All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


viernes, 29 de mayo de 2026

PECIO 1029: OPTIMISMO 2

 Well we're gonna shout to the top

 (The Style Concil)

 

En una más que discutible interpretación de uno de los principios de la termodinámica, Luigi Cesare apuntaba que los sentimientos ni se crean ni se destruyen, solo se transforman. En el mismo texto, autobiográfico según la opinión mayoritaria de sus biógrafos, exponía una breve reflexión sobre el deseo que transcribo a continuación:

“Se cierra la grieta, se abre el mundo, se cierra la herida, se abre la mirada. Cualquier exceso encuentra su coartada en el abrazo que sella un pacto de soledad compartida. Se funden las soledades y aparece un beso triádico, triangular, isósceles, un beso-verso escrito sobre las heridas que el tiempo produce en las rimas asonantes de nuestras vidas. Surge entonces la ilusión quebrada de ser alguien en algún sitio y en alguna parte, de haber superado el dolor que baña las costas del olvido. Surge entonces la certeza de no tener respuestas, de la ignorancia unida a la simpleza cuando el hastío invita a negar la policromía de la existencia y la reduce a un cuadro donde no existe más que el blanco y el negro. Surge entonces la sospecha de cuánto hay de ingenuidad en seguir creyendo que las palabras contienen la fórmula cuya incógnita resolverá el misterio de la vida. ¿Qué nos lleva a pensar que el deseo genera la extraña percepción de que alguien nos falta? ¿Y si en realidad la clave del deseo fuese que algo nos sobra? Quizás todo ese amor que no encuentra donde derramarse. Quizás todo ese amor que no tenemos donde poner, donde colocar, a quien ofrecer…”

 


 

 



 

 

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