La línea recta
Entre dos puntos, y siempre en el marco de las geometrías euclidianas, sí, precisamente esas que afirman que por un punto exterior pasa una y sólo una paralela, digo, pues, que entre esos dos puntos, entendiendo el punto como un ente matemático adimensional, sin largo ni ancho ni alto, y por tanto, quizás más una quimera o una irrealidad que un referente empírico situado en una de las posibles cartografías descriptoras del vasto universo, repito e insisto en ello, que entre esas dos marcas geométricas llamadas puntos, que no son puntos de cruz ni “cállate y punto”, ni el punto que delimita el final de un párrafo, ni los dos puntos de la lengua escrita, ni siquiera el punto y coma y mucho menos el “coche de punto”, reitero pues que entre dos puntos, que no son la nota de un examen ni siquiera la cima de la tercera vocal de nuestro abecedario, y no te me canses por mi mala retórica porque te estoy viendo, o más bien imaginando la sonrisa que se dibuja en tu cara acompañada de un “este tío no tiene remedio”, prosigo entonces y voy al grano, que no es el grano del granero ni el que mancilla un rostro, sino el quid de la cuestión o la esencia de lo que yo al iniciar este despropósito pretendía comunicar, que no era otra cosa que entre los dichosos puntos, y son dos, no lo olvides, como no debes olvidar otras tantas cosas que ahora no te voy a recordar, el camino más corto, y aquí no divago para no despertar odios, sembrar antipatías o generar aborrecimientos, te digo, ya para finalizar que es precisamente, la línea recta, la cual no es sino una sucesión de puntos, y no volveré sobre el punto, sean dos, tres o más, digo que tal línea es la distancia más corta entre esos impertinentes puntos. Y sí yo hubiese sido consciente de la validez de tal enunciado, siempre que no nos adentremos en las geometrías hiperbólicas o elípticas, no habría tenido que esperar varios años para comunicarte lo que pretendo, pues habría procedido siguiendo las normas más elementales al uso y los cánones establecidos. Pero ya estoy cansado, otro día te lo comento.
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