All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


sábado, 16 de mayo de 2026

Pecio 0947: LA BROMA

La broma  

I'm a joker
I'm a smoker
I'm a midnight joker

(Steve Miller Band) 

 

Hoy he pensado en todo aquello que es de cierta manera y que yo no entiendo. He pensado en aquella vez que negué un “te quiero”, cuando mi boca se convirtió en la prisión de las vocales y consonantes de una expresión tan manida y opaca. Es cierto, un “te quiero” congela el tiempo, detiene su fluir en un momento, y en ese instante preciso uno espera -no sé qué, no sé por qué- que las palabras suturen la herida, que nos confieran cierta existencia, que nos aseguren la subsistencia, como si la identidad personal no fuese más que un préstamo a un interés demasiado elevado, como si no fuésemos más que piezas añadidas en un puzle interminable sometido a la paradoja que genera el teorema de Gödel. Hoy, con la cabeza vacía y las entrañas llenas, saludo los huecos que las ausencias dejan en mi casa con un luminoso y, a la vez, sombrío, “Buenos días, soledad”. Si la vida tuviese la estructura de un relato, el comienzo sería un misterio irresoluble, el nudo, un elenco de azares y contingencias, y el desenlace una vuelta al principio. La felicidad no respeta los principios y las leyes de los procesos osmóticos ni se rige por los de la conservación de la energía. La esperanza no es más que una broma de nuestra psique, como tantas otras, que contrasta con el susurro del absurdo que impregna todo lo que existe: ¡qué hermoso era todo en aquellos tiempos en los que el corazón dejó de ser un cazador solitario!

 


 

 

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