Ella dijo: me voy. Él contestó: ¿a dónde?, e inmediatamente, sin vacilar, le susurró al oído: voy
contigo. Sus cuerpos se fundieron en un mismo gemido saturado de tiempo denso, el mismo que
anuncia la inminencia de una recíproca convulsión o el éxtasis diferido y
prolongado. Otros lo llaman orgasmo.
Roma contra Roma
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Roma contra Roma, de Juan Torres Zalba (Istoría, 2026) nos ofrece el relato
de la guerra que enfrentó a Roma consigo misma... y cambió para siempre el
dest...
Hace 16 horas

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