AMOR EN BERLÍN
Dice Berlín: “Del amor hay que salir con la misma fuerza que se entra”.
Pero ¿cómo conocer la intensidad de dicha fuerza para aplicarla en la operación inversa? Es más, ¿y si hay amores de los que no se puede salir porque no se encuentra la salida? O, más bien, ¿pueden existir amores de los que es muy difícil, casi imposible, salir? Hay cierta asimetría entre la operación de entrada y la de salida. ¿Decidió uno entrar en el amor o fue el amor el que entró en él? ¿Decide uno salir del amor o es el amor, o su carencia, lo que le empuja hacia la salida? ¿Es acaso el amor un espacio, un lugar en el que hay entradas y salidas? El amor es un viaje en el tiempo en el que se instalan lugares concretos y determinados, pero ¿es él un lugar?
Where is the love? (Roberta Flack)
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