PERSONA, PERSONAJE E IMAGEN
Cuéntale a tu corazón Que existe siempre una razón Escondida en cada gesto Del derecho y del revés Uno solo es lo que es Y anda siempre con lo puesto Nunca es triste la verdad Lo que no tiene es remedio
(Joan Manuel Serrat)
Existen configuraciones trinitarias que emparentan lo divino y lo humano. Cada ser humano es uno y trino. Aunque se den en UNO, una cosa es la persona y otra el personaje. Y además está la imagen que provocamos en los otros. Y van tres. Persona y personaje interactúan, remiten el uno al otro, se complementan, se enfrentan, se odian, se aman, se manipulan, pero no se confunden. No es insólito que se confunda la imagen con la persona o con el personaje. Hay un cierto control de la persona sobre el personaje y un cierto influjo del personaje sobre la persona. Personaje y persona forman un compuesto (sínolon), una unidad que, al igual que la materia (hylé) y la forma (morphé) aristotélicas, son separables epistemológicamente pero no ontológicamente. Por mucha atención que pongamos en configurar la imagen que los otros tienen de nosotros, hay aspectos o elementos que escapan a nuestro control. Es un juego de presencias y ausencias. El personaje escapa al control de la persona, la persona presenta aspectos desconocidos para el personaje, y ambos, persona y personaje, se muestran, a veces, perplejos ante la imagen que vomitan los otros. Todos ellos son reales y se ubican en el mismo nivel ontológico. Ninguno es más auténtico o verdadero que el otro. Es una cuestión de perspectiva. La máscara del personaje no es menos sincera (o mendaz) que el presunto rostro auténtico de la persona. El personaje es tan complejo como la persona y la imagen se nutre de la percepción del otro, que la genera con un grado de complejidad no menor que sus referencias. Hay tantas imágenes como personas que nos miran y esa mirada influye tanto en el personaje como en la persona. No hay rostro verdadero, esencia que descubrir o yo interior que desvelar. En el contexto de la dialéctica apariencia/realidad, que conjuga ideas, miedos, contradicción, deseos…persona, personaje e imagen se retroalimentan.
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