España
Beyond that stretch, but our love
will reach
Unconsciousness that find me sometimes wondering
Where you're at.
Hmm, take me back again,
Take me back one more time, Spanish rose.
(Van Morrison)
Una bandera no es España. Un himno no es España. Son símbolos necesarios en el actual contexto político o geopolítico. Hay más, pero no los enumeraré. No sé qué coño es España, si un territorio soberano limitado por los cuatro puntos cardinales, si una abstracción que despierta adeptos y detractores, si una palabra utilizada para unir, discriminar o asesinar, aunar voluntades o generar disensiones, si un Estado compuesto de naciones o regiones o comunidades autónomas, si un empeño o una realidad, si una voluntad o un proceso, si un fragmento de Europa o una península que continúa en África. No sé, ni me importa. Si evoco de algún modo la palabra “España”,
pienso en sus literatos, en Cervantes, Galdós, Chaves Nogales o Quevedo (por citar sólo a algunos)
pienso en sus músicos, en Pedro Iturralde, Javier Krahe, Andrés Segovia, los Burning, Luz Casal, Tete Montoliu o Carles Benavent (por citar sólo a algunos)
pienso en su cineastas, en Buñuel, Berlanga, Coixet o Almodóvar (por citar sólo algunos)
pienso en sus pintores, Velázquez, Goya, Picasso o Sorolla (por citar sólo algunos)
pienso en los mundiales y eurocopas de fútbol, baloncesto, voleibol, etc. (por citar sólo algunos)
pienso en mis amigos, pues casi todos son españoles
pienso en El Carmolí, donde me picó una avispa y tuve que acudir con prisas a un centro médico a que me administrasen Urbason y Polaramine
pienso en mi madre, mi hermana, mi pareja y mis hijos que son españoles
pienso en Nala y Maggi y en nuestros paseos vespertinos o matutinos
pienso en todo lo que me dejo en el tintero en esta enumeración sin orden ni concierto -por ejemplo, los insignes etimólogos o los sibaritas gastronómicos, por decir algo
pienso en tantas personas y cosas concretas que no pienso en territorios ni banderas ni abstracciones ni colectivos ni ideales, no pienso en morir por la patria, sino, más bien, en vivir con los míos, lejos de idealismos trasnochados y fanatismos perversos.
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