Rotura de fibras en el isquiotibial (6): RELATIVISMO ÉTICO PROCEDIMENTAL.
Como algunos saben, no soy relativista (no profeso casi ningún -ismo de los que componen el repertorio actual: feminismo, comunismo, liberalismo, cristianismo, ateísmo, populismo, existencialismo…). Tengo la certeza (quizás la única) de que “no todo vale”. No obstante, soy consciente de la relatividad de los valores (morales o ideológicos) y de la fragilidad de los razonamientos éticos. Los tintes relativistas de mi posición peciosófica tienen más que ver con la precaución que con la ubicación en una perspectiva filosófica, política o ideológica concreta. Están ligados indefectiblemente a mi escepticismo, al cultivo de la duda y a la asunción, siempre provisional, de ciertas ideas o afirmaciones acerca de la realidad y de sus diferentes dimensiones: sociológica, psíquica, física, afectiva, etc.
No existen verdades objetivas que trasciendan cualquier momento y cualquier lugar. Cualquier “verdad” se inscribe en una representación cartesiana de tres dimensiones: tiempo, espacio y paradigma o episteme hegemónicos (tal y como lo definió Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas y Foucault en Las palabras y las cosas). Así, más que objetiva, la verdad es intersubjetiva. Ahora bien, la presunta verdad de un enunciado o valoración moral no encuentra en las cosas garantía alguna. Las valoraciones morales no son verdaderas o falsas, sino PERCIBIDAS como moralmente correctas o incorrectas. No existen los valores morales (ni estéticos, ni científicos…), existen valoraciones que son el fruto de la conjunción de racionalidad y afectividad. De tal modo que un juicio moral es, en definitiva, una expresión metafórica de dichas valoraciones intersubjetivas.
Mi posición no es nihilista. Valoro positivamente la argumentación racional en las discusiones sobre ética y moral, pero desconfío completamente de la idea de que debe existir un principio único (la felicidad, el placer, el deber…) desde el cual juzgar la corrección o incorrección de los juicios, las acciones o las normas morales.
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