dostoievski. Esta mezcla de filósofos y filosofías apuntaba directamente hacia la locura o al naufragio intelectual. Incapaz de evaluar la situación en la que me encuentro actualmente, me someto sin ningún tipo de pudor al juicio de mis contemporáneos, siempre amparado en el sentido común. Aunque dicho sentido solo sea válido en el ámbito de la praxis, y nunca oportuno en el de la episteme. Y sin más dilación paso a la cita, que encabeza el capítulo “Liberalismo y revolución” del primer volumen de LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO de A. Escohotado, de B. Spinoza que motivó esta breve introducción:

“En un Estado democrático...todos acuerdan obrar de conformidad con un decreto común, pero no juzgar y razonar en común.”



domingo, 12 de agosto de 2018

Aforema 1132



Leo LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO de Escohotado. El monótono sonido del ventilador de techo me aparta de la lectura y me invita a tararear una canción que he compartido con Izan. Y fruto de ello son estas prescindibles palabras: 


Hay un espacio al que solo llego yo

no es una fortaleza inexpugnable
protegida por sólidas barreras y altos muros

Allí Lucy juega en el cielo con sus diamantes
y Syd Barret tararea no sin cierta nostalgia
“I wish you were here...”

No hay sendero que lleve hasta allí
salvo un entramado indescifrable de sendas perdidas

El tiempo en un asesino en serie
imposible de capturar

Hay un espacio abierto a todos al que solo llego yo

Kafka sonríe ante las puertas de la ley
y Nietzsche recuerda a un Dylan converso
que “The answer my friend is blowin’ in the wind”

Las lágrimas se mezclan con la lluvia
y adquieren un sabor que el Bladerunner ignora
y solo el Nexus comprende

Hay un lugar al que solo llego yo

No es el Cluny de Cortazar ni la Alejandría de Durrell
No es el New York de Lorca ni el Aleph de Borges
No se encuentra cerca de Abbey Road
Ni en ninguna estancia del Hotel California

Koko me lanza una mirada desde el Cielo
mientras Leonard Cohen intenta tocar el cuerpo de Suzanne
con su mente

Hay un lugar al que solo llego yo

sin Ti la vuelta sería imposible
Ariadna inconsciente de su poder
tejes el hilo que une la locura a la cordura
sin Ti Teseo no podría reanudar la sisífica tarea de despistar al minotauro



jueves, 26 de julio de 2018

Paradojas del infinitivo Aforema 0017


Olvidar el tiempo en el que sembramos aquello que jamás recogimos


Olvidar todas las miradas que jamás descansaron en el espacio que les brindamos


Imaginar que jamás imaginamos aquello que más tarde decidimos dejar languidecer lentamente en el rincón más apartado del olvido


Caminar por la senda que nunca quisimos recorrer por miedo o cobardía


Recordar el beso que jamás dimos y el abrazo que encontró el vacío


Mejor romperse en dos o en tres o en cuatro o en mil partes que seguir de una pieza frente a la última humillación jamás sufrida


Rezar a un dios desconocido sin rostro ni oídos


Seguir a quien nunca buscó acólitos o mejor perseguir la sombra que proyecta la duda sobre la verdad transparente que todos enuncian pero que a nadie convence


Verter el vino en los labios que huyen del refugio que brindan las sólidas creencias


Dormir junto a quien busca el susurro que brota del alma de quien no duerme nunca


Dejar que las palabras oxiden el alma en este espacio inefable de círculos sin centro