All we are is dust in the wind

All we are is dust in the wind
No hay que desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado (Jorge Drexler: SILENCIO)

A NADIE PRETENDO COMUNICAR CERTEZA ALGUNA. NO LAS TENGO.

A lo sumo alguna conjetura, siempre desde la incertidumbre.

Hace años lo aprendí de Albert Camus. Más tarde, unas palabras de Michel Foucault volvieron a recordármelo: No hay que dejarse seducir por las disyunciones, ni aceptar acríticamente los términos del dilema: o bien se está a favor, o bien se está en contra. Uno puede estar enfrente y de pie.

"La idea de que todo escritor escribe forzosamente sobre sí mismo y se retrata en sus libros es uno de los infantilismos que el romanticismo nos legó...las obras de un hombre trazan a menudo la historia de sus nostalgias o de sus tentaciones, casi nunca su propia historia" (Albert Camus)

http://books.google.es/books?id=GiroehozztMC&pg=PA25&source=gbs_toc_r&cad=4#

PARA QUÉ SIRVE LA FILOSOFÍA. Paco Fernández.


viernes, 2 de enero de 2026

La línea recta: REVISITED. Aforema 2244

 

La línea recta

 

Entre dos puntos, y siempre en el marco de las geometrías euclidianas, sí, precisamente esas que afirman que por un punto exterior pasa una y sólo una paralela, digo, pues, que entre esos dos puntos, entendiendo el punto como un ente matemático adimensional, sin largo ni ancho ni alto, y por tanto, quizás más una quimera o una irrealidad que un referente empírico situado en una de las posibles cartografías descriptoras del vasto universo, repito e insisto en ello, que entre esas dos marcas geométricas llamadas puntos, que no son puntos de cruz ni “cállate y punto”, ni el punto que delimita el final de un párrafo, ni los dos puntos de la lengua escrita, ni siquiera el punto y coma y mucho menos el “coche de punto”, reitero pues que entre dos puntos, que no son la nota de un examen ni siquiera la cima de la tercera vocal de nuestro abecedario, y no te me canses por mi mala retórica porque te estoy viendo, o más bien imaginando la sonrisa que se dibuja en tu cara acompañada de un “este tío no tiene remedio”, prosigo entonces y voy al grano, que no es el grano del granero ni el que mancilla un rostro, sino el quid de la cuestión o la esencia de lo que yo al iniciar este despropósito pretendía comunicar, que no era otra cosa que entre los dichosos puntos, y son dos, no lo olvides, como no debes olvidar otras tantas cosas que ahora no te voy a recordar, el camino más corto, y aquí no divago para no despertar odios, sembrar antipatías o generar aborrecimientos, te digo, ya para finalizar que es precisamente, la línea recta, la cual no es sino una sucesión de puntos, y no volveré sobre el punto, sean dos, tres o más, digo que tal línea es la distancia más corta entre esos impertinentes puntos. Y sí yo hubiese sido consciente de la validez de tal enunciado, siempre que no nos adentremos en las geometrías hiperbólicas o elípticas, no habría tenido que esperar varios años para comunicarte lo que pretendo, pues habría procedido siguiendo las normas más elementales al uso y los cánones establecidos. Pero ya estoy cansado, otro día te lo comento. 

 


 

 

 


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